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Weber, M. (2014). Conceptos sociológicos fundamentales

FICHA TÉCNICA

  • Título: Conceptos sociológicos fundamentales
  • Autor: Max Weber
  • Editorial: Alianza
  • Edición: 20142
  • Ciudad: Madrid
  • Páginas: 215

Comentario

Max Weber (1864-1920) vivió en unos años de cambio de época filosófica. Si bien todavía estaba impregnada de idealismo y positivismo, se percibían ya otros modos de hacer. Una cuestión clave consistía en la forma de atender al propio ser humano, reclamando maneras de conocimiento diferentes a las

Max Weber, de joven Infografía

Max Weber, de joven
(Infografía)

empleadas en la ciencia natural. ¿Era aplicable el modelo de ‘verdad científica’ a las personas y sus modos de comportarse, de relacionarse,… de ser? Pronto se vio que no, aunque más complicado fue cómo articular ese otro tipo de verdad.

Tras los vanos intentos de aplicación del método científico y, vistas sus carencias para con el ser humano, pronto surgieron otros modos de acercamiento: unos más existenciales o vitalistas, otros más sociales o históricos. Lo que se buscaba en general era otro cuadro de categorías desde el cual poder apresar lo específicamente humano: no se trataba de explicar unos hechos más o menos mecánicos, sino de tratar de comprenderlos desde su raíz. Los hechos humanos debían poder ser explicados también, pero con una explicación diversa a la explicación necesaria causal-eficientista típicamente científica, y en la que cupieran otro tipo de elementos tales como la contextualización cronológica y geográfica, cómo no el contexto social y cultural, las motivaciones íntimas y profundas de los agentes sociales (a nivel individual y a nivel colectivo),…

Empezaba entonces a cobrar interés una metodología hermenéutica como modo de tomar distancia de las propias circunstancias y posibilitar una perspectiva situada en el contexto de aquello que se quería conocer y comprender, en sentido amplio, considerando todos esos factores que acabamos de comentar. Sin embargo, ese acercamiento hermenéutico no se podía hacer de modo absoluto, sino que se debía realizar desde unas referencias personales en las que el propio investigador estaba situado, referencias de las que también uno debía ser consciente para realizar un análisis adecuado de su propia sociedad.

Sería así cómo el conocimiento de la sociedad (o mejor dicho, de las sociedades en su peculiaridad, como pretendía Weber) descendería de lo abstracto y general a lo concreto y particular, huyendo de sustantivaciones de conceptos colectivos. Weber era consciente del riesgo que suponía un uso demasiado confiado del lenguaje desde el cual se derivaba con facilidad hacia una ‘construcción’ de la realidad, en lugar de un uso prudente conscientes de su limitación para abarcarla en su totalidad, tal y como nos avisa en la nota preliminar: usar conceptos es una metodología de la que no se puede ‘prescindir fácilmente’, a pesar de que sean (las definiciones de los conceptos) «inevitablemente abstractas y alejadas de la realidad».

Lejos de la intención weberiana estaba alcanzar un conocimiento social para utilizarlo como herramienta previsora de futuros sucesos, tal y como pretende la ciencia natural (y algunas sociologías de la época también); lejos de Weber estaba entender la sociología como una disciplina científica al uso. Más cercano a él es comprender los fenómenos sociales en su particularidad, analizando más el por qué sucedió lo que sucedió y el por qué no sucedió otra cosa, que proyectando el futuro social. Pero aún así no tendrá más remedio que utilizar una metodología, articulada en torno a la razón instrumental. Es consciente de que en la sociedad se dan en numerosas ocasiones otro tipo de motivaciones que escapan a ella, tales como la rutina (usos y costumbres), la acción reactiva (emocional), etc.; pero, por su propio carácter, según él difícilmente pueden ser estudiadas y analizadas, precisamente por su ausencia de racionalidad. ¿Es motivo suficiente?

Llama la atención que los Conceptos sociológicos fundamentales vieran la luz justo en el tiempo de su muerte (1920). Por su contenido parece que tuviera que ir al principio de su legado, iniciando al lector en lo que va a ser su pensamiento filosófico y social. Quizá no sea aventurado pensar que se trate de una obra de madurez, en la que se expone detalladamente los principales conceptos en los que ha basado su elaboración intelectual, dotándoles de la sensibilidad oportuna para ser adecuadamente comprendidos. Más que un ensayo al uso esta obra consiste en un glosario cuyas entradas aparecen exhaustivamente explicadas, en algunos casos de modo muy generoso. Conceptos tales como acción social, orden social, lucha, poder, dominación, comunidad, sociedad, relaciones sociales, organización, etc., aparecen definidos detalladamente con la finalidad de ofrecer una mejor comprensión y dar acceso así a su universo mental, más cercano sin duda al pensamiento contemporáneo que al moderno, en el que posee ciertamente —tal y como nos comenta el editor en el estudio preliminar— unas repercusiones de indudable valor. Una obra interesante, en definitiva, y que nos acerca de un modo ágil y adecuado al pensamiento weberiano.

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Alfredo Esteve
Doctor en Filosofía (Universidad de Valencia, tesis sobre la influencia de la afectividad en el comportamiento humano a la luz del pensamiento ético y estético de Xavier Zubiri) y Máster en Ética y Democracia (Departamento de Filosofía Moral y Política de la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la UV). Profesor del Grado en Filosofía Online de la UCV San Vicente Mártir.
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