FILOSOFÍA DE LA CULTURA Y DE LA TÉCNICA

FILOSOFÍA DE LA CULTURA Y DE LA TÉCNICA

Almas y espíritus en la vida pública, por Jacinto Choza.

  1.- El espíritu y los espíritus en el mundo antiguo. §31.- Almas y espíritus en la vida pública. Antesteria, Halloween y Día de muertos. La Fiesta de los Muertos, de los difuntos o de los antepasados es, probablemente, una celebración en honor de los progenitores y ancestros, que se establece con los asentamientos urbanos neolíticos en numerosas culturas, y que en los procesos calcolíticos de urbanización se institucionaliza, adoptando configuraciones particulares en los que se advierten elementos articulado según una estructura común. Suele celebrarse después de la cosecha en el otoño. El Wag del Antiguo Egipto se celebraba en agosto, el Bon del Japón budista tiene lugar en julio o agosto, el Pitri Paksha hindú en septiembre. En la religión Inca, el mes de noviembre entero es ‘Ayamarca’, que significa Fiesta de los Muertos, y en la China budista se le llama Fiesta de los espíritus[1]. En la Europa de

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Almas y espíritus en la vida diaria, por Jacinto Choza.

1.- El espíritu y los espíritus en el mundo antiguo. §30.- Almas y espíritus en la vida diaria. Léxico de la antropología pre-histórica El culto interior, la oración de la que hablan y practican los antiguos, y que Jaspers toma como punto de referencia para caracterizar la era axial[1], no es algo que se pueda dar, sin más, en un ser humano de cualquier época. El chamán paleolítico, o los cazadores recolectores contemporáneos, pueden hacer viajes astrales, identificarse con los espíritus animales y conducir a las almas en pena, pero no encontrarse con Dios en el centro de sí mismos. El ser humano es una unidad, un viviente unitario. En el principio era el cuerpo en movimiento, y así aparece en todas las experiencias y expresiones más primitivas[2]. Una parte de ese ser humano corpóreo es un principio que le hace moverse, actuar, y, en general, vivir. Los hombres de las

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Las formas del negocio jurídico y la oración, por Jacinto Choza

Capítulo 3.- El culto interior en la Antigüedad. El espíritu y la escritura sagrada.   1.- El espíritu y los espíritus en el mundo antiguo. 29.- Las formas del negocio jurídico y la oración. La versión espiritual del sacrificio. 30.- Almas y espíritus en la vida diaria. Léxico de la antropología pre-histórica. 31.- Almas y espíritus en la vida pública. Antesteria, Halloween y Día de muertos. 32.1.- Almas, fantasmas y dáimones en los relatos. Plutarco y Tertuliano. 32.2.- Almas, fantasmas y dáimones en la reflexión. De Aristóteles a Edith Stein. 2.- La revelación como palabra sagrada y como escritura sagrada. 33.1.- La oración como rito y como relato. Las escrituras sagradas. 33.2.- El relato histórico como revelación y meditación. 34.1.- Orígenes y los sentidos de la escritura. 34.2.- El culto espiritual interior. Los cinco momentos de la contemplación. 3.- El culto interior en oriente y occidente. 35.- Orfeo, Pitágoras, Platón. Saber de salvación y filosofía. 36.- Unidad de la nada originaria de

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Objetividad, realidad y ateísmo. Hipócritas y fanáticos, por Jacinto Choza

5.- El cristianismo, la cristiandad y los estados nacionales en occidente   §28.- Objetividad, realidad y ateísmo. Hipócritas y fanáticos Como se ha dicho antes (§ 4 y § 4.2) la ortodoxia es la forma en que las subjetividades integrantes de la comunidad comparten la verdad a cerca de ella misma, su génesis, su fundamento y su destino. Esta comunión de las subjetividades en la verdad de la comunidad es una participación que admite muchos grados. El grado propio y adecuado en la era de la globalización, transcurrida la época histórica de la cultura occidental, es el que corresponde a una comunidad en la cual todas las subjetividades son reconocidas según su esencia, el que se da cuando tiene lugar el reconocimiento de la libertad esencial de las subjetividades.   El reconocimiento del arbitrio y de la libertad de los individuos por parte de la comunidad, del estado y del

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El cristianismo en Roma, Hispania y Europa. Teodosio e Isidoro de Sevilla, por Jacinto Choza

5.- El cristianismo, la cristiandad y los estados nacionales en occidente   §27.- El cristianismo en Roma, Hispania y Europa. Teodosio e Isidoro de Sevilla Desde la primera persecución de los cristianos por Nerón, entre los años 64 y 68, hasta el edicto de Milán de Constantino en 313, en que se decreta la paz para los perseguidos, transcurren dos siglo y medio, durante los cuales la nueva religión, en las diferentes versiones de la tabla anterior, se difunde por todo el imperio. Desde el Edicto de Tesalónica de Teodosio, en 380, con el que se establece el cristianismo como religión del imperio romano, hasta el decreto de Justiniano de 529, por el que se clausura definitivamente la escuela de Atenas, transcurre un siglo y medio, en el que una determinada corriente se impone como ortodoxia del cristianismo[1]. En el capítulo 4 se atiende a la formación de la comunidad

