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J. Sánchez-Gey (2018). El pensamiento teológico de M. Zambrano

El pensamiento religioso de María Zambrano:

 una filosofía de salvación

 

Datos bibliográficos

  • Título: El pensamiento teológico de María Zambrano 
  • Autor: Juana Sánchez-Gey Venegas 
  • Editorial: Sindéresis 
  • Edición: 2018 
  • Ciudad: Madrid 
  • Páginas: 125 

Comentario 

María Zambrano

María Zambrano es una autora que, en el seno de la filosofía española contemporánea, se está descubriendo y conociendo paulatinamente. Sus focos de interés son amplios, de los cuales se ha escrito ya con generosidad. Pero, ¿se ha escrito sobre todos? Pues no parece que sea así, algo de lo que nos pone sobre aviso la profesora Juana Sánchez-Gey.

El trabajo que nos muestra en este libro da explicación a un importante hecho que puede pasar desapercibido. Efectivamente, cualquiera que se aproxime al pensamiento de la filósofa malagueña, se da cuenta de que es un pensamiento que no deja indiferente, en el sentido de que comunica, más allá de los contenidos filosóficos que pueda transmitir, un halo de esperanza, de armonía, de generosidad… ¿Qué se esconde debajo de su filosofía? A responder a esta cuestión es al que nos ayuda la autora, mostrándonos cómo, subyaciendo a todos sus intereses intelectuales y sociales, late una inquietud espiritual, teológica, religiosa, y que afectará tanto a su pensamiento como a su vida. 

La autora

Es difícil que uno pueda conocer de primera mano a todos los pensadores sobre los que posee cierta inquietud. El tiempo disponible no juega a nuestro favor en este sentido; creo que esto que comento puede ser una experiencia generalizadamente compartida. Ante esta situación, siempre nos queda la oportunidad de acercarnos a ellos mediante autores que los hayan estudiado y nos los hagan más cercanos. Lo cual supone un doble beneficio: el primero, éste que comento: el hecho de aproximarnos a autores interesantes a los que difícilmente podríamos conocer de otro modo; el segundo, el hecho de que, a causa de su gran conocimiento, nos ofrecen un mapa general de su pensamiento de modo asequible para los menos iniciados, haciendo fácil lo difícil, haciendo cercano lo profundo, y ello sin perder rigor. 

Estamos sin duda ante un ejemplo paradigmático de esto que comento. Juana Sánchez-Gey Venegas es una gran conocedora de la tradición filosófica española. Y, en su seno, uno de sus núcleos de interés es sin duda la filósofa malagueña, sobre la que ha realizado diferentes publicaciones.

En el presente texto, la profesora Sánchez-Gey nos ofrece un mapa general del pensamiento zambraniano, mediante pinceladas que, para poder dibujarlas, se precisa un conocimiento profundo ya no de la obra de Zambrano, sino también de su vivir y de su sentir, de sus inquietudes y de sus esperanzas; a la vez que nos permite conocer nuevos matices, como es el caso:

El conocimiento amplio de la obra de la autora española nos ha llevado a un planteamiento nuevo sobre su vivencia religiosa, y sobre su conocimiento de la teología (p. 17). 

El libro

El origen de este texto hay que buscarlo en la correspondencia que María Zambrano mantuvo con Agustín Andreu, un joven sacerdote que conoció en Roma, a mediados del siglo pasado. Esta correspondencia fue publicada por el sacerdote católico en 2002, bajo el nombre de Cartas de La Pièce. Correspondencia con Agustín Andreu. Estrictamente hablando, la profesora de la Universidad Autónoma de Madrid realiza el análisis de este epistolario en la tercera parte del libro.

Previamente a ello, nos ayuda a situar biográficamente en su contexto histórico y cultural a Zambrano, para explicarnos acto seguido los grandes conceptos de su pensamiento, a la luz del enfoque con el cual ha tratado todo el libro: el carácter religioso del pensamiento zambraniano. 

Abriendo su propio camino 

Dicho pensamiento adquiere pronto un carácter personal. La vida le condujo a alcanzar prontamente una madurez y hondura que reflejó en sus escritos, no tanto desde una lectura pesimista —tan común por otro lado en otros ambientes filosóficos— como desde una esperanza radical: su filosofía se puede entender como una auténtica filosofía de la salvación. Esta categoría no es ajena al pensamiento español contemporáneo, si bien es cierto que ella la vive con matices propios. Nos es familiar en el pensamiento orteguiano, del cual ella se distancia precisamente en su apertura a la trascendencia, lo que le propició un triste desencuentro con Ortega. Su razón poética aspira a un ámbito al que no puede llegar la razón vital

Este tránsito intelectual se dio a una con su propia experiencia biográfica, fuertemente caracterizada por el exilio. Un exilio que, más allá del dolor vivido, o quizá, precisamente por eso, le abrió a nuevos modos de entender la existencia, convirtiéndose a la postre en un fiel aliado. No es extraño, pues, leerle un texto que paradójicamente tituló Amo mi exilio, publicado en 1989. 

Conceptos filosóficos 

En la segunda parte del libro, Sánchez-Gey nos va explicando los grandes conceptos filosóficos y teológicos del pensamiento de María Zambrano. Conceptos que, antes que intelectuales, son vivenciales, experienciales, dimensión sin la cual difícilmente se podrá conocer en profundidad su filosofía. Porque su filosofía no es tanto una filosofía del saber como de la salvación —como decía—, a la cual se supedita aquél. 

