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LA REVELACIÓN ORIGINARIA: LA RELIGIÓN DE LA EDAD DE LOS METALES (III)

Jacinto Choza

J. Choza, autor de este post

 

 

52.- Elaboración de la noción de espíritu. La noción China de Qi.

El tránsito del lenguaje mítico imaginativo al lenguaje conceptual, de la razón práctica a la razón teórica, la diferenciación y autonomización del intelecto y la imaginación, la consolidación del aparato estatal, y la aparición de las lenguas naturales actuales, junto con la escritura alfabética o la ideográfica, parece haberse dado primero en Oriente Medio y en Asia, y luego en América. En todas las culturas que han realizado ese tránsito parece haberse desarrollado una representación conceptual, teórica, de la naturaleza y actividades del espíritu,

Aquí se va a seguir ahora ese proceso en la cultura china, de modo que la emergencia de la noción de espíritu en ella, en el orden de la razón práctica, sirva de punto de referencia para las ulteriores caracterizaciones del espíritu en el orden de la razón teórica[1].

En líneas generales, China no separa el espíritu de la vida cotidiana y no lo confina en un ámbito especial, y así aparece en los estudios sobre su cultura[2]. Lo cotidiano y “secular” tiene carácter sagrado y por eso no se da en China algo parecido al “desencantamiento del mundo” o al “olvido del ser”.

La religiosidad y la experiencia religiosa del culto se designa en chino como zongjiao, derivado de zong, que significa antepasados, clan, linaje, tiempo ancestral. La noción occidental de “espíritu” podría tener equivalencia en la noción china del qi, que designa una única energía psicofísica y que tiene dos ámbitos de significado:

1.-ámbito cosmológico, donde tiene sentido organicista, holístico y de armonía de todo con todo.

2.- ámbito subjetivo, donde tiene el sentido de cultivo de sí, autoperfeccionamiento, armonía con el cosmos y sincronía del macrocosmos y el microcosmos.

La noción de Qi

En China, la noción de Qi  cancela cualquier dicotomía entre forma y materia, pues significa materia o energía psico-física, soplo vital, y vapor que infunde calor, vida, nutrientes y vigor, aunque en sí misma reune la polaridad de los dos elementos antitéticos, yin y yang. Por otra parte, lo que corresponde con la noción occidental de “espíritu”, de “lo espiritual” y “lo numinoso”, es el  shen  que está por encima de la diferencia entre lo humano y lo divino[3].

A mediados del siglo XX se interpreta que el chino Qi equivale al hindú Prana y al griego pneuma y que deriva de una raíz común mesopotámica[4], pero a comienzos del siglo XXI esa equivalencia se interpreta de otro modo.

Qi significa “ofrecer como regalo a un huésped o a un viandante trigo o arroz”, y también, “comida, alimento, aprovisionamiento”, según el diccionario etimológico Shuowen  jiezi del 100 DC. Deriva de la práctica habitual en el milenio 2  de ofrecer alimento sacrificial a los dioses y a los espíritus de los antepasados. Qi es “materia o energía psicofísica” del preparado de trigo o de arroz que se ofrece al huésped y a la divinidad, y significa “vapor que infunde vida y fuerza a través del calor y el alimento”.

La naturaleza del Qi

La naturaleza del Qi aparece en el Zuozhuan  (s. IV AC) donde se dice que “En el cielo hay seis fuentes de energía vital (liu Qi). Estas descienden y dan vida a los Cinco Sabores, se manifiestan como Cinco Colores y se evidencian como Cinco Notas. Cuando se dan en exceso causan la aparición de las Seis Enfermedades. Las seis fuentes de la energía vital son: yin y yang, viento y lluvia, oscuridad y luz. […] El exceso de yin causa la aparición de las enfermedades del enfriamiento, el exceso de yang causa la aparición de las enfermedades del calentamiento”[5].

El Qi se diferencia del Eterno Primigenio, que es vacuidad, no presencia, materia o masa indistinta. Los entes son momentos transitorios de agregación y disgregación del Qi. El despliegue del Qi se dice Shen, que significa “divino, espiritual, numinoso”. En el siglo II AC se sistematizan estas doctrinas, y el yin y el yang y las Cinco fases pasan a ser categorías que explican los modos en que el Qi opera y se manifiesta en el espacio y el tiempo.

La quintaesencia del Qi es el Jing, según el capítulo Neiye (sobre técnicas de meditación) del Guanzi[6], y tiene un significado que se encuentra en su descripción.