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Corrientes religiosas de la Antigüedad, por Jacinto Choza

  5.- El cristianismo, la cristiandad y los estados nacionales en occidente   § 26.- Corrientes religiosas de la Antigüedad La era axial es el momento de la antigüedad en que el Nous comparece para sí mismo. Esa comparecencia no se da en abstracto, ni en general. Se da en individuos singulares pertenecientes a sociedades complejas y se da en la forma de experiencia filosófica y religiosa en sentido general. Quizá indiscernible de una experiencia estética como la de Pitágoras o Píndaro, filosófica como la de Sócrates y Platón, o política como la de Arjuna y Alejandro, o quizá específicamente religiosa como la de Zoroastro o Ezequiel. Los fundadores de religiones de la era axial son un número escaso, pero el de sus discípulos, seguidores, reformadores rectos y desviados, adversarios y críticos, no es pequeño. Y en todos ellos se da experiencia del Nous, experiencia de lo sagrado, del misterio,

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Determinación civil y religiosa de la identidad personal, por Jacinto Choza

4.- Emergencia de la subjetividad en las comunidades estatales y religiosas   §25.- Determinación civil y religiosa de la identidad personal La diferencia y la identidad entre el individuo y el grupo viene marcada siempre en la prehistoria por los ritos de paso, y en la época histórica por los sacramentos, pero los sacramentos no menoscaban la unidad de la estirpe ni el celo por el honor de la familia. Más aún, refuerzan la identidad y la diferencia del individuo con la estirpe y la comunidad, a través de los nombres y apellidos recibidos en el bautismo, los enlaces matrimoniales, los “padrinos” de los diferentes cultos sacramentales y los nuevos parentescos generados por ellos. Todos estos extremos quedan consignados en el correspondiente registro eclesiástico primero, y luego en el registro civil. Más aún, los registros consignan todos estos refuerzos de los vínculos intrafamiliares y transfamiliares que son, precisamente, los acontecimientos

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La responsabilidad personal. Ezequiel, por Jacinto Choza

4.- Emergencia de la subjetividad en las comunidades estatales y religiosas   §24.- La responsabilidad personal. Ezequiel El sacerdote rey y el pueblo forman una unidad, en el neolítico y en el calcolítico, como la tribu la forma con sus divinidades. La identidad en el paleolítico es ciertamente individual, como el tótem, pero la unidad del individuo con la tribu es total, de manera que Lévy-Bruhl puede decir que el alma primitiva es por una parte colectiva y por otra individual, o que la responsabilidad, el mérito y la culpa, la propiedad y la enajenación, es del grupo, de todos los individuos a la vez. La identidad y la responsabilidad solidaria del individuo con la tribu se mantiene en el neolítico y en el calcolítico, donde el individuo es una unidad con la estirpe, con el linaje, e igualmente en la antigüedad. Cuando en el calcolítico se descubre la eternidad,

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El derecho de la subjetividad. De Edipo a Orestes

    4.- Emergencia de la subjetividad en las comunidades estatales y religiosas   §23.- El derecho de la subjetividad. De Edipo a Orestes En el parágrafo § 118, de su Filosofía del derecho, Hegel describe la llegada de la subjetividad a la madurez en los siguientes términos. La acción, al trasladarse a una existencia exterior, que de acuerdo con sus diversas conexiones se desarrolla en todos sus aspectos de un modo exteriormente necesario, tiene múltiples consecuencias. Estas consecuencias son propias de la acción (le pertenecen) en la medida en que confirman una figura que tiene como alma el fin de la acción. Pero al mismo tiempo, en cuanto fin puesto en la exterioridad, está abandonada a fuerzas exteriores que pueden unirla con algo totalmente diferente de lo que ella es por sí y llevarla a extrañas y lejanas consecuencias. Es asimismo un derecho de la voluntad imputarse sólo lo

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El “Libro de la vida”, el orden metafísico y el registro civil

3.- Articulación de las comunidades civiles y religiosas. Formas del mesianismo   §22.- El «Libro de la vida», el orden metafísica y el registro civil Durkheim había glosado y matizado la ley de los tres estadios de Comte, y había señalado que el mismo poder sagrado supremo había sido designado, desde los tiempos más remotos hasta la actualidad, mediante una precisa secuencia de nombres: mana, Yahveh, Dios, ser, energía, en relación con mentalidades y lenguajes totémicos, teológicos, metafísicos y científicos diversos[1], según una correspondencia que ya se ha examinado (ROREM § 51). Por otra parte, también se ha señalado que la denominación originaria del poder sagrado en términos de fuerzas cósmicas impersonales, resulta perceptible en la asignación que hace la mitología calcolítica de atributos a los dioses antropomorfos[2]. La divinidad es, por una parte, un poder muy superior a las subjetividades conocidas, y por otra, una intimidad con la que

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