Capítulo 2.- Desconfesionalización del estado. El registro civil

2.1. Revolución Industrial, urbanización y caída del Antiguo Régimen

§ 16. Revolución industrial, demografía, subjetualidad y subjetividad 
§ 17. La triple subjetualidad. Revolución y reacción 
§ 18. Libertad, igualdad, fraternidad. Jefferson, Napoleón, Marx y Lenin 
§ 19. Una nueva confesionalidad. La religión civil 
§ 20. Confesionalidad ilustrada y romántica. Masonerías y socialismos 

2.2. Determinación ciudadana de la confesionalidad. El registro civil 

§ 21. Providencia divina y estado social de bienestar. Clérigos y funcionarios 
§ 22. Determinación jurídica de la confesionalidad. El Registro civil . 
§ 23. Misericordia institucional y gasto público (1900-2000). Hábitos del corazón 
§ 24. Determinación social de la confesionalidad. La religiosidad civil 

2.3. Quiebra del monopolio eclesiástico de la religión. Lucha por el reconocimiento

§ 25. Arrianismo de Voltaire y pelagianismo de Feuerbach. La sombra de Séneca 
§ 26. Violencia y resistencia del paradigma antiguo. Los casos de Rusia y el Vaticano 
§ 27. Gregorio XVI, la “Mirari vos” y las condenas del liberalismo 
§ 28. Pio IX y el Syllabus. Pio X y el modernismo. “La iglesia en estado de sitio»

§ 29. Pio XI y las condenas del comunismo, el fascismo y el nazismo

2.4. Guerras Santas de los siglos XIX y XX y reconocimiento de la persona 

§ 30. Guerras Santas de la Cristiandad de los siglos XIX y XX. El holocausto 
§ 31. Derechos humanos y moral global formal. Cristianismos periféricos 
§ 32. Reconocimiento de la persona. Los derechos subjetivos en el derecho público 

 

2.1. Revolución Industrial, urbanización y caída del Antiguo Régimen

§ 16. Revolución   industrial,   demografía, subjetualidad y subjetividad

Las revoluciones industriales se enumeran en la segunda década del siglo XXI de 1 a 4. En términos genéricos, la primera, desde mediados del siglo XVIII a mediados del XIX, tiene como exponente la industria textil y la máquina de vapor. La segunda, desde mediados del siglo XIX a mediados del XX, tiene como exponente la electricidad, el automóvil y el teléfono. La tercera, en la segunda mitad del siglo XX, también llamada revolución digital, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC)[1]. Y la cuarta, en el siglo XXI, la unificación de los ámbitos físico, digital y biológico[2].

Consecuencias de la revolución industrial en Inglaterra
‘La huelga’, del pintor alemán Robert Koehler

Las cuatro revoluciones, incluida la cuarta, están vinculadas a los procesos de urbanización, de concentración de la población en las ciudades. A su vez, la concentración de población en las ciudades, desde los inicios del Calcolítico en el milenio quinto AdC, se vincula al aumento de la población y al aumento de la esperanza media de vida.

Con las revoluciones industriales, la urbanización resulta ser el factor más determinante de la explosión demográfica de los siglos XIX y XX, de la prolongación de la esperanza media de vida, y del incremento de la calidad de vida. En la medida en que la religión es afirmación de la vida, y la vida, sus condiciones de mantenimiento y de mejora, varía de unas etapas a otras, la religión registra en sí misma los efectos de esas alteraciones, porque lo que en un contexto se percibe inmediatamente como afirmación de la vida y realmente lo es, en otros no se percibe así y difícilmente lo es.

La evolución de la población europea y mundial en eso siglos se puede representar en la siguiente tabla[3].

 

 

Población mundial a través del tiempo

Año

Total

África

Asia

Europa

América

Oceanía

Crecimiento (%)

Crecimiento anual medio (%)

1750

791

000

000

106

000

000

502

000

000

163

000

000

18

000

000

2 000

000

 

 

1800

978

000

000

107

000

000

635

000

000

203

000

000

31

000

000

2 000

000

23,64%

0,43%

1850

1

262

000

000

111

000

000

809

000

000

276

000

000

64

000

000

2 000

000

29,04%

0,51%

1900

1

650

000

000

133

000

000

947

000

000

408

000

000

156

000

000

6 000

000

30,74%

0,54%

1950

2

518

630

000

221

214

000

1 398

488

000

547

403

000

338

713

000

12

812

000

52,64%

0,85%

2000

6

070

581

000

795

671

000

3 679

737

000

727

986

000

836

144

000

31

043

000

6,98%*

1,36%

2011

7

082

354

087

1 050

311

998

4 240

900

000

750

000

000

1

005

098

001

36

044

088

3,08%

2,54%

2017

7

722

727

000

1 110

020

000

4 677

291

000

801

000

000

1

094

215

000

40

201

000

2,16%

1,18%

 

Desde los inicios del Calcolítico y las primeras ciudades en Mesopotamia y Egipto en el quinto milenio AdC hasta el siglo XVIII, hay un equilibrio estable entre la inmensa mayoría de la población dedicada a la agricultura y la ganadería en el medio rural, y una escasa cantidad dedicada al comercio y la manufactura a pequeña escala en las ciudades.