Si en una persona se mantiene intacta la esencia pura del Qi, le infunde vitalidad y le confiere un aspecto exterior esplendoroso. En el interior se convierte en una fuente o en un mar que lo armoniza y aquieta todo. Esa es la profundidad del Qi.
Si estas profundidades no se vuelven áridas, si no se marchitan, las cuatro partes del cuerpo permanecen estables, si la fuente no se vacía las aperturas de los nuevos orificios se mantienen libres y entonces es posible alcanzar los límites del cielo y de la tierra y llegar a cualquier lugar en el interior de los cuatro mares.
Si no hay dudas en el interior, no hay desastres en el exterior. Si el corazón se mantiene intacto en el interior, la forma corpórea se mantiene intacta en el exterior. Quien no se encuentra entre calamidades queridas por el Cielo o en problemas provocados por el hombre, es llamado Sabio.
Si el hombre es capaz de mantenerse en la corrección y tranquilidad, su piel será excelente, sus orejas y sus ojos tendrán un oído fino y una vista aguda, sus músculos serán vigorosos y sus huesos robustos.
Si en nuestro interior mora un corazón intacto, no se puede ocultar, aparece evidente en nuestra forma exterior y en nuestro comportamiento, se percibe en nuestro aspecto.
Cuando la energía vital presente en el corazón (xin qi) se refleja en la forma física, el hombre se torna más luminoso (ming) que el sol y que la luna, más perspicaz que un padre o una madre.
Es la esencia pura (jing) presente en todas las cosas que glorifican la vida; abajo genera los Cinco Cereales. Arriba las estrellas dispuestas ordenadamente. Cuando fluctúa entre el Cielo y la Tierra toma el nombre de espiritual y divino (gui shen), el que lo acumula en gran cantidad en el propio pecho, toma el nombre de Sabio.
Esta es la energía vital (Qi), ¡brillante como para subir al cielo, oscura como para penetrar en los abismos profundos, extensa como para asentarse en los océanos, densa como para residir en nosotros mismos! Por eso la energía vital no puede ser atrapada por la energía física y debe ser equilibrada por la virtud (de)”[7].

La entidad descrita como Qi en China, que aparece y se describe como un factor del dinamismo de la vida natural y humana, de la acción humana, a partir de la formación de la noción de espíritu en el Medio Oriente y en el mundo occidental, aparece en el horizonte de la razón teórica como asimilable y asimilada a la noción de espíritu, y también a la de ser y fundamento, como se va a ver a continuación.

NOTAS

[1]Se sigue ahora a Attilio Andreini, Categorie dello “Spirito” nella China pre-budista, en Pagano, M., Lo Spirito, Milano: Mimesis Edizioni, 2011, pp. 71-107.

[2]Fingarette, H., Confucius. The Secular as Sacred, New York: Harper and Row, 1972.

[3]Cfr., Pagano, M. (ed.), Lo spirito, cit., parte I, pp. 71-109.

[4]Needhan, Joseph, Science and Civilization in China, Cambridge Univ. Press, Cambridge 1956

[5]Pagano, M. (ed.), Lo spirito, cit., pag. 76.

[6]The Guanzi (literally “[Writings of] Master Guan”) is an encyclopedic compilation of Chinese philosophical materials named after the 7th century BCE philosopher Guan Zhong, Prime Minister to Duke Huan of Qi. The Han Dynasty scholar Liu Xiang edited the received Guanzi text circa 26 BCE, largely from sources associated with the 4th century BCE Jixia Academy in the Qi capital of Linzi. Although most Guanzi chapters philosophically characterize Legalism, other sections blend doctrines from Confucianism and Taoism. For example, the Nèiyè (內業 “Inner Enterprise/Training”) chapter has some of the oldest recorded descriptions of Daoist meditation techniques. https://en.wikipedia.org/wiki/Guanzi_(text)

[7]Pagano, M. (ed.), Lo spirito, cit., pag. 77 ss.

About the author

José Sanmartín Esplugues
José Sanmartín Esplugues

Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la UCV "San Vicente Mártir".
Autor, entre otras obras, de "Los Nuevos Redentores" (Anthropos, 1987), "Tecnología y futuro humano" (Anthropos, 1990), "La violencia y sus claves" (Ariel Quintaesencia, 2013), Bancarrota moral (Sello, 2015) y "Técnica y Ser humano" (Centro Lombardo, México, 2017).

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