4.- Universalidad y particularidad del culto interior. La teología de las religiones

 

§41.- El postulado metodológico de la in-diferencia del cristianismo

Para los investigadores y estudiosos de las religiones, desde Voltaire y Vico hasta Zaehner y, en lengua española, hasta Piñero, García Bazán, Antón Pacheco, Montserrat y otros, es muy difícil señalar un contenido o una aportación que se deba exclusivamente al cristianismo o a la predicación de Jesús.

La exégesis bíblica se ha desarrollado lo suficiente como para poder señalar las palabras y sentencias que corresponden estricta y exclusivamente a Jesús de Nazareth, y que no aparecen antes en ninguna parte de donde él pudiera haberlas tomado. Se logra obtener así las llamadas palabras exclusivamente cristianas, las ipsissima verba que pertenecen solo y únicamente a Jesús[1].

Evangiles de l’oral à l’écrit. Imagen 1

Por otra parte, el desarrollo de los estudios de oralidad religiosa, a partir de la obra de Pierre Perrier Évangiles de l’oral à l’écrit. Les Colliers evangéliques[2], y esa escuela de la antropología de la oralidad religiosa, permiten seguir la transmisión del contenido de los libros sagrados, y las vicisitudes de las investigaciones de exégesis bíblicas, de un modo cada vez más preciso, desde mediados del siglo XIX hasta los comienzos del XXI. Cada vez se puede seguir mejor el rastro de la predicación de Jesús, desde las primeras modalidades de la transmisión oral, hasta su sedimentación en los textos evangélicos, apócrifos y canónicos, y en sus versiones posteriores según las diversas variantes.

A medida que se perfeccionan los métodos de estudio, se pueden perfilar mejor la originalidad y la idiosincrasia de las diversas religiones, y de las variadas corrientes dentro de cada una de ellas, pero también resulta más difícil señalar su exclusivismo. Incluso se puede percibir mejor que esas 7 frases de Jesús, el conjunto de las ipsissima verba, también tienen analogías en doctrinas religiosas de otras culturas.       

Por eso lo más cómodo desde el punto de vista metodológico, y que también podría ser verdadero desde el punto de vista epistemológico, es la tesis de que no hay un elemento especialmente diferencial, una diferencia específica, entre el cristianismo y el resto de las religiones, al menos desde el punto de vista de la filosofía de la religión. A esta tesis se le llama aquí postulado metodológico de la in-diferencia del cristianismo, y se está tomando como clave desde el comienzo de esta filosofía de la religión.

El cristianismo es una de las religiones más sincréticas, porque toma el culto del paleolítico (la institución de los sacramentos y sacrificio eucarístico se hace sobre ritos preexistentes). La ley y la familia (el decálogo y el patriarcado judío) del neolítico. La revelación del mazdeísmo y el hermetismo (la fides, escatología). Y la plegaria, que Jesús aporta como enseñanza propia, se inscribe en la tradición de la oración judía, que proviene de la predicación de los profetas, de los himnos litúrgicos y los salmos, que tienen numerosas analogías con las plegarias e himnos egipcios e iranios[3].

Hay algo que sí se puede señalar como lo específico y diferencial de la predicación de Jesús, en relación con los demás profetas y guías espirituales. Es el hecho de que Jesús declara y proclama que él no solamente es el enviado de Dios, o que es hijo de Dios, sino que él es el mismo Dios, que es Hijo del Padre y una misma cosa con el Padre, y además pide a los demás que lo crean también, que cran en él, que crean que él es Dios. Y se le condena a muerte por eso.

Escena específica del cristianismo
Diálogo entre Jesús y Pedro. Imagen 2

Lo que sí es específico y diferencial del cristianismo es que quienes lo siguen, aceptan y creen que Jesús es quien dice ser.

 

15 «Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?».

16 Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».

17 Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo» (Mateo, 16).

 

Esto es específico y diferencial del cristianismo, pero algo análogo podría decirse de quienes siguen otras religiones. También mueren para dar testimonio de sus convicciones hombres que van desde Sócrates a Ghandi.

No obstante, hay un tipo de exclusivismo, propio quizá de todas las religiones, registrado por los filósofos de la antigüedad, y enunciado al menos como un hecho.

Así, en sus comentarios a los Oráculos Caldeos, Pselo declara:

«Nunca cambies los nombres extranjeros» (fr. 150). Es decir, entre los diferentes pueblos hay nombres trasmitidos por Dios, que tienen en los ritos una potencia inefable. Por consiguiente, «no los cambies» en lengua griega: por ejemplo, los nombres Serafín, Querubín, Miguel y Gabriel. Porque dichos de este modo según la lengua hebrea, tienen en los ritos una eficacia indecible, pero cambiados por nombres griegos, se relajan[4].

Este exclusivismo del ritual, de los sacramentos, de la confesión de Pedro a Jesús en Cesarea, y en general del culto litúrgico, abre el acceso a algo a lo que se puede llamar, y efectivamente se llama, teología de las religiones. Dentro de ese ámbito, y en el de la teología cristiana, es donde emergen las cuestiones de la relación entre los diferentes sistemas de sacramentos, y de la relación que hay entre Jesús y los maestros espirituales que han muerto igualmente por su fe, así como sus respectivos seguidores.

 

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NOTAS

[1] Martínez Fresneda, F., Jesús de Nazareth, Murcia: Espigas y azucenas, 2007, Cfr. https://www.theopedia.com/ipsissima-vox; http://inchristus.com/2012/08/23/the-words-of-jesus-ipsissima-verba-versus-ipsissima-vox/

[2] Perrier, Pierre, Les Colliers évangéliques. Évangiles de l’oral à l’écrit, París: Éditions de Jubilé, 2003.

[3] El tratado de Orígenes Sobre la oración, que probablemente sigue siendo el mejor estudio sobre el Padrenuestro cristiano, sobre la oración en la tradición judía y sobre la oración en general, no reclama ningún tipo de exclusividad para el cristianismo en cuanto a la plegaria. Más bien proclama su universalidad y presencia en todas las culturas.

[4] Comentarios de Pselo a Oráculos caldeos, en Oráculos caldeos, ed. De García Bazán, cit. pag. 139.

 

 

 

About the author

Jacinto Choza ha sido catedrático de Antropología filosófica de la Universidad de Sevilla, en la que actualmente es profesor emérito. Entre otras muchas instituciones, destaca su fundación de de la Sociedad Hispánica de Antropología Filosófica (SHAF) en 1996, Entre sus última publicaciones figuran Antropología y ética ante los retos de la biotecnología. Actas del V Congreso Internacional de Antropología filosófica, 2004 (ed.). Locura y realidad. Lectura psico-antropológica del Quijote, 2005. Danza de oriente y danza de occidente, 2006 (ed).

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