En el primer milenio AdC, es decir en la era axial, se registra un incremento del porcentaje de la población urbana. En los siglos XVI y XVII se registra otro incremento en la India, que alcanza un 15%, y en Europa, donde se llega a un 8-13% en 1800.

A finales del siglo XVIII este equilibrio constante durante milenios se rompe con la revolución industrial, que genera una intensa migración del campo a la ciudad y una enorme expansión demográfica.

En Inglaterra y Gales, la proporción de población viviendo en ciudades con más de 20.000 habitantes pasa, del 17% en 1801 al 54% en 1891, es decir, el 72% del total. Por la misma fecha, la proporción de población urbana que se alcanza en Francia es el 37%, en Prusia el 41% y en Estados Unidos el 28%. El proceso de urbanización tiene lugar en el mundo occidental durante los siglos XIX y XX, y a partir de 1950 también en los países en desarrollo. A comienzos del siglo XX, la proporción de población mundial urbanizada es del 15%, y en 2007 más del 50% de la población mundial vive en ciudades4. A partir de 2007 la población del mundo tiende a permanecer predominantemente urbana, y el proceso de urbanización se acelera en las últimas seis décadas.

Por una parte, por lo que se refiere a la población, el crecimiento en el período de 1950-2000 es de aproximadamente el 141% (1,78% en tasa anual acumulativa), mientras que en el período 1900-1950 es del 53% (0,85% en tasa anual acumulativa). Se calcula que para el 2050 se vuelve a las tasas de crecimiento inferiores al 0’45%, o sea, anteriores a la primera revolución industrial, que alcanza su máximo en la década de los 90.

Por otra parte, por lo que se refiere a la urbanización, en 1951, el 79% de las personas en todo el mundo vive en asentamientos rurales y el 21% en asentamientos urbanos. En 1967, la mitad de la población mundial es urbana. Una proyección de la ONU señala que en 2050 más del 80% de los países tendrá al menos la mitad de su población urbana; y, poco menos del 50% tendrá al me- nos el 75% de su población urbana5.

La revolución industrial y las explosiones demográficas tienen un considerable efecto sobre lo que aquí se viene llamando subjetualidad social y subjetividad personal. En primer lugar, ponen de manifiesto la incapacidad de las instituciones para integrar en ellas a un número suficiente de los nuevos individuos, lo que significa incapacidad para mantenerse como organizaciones determinantes de la conciencia colectiva, del sentido común, de la subjetualidad civil y de la eclesiástica.

Las primeras instituciones que se muestran incapaces de esa integración son el Estado y la Iglesia. En concreto, son incapaces de integrar a los nuevos individuos, por una parte, las ciudades, los ayuntamientos, las instalaciones de mercados, el derecho en vigor, la administración pública, la banca, la universidad, etc. Por otra parte, resultan igualmente incapaces las parroquias, especialmente los registros parroquiales, las diócesis, los sistemas normativos tanto morales como jurídicos, las fiestas y ceremonias tradicionales, etc.

La subjetualidad civil, urbana, se escinde en dos ámbitos, los individuos que han vivido siempre en la ciudad, con sus instituciones, y los incorporados recientemente, que no tienen cabida en esas instituciones por diversos motivos. No solamente por motivos etnocéntricos, clasistas o ideológicos, sino, antes que eso, por motivos físicos: físicamente no caben en las calles, en las iglesias, en las escuelas, en los mercados, en los lugares donde se centra, se concentra y se constituye la vida civil misma.

Se genera así, junto a la subjetualidad civil establecida, y junto a la eclesiástica, una nueva subjetualidad, la marginal, inicialmente más disgregada y menos autoconsciente que la primera. Las tres están constituidas por un número amplio de subjetividades autónomas, por personas más o menos autoconscientes de sí, de su pasado, de su presente, y de sus posibilidades futuras. Inicialmente los individuos de las subjetualidades civil y eclesiástica establecidas son más en número, pero el desarrollo demográfico los convierte en una minoría con un poder decreciente.

 

Para ver la entrada anterior

 

NOTAS 

[1] Rifkin, , La tercera revolución industrial, Barcelona: Paidós, 2011.

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Revolucion_industrial_etapa_cuatro The Fourth Industrial Revolution: what it means and how to respond». World Economic Consultado el 12 de septiembre de 2018. Schwab, Klaus, La cuarta revolución industrial, Barcelona: Debate, 2016.

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Poblacion_mundial

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Jacinto Choza ha sido catedrático de Antropología filosófica de la Universidad de Sevilla, en la que actualmente es profesor emérito. Entre otras muchas instituciones, destaca su fundación de de la Sociedad Hispánica de Antropología Filosófica (SHAF) en 1996, Entre sus última publicaciones figuran, entre otras: Filosofía de la basura: la responsabilidad global, tecnológica y jurídica (2020), y Secularización (2022).

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