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Transhumanismo y naturaleza humana, por Antonio Diéguez

portada de Transhumanismo1. Concepto de transhumanismo

El transhumanismo es uno de los movimientos filosóficos y culturales que más atención ha atraído en los últimos años. Preconiza el uso libre de la tecnología para el mejoramiento indefinido del ser humano, tanto en sus capacidades físicas, como en las mentales, emocionales y morales, trascendiendo a ser posible todos sus límites actuales. Las tecnologías a las que suele acudir para dar contenido a este anhelo son fundamentalmente la ingeniería genética (potenciada a través de la biología sintética) y las tecnologías ligadas al desarrollo de máquinas inteligentes. Según los defensores del transhumanismo, con la ayuda de estas tecnologías podremos acabar con el sufrimiento, con las limitaciones biológicas que lo producen, e incluso podremos vencer al envejecimiento y la muerte. No todos los transhumanistas creen que sería deseable llevar esas mejoras hasta un punto en que el individuo mejorado abandonara la pertenencia a la especie humana, pero otros, designados como ‘posthumanistas’, consideran que este es precisamente el objetivo final: la creación de una o varias especies nuevas a partir de la nuestra.

2. Modalidades de transhumanismo

El transhumanismo presenta diferentes modalidades, algunas contrapuestas a otras, pero probablemente la que más impacto mediático ha tenido ha sido la del transhumanismo tecnocientífico, tanto en su vertiente cibernética o informacional, como en su vertiente biotecnológica, especialmente genética. Pese a que en muchas ocasiones el transhumanismo se presenta en los medios de comunicación haciendo gala de propuestas poco solventes desde el punto de vista científico, es necesario discutir sus argumentos, buscando dilucidar cuáles son sus puntos fuertes y sus debilidades. Las promesas que realizan los defensores del transhumanismo son muy ambiciosas, pero no todas están igualmente justificadas.

3. Crísticas del transhumanismo

Aunque una de las críticas principales que ha recibido el transhumanismo es que al pretender modificar la naturaleza humana pone en peligro las bases sobre las que se sustenta la vida moral, así como la dignidad y los derechos humanos, puede argumentarse que esta crítica encierra supuestos filosóficos discutibles y sus consecuencias son excesivamente radicales.

En concreto, esta estrategia crítica tiene dos debilidades:

  • Presupone aquello mismo que el transhumanista niega, a saber, la existencia de un “orden natural” o de una naturaleza humana inmutable concebida además de forma esencialista (algo en lo que, por cierto, la biología actual viene a darle la razón al transhumanista.
  • Al meter en el mismo saco todo tipo de manipulación genética mejorativa puede estar condenando de antemano y de forma apriorística mejoras genéticas que podrían ser perfectamente aceptables desde un punto de vista ético y social. Habría que distinguir cuidadosamente entre potenciación de capacidades habituales dentro de unos límites que nos siguen haciendo humanos y la adquisición de capacidades nuevas. Lo primero no presenta en principio tantos problemas como puede presentar lo segundo.

Afortunadamente, hay otros enfoques que permiten hacer una evaluación más equilibrada, sobre la que quizás podría edificarse en el futuro un mayor acuerdo social. En particular, parece mejor dilucidar con detenimiento las posibles consecuencias negativas que el desarrollo de estas técnicas podrían tener (efectos secundarios sobre la salud o la calidad vital del organismo, aumento de las desigualdades sociales, disminución efectiva de la libertad de elección de los padres, etc.); consecuencias que harían desaconsejable su implementación sin ningún tipo de control. Por otra parte, Tanto el discurso acerca del mejoramiento genético como una cierta parte de las justificaciones que se ofrecen para fomentar la investigación en biología sintética parten de una visión de la biología centrada en el gen, al que sitúan como controlador del desarrollo y como responsable último de la forma final de los rasgos funcionales. Esta visión de la biología está, sin embargo, cada vez más cuestionada entre los biólogos y los filósofos de la biología.

4. Algunas conclusiones y recomendaciones

Así pues, si alguna vez el mejoramiento genético aplicado a seres humanos se vuelve una tecnología segura en sus efectos (lo que a estas alturas resulta dudoso, excepto quizás en algunos casos concretos), será necesario un análisis detallado y caso por caso de los posibles costes y beneficios, y habrá que sopesar los resultados. Así como será previsiblemente inútil cualquier condena global a este tipo de tecnología, es de suponer que tampoco despertará una gran aprobación en la opinión pública la aceptación acrítica de cualquier modificación genética en la línea germinal que alguien estime deseable.

En el análisis de costes y beneficios habrá que saber situar el hecho posible de que estas tecnologías puedan dejar atrás una vez más los intereses de las personas socialmente más desfavorecidas, tanto en nuestros países, como en el mundo en su totalidad. Habrá que tener presente las prioridades de la población y no sólo los intereses de una minoría. Habrá que considerar las nuevas desigualdades que surgirán y si éstas son aceptables desde una perspectiva democrática. Y, ciertamente, dada la magnitud de los problemas políticos y sociales que están detrás del posible uso de las tecnologías de mejoramiento, se hace cada vez más evidente que esos análisis coste/beneficio son insuficientes para analizar todos los aspectos relevantes de la cuestión. Habría que pensar también en los fines que se desea conseguir.

Antonio Diéguez

Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia

Universidad de Málaga

E-mail: dieguez@uma.es

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