Bienaventuranza

Entramos así en uno de los pasajes más bellos —a mi modo de ver— del pensamiento español, gracias a esa confluencia armónica entre la experiencia biográfica de Zambrano y su inquietud intelectual. Lo que anhela la filósofa malagueña es la bienaventuranza, es decir, que seamos capaces de derribar las defensas que, de modo consciente o no consciente, hemos ido levantando defensivamente ante nuestro entorno pero que, a la vez nos impiden relacionarnos con él y, concomitantemente, nos impiden el acceso a nuestra esencia más profunda. Porque el bienaventurado ya no busca el ser, sino que ‘lo siente de forma inmediata’; es capaz de vivir de modo armónico con su más íntima esencia, sin violentarse, en amorosa avenencia que le transciende, refluyendo más allá de él, hacia la realidad y hacia los demás. 

Unidad

Bienaventurado, místico, filósofo, poeta… Todo en su filosofía tiene que ver con el encuentro, con la unidad. Este encuentro entre mística y vida, entre teología y filosofía, es nuclear en el pensamiento zambraniano. Si bien sus respectivos orígenes son distintos, confluyen a un mismo punto, tal y como le explicaba a Agustín Andreu:

Claro que nuestro punto de partida es polarmente opuesto… Yo parto ‘a lo filosófico’ de la oscuridad, hasta de los sueños (que en mí no son psicología), de la ignorancia, de una revelación metafísica que obliga a pensar. Tú partes de la revelación divina en la Teología (p. 107).

La vida bienaventurada, el sentir originario al cual se accede ahondando en nuestras entrañas, posee a la vez un aspecto divino y otro humano, posibilitando la transformación humana… hasta su realización. 

El bienaventurado, según Zambrano, es el único que alcanza esa unidad. Pues vive la dicha o estado de beatitud, que supone un estado satisfactorio porque conoce la realidad, sin excluir el dolor y los sufrimientos que el vivir humano trae consigo(p. 71). 

Mística

Libro de Juana Sánchez-Gey

El pensamiento teológicod e María Zambrano (Infografía)

El bienaventurado es capaz de vivir de modo sencillo la complejidad de lo real, porque ha sido capaz de aunar pensar y sentir, y ello a través de la experiencia mística. «La mística, en su acepción más general, consiste en el asombro ante el misterio y en un sentido más específico, la mística es ‘una actividad espiritual que aspira a la unión del alma con la divinidad’» (p. 40). Entonces acontece algo especial, continúa Sánchez-Gey: «el alma humana atraída por la divinidad recibe una forma de saber que comporta una forma de actuar ante Dios y ante los demás». 

Porque la mística no nos aleja de lo humano, sino que nos lleva a su máxima plenitud; pero una humanidad no cerrada en sí misma, sino integradora, comprometida, abierta a la trascendencia. Por eso dirá Zambrano que el hombre es un heterodoxo cósmico, porque, habitando en esta realidad, «anhela siempre otra realidad que añora y que desea» (p. 43). Lo que le proporciona un carácter indeleble, como es, lejos de todo nihilismo y totalitarismo, el de ser algo más, ser persona, habilitándolo para tratar al otro no ‘como se merece’ sino —como le decía su padre— ‘mucho mejor de lo que se merece’. Pues el otro no es un ‘mero otro’, sino un hermano, ‘mi hermano’. 

El epistolario de La Pièce 

Esta tercera parte supone un esfuerzo importante, en el que la autora nos muestra cómo todos estos conceptos suponen una preocupación viva en la filósofa malagueña, entremezclándose con otros de específico carácter religioso: el propio cristianismo, el Espíritu Santo, la encarnación, la Virgen, la liturgia, el Concilio Vaticano II.

Gracias a su investigación, Sánchez-Gey nos muestra cómo la filosofía de Zambrano no se puede mantener al margen de su inquietud teológica. Mediante el análisis del epistolario, va exponiendo cómo en las distintas cartas aparecen continuamente este tipo de cuestiones. ¿Por qué?, nos podríamos preguntar. A la luz de lo visto, la respuesta no parece complicada: porque la filosofía no es algo primario, porque en el origen de todo no está el concepto, sino la vivencia: 

‘Para mí la filosofía no comienza con la clásica pregunta de Tales, sino con una revelación o presencia del ser que despierta el pensar’. Así pues, filosofía y teología se convocan entre sí y están llamadas a exponer desde esta relación intrínseca la realidad en su totalidad (p. 78). 

Ya para acabar, sólo decir que nos encontramos ante un libro de lectura obligada para aquellos que quieran conocer más de cerca a María Zambrano. Juana Sánchez-Gey no sólo nos ofrece un panorama general de su pensamiento, sino que es capaz de mostrarlo a la luz de ese nexo profundo que le hace tan particular: su inquietud espiritual. 

About the author

Alfredo Esteve
Alfredo Esteve

Doctor en Filosofía (Universidad de Valencia, tesis sobre la influencia de la afectividad en el comportamiento humano a la luz del pensamiento ético y estético de Xavier Zubiri) y Máster en Ética y Democracia (Departamento de Filosofía Moral y Política de la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la UV).

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