4.- La cristiandad en el orden intelectual. La ortodoxia

 

§ 54.- Formulación de la ortodoxia. De Nicea I (325) a Nicea II (787)

La predicación de Jesús, y de sus seguidores Pablo, Pedro, Mateo, Marción, Valentín, Santiago, etc., va destinada a unos hombres que viven en una sociedad y una cultura con la cual, los predicadores mismos y los destinatarios del mensaje, tienen que comprenderlo, interpretarlo, vivirlo, transmitirlo, etc.

Dada la peculiaridad del mensaje de Jesús, que como se ha indicado, es su pretensión de ser él mismo, y a la vez, Dios e hijo de Dios idéntico con el Padre (OORA § 41.1), su aceptación requiere una cierta comprensión de las relaciones de su padre con él y con los seres humanos. Dicha comprensión se lleva a cabo, obviamente, mediante la lengua y los instrumentos conceptuales suministrados por el entorno cultural. Por Platón en primer lugar en el siglo IV AdC, por el platonismo medio en segundo lugar entre los siglos I AdC y I dC, y por las diferentes corrientes cristianas desde el siglo II hasta la consolidación de la ortodoxia en el siglo VII.

Orígenes formula el problema así:

Icono de Jesucristo.

Encontramos en Cristo rasgos tan humanos que en nada se distinguen de nuestra común debilidad como mortales, y al mismo tiempo, unos rasgos tan divinos que sólo se adecuan a la soberana e inefable naturaleza divina (Tratado de los principios, libro 2, cap. 6,2; PG 11, 210-211).

Buena parte de las controversias consiste en determinar, en Jesús, cuáles son las características de los diversos factores que constituyen la estructura del hombre, según el léxico antropológico de los cazadores recolectores, (OORA § 30), sobre el que se elabora el léxico teológico de los primeros filósofos, que se perfila y completa precisamente en estas controversias (OORA § 60).

Las precisiones, dilemas, controversias, luchas políticas y divisiones nacionales, se derivan y se vinculan con diferentes determinaciones de la identidad de Cristo, a saber, cómo es el alma, el espíritu, el intelecto, la voluntad, el yo, el sí mismo, etc., y qué relación tienen estos diversos factores entre sí en el caso de Cristo.

Las etapas de la controversia son los concilios ecuménicos, que se suceden según el siguiente cronograma[1]:

Papa/Emperador

Lugar

Año

Tema

Silvestre I/

Constantino

Nicea I

325

Condena de Arrio. Proclama la igualdad de naturaleza entre el Padre y el Hijo. Redacción del Símbolo de los apóstoles  o Credo.

 Dámaso I/

Teodosio

Constantinopla I

 381

Afirma la naturaleza divina del Espíritu Santo. Completa el Símbolo Niceno-constantinopolitano

Celestino I/ Teodosio II

Éfeso

 431

Condena de Nestorio y Pelagio. La persona divina de  Cristo, hijo  de María, madre de Dios (Theotokós)

León I, Magno/

Marciano

Calcedonia

 451

Dos naturalezas, completas y perfectas en Jesucristo, humana y divina.
Las Iglesias ortodoxas orientales no reconocen este concilio ni ninguno de los posteriores.

Vigilio/

Justiniano I

Constantinopla II

553

Ratifica condena de Nestorio y acuerdos de Calcedonia

 Agatón/

Constantino IV

Constantinopla III

680– 681

Proclama dos naturalezas de Cristo, y una sola persona (divina). Condena el monotelismo.

Adriano I/

Constantino VI

Nicea II

787

Condena de los iconoclastas.

Se regula el uso de las imágenes sagradas.

 

El desarrollo del contenido doctrinal correspondiente a la dogmática y a la ortodoxia cristiana consiste en una articulación, en cierto modo ecléctica, entre la ontología platónica y la aristotélica.

Se puede trazar una representación de las controversias, y en cierto modo “digitalizar” las determinaciones epistémicas de la figura de Cristo, en la siguiente tabla:

Factores determinantes de la identidad en Cristo

Proto-ortodoxia

Gnosis de

Arrio

Gnosis de

Nestorio

Pelagio

Otras

Gnosis

Sí mismo/persona divina

si

no

si

 

 

Naturaleza divina

si

no

si

 

 

Sí mismo/persona humana

si

si

no

 

 

Naturaleza humana: intelecto, voluntad, conciencia y yo

si

si

no

 

 

Naturaleza humana:

Alma, cuerpo y sangre mortal

si

si

no

 

 

Salvación proveniente de

Dios y hombre

 

 

Hombre

Dios

 

No es necesario, ni es el objetivo de este estudio, agotar las formas de la gnosis cristiana y no cristiana en la precedente tabla, que tiene solo un sentido orientativo y clarificador.

Basta con indicar que el arrianismo es, en líneas generales, una de las interpretaciones más difundidas de la divinidad cristiana según los parámetros neoplatónicos, debido, principalmente, a que la mayoría de las iglesias cristianas orientales, no aceptan las declaraciones de Éfeso y Calcedonia, ni las de los concilios posteriores, y, por tanto, mantienen concepciones neoplatónicas de Cristo.

Por otra parte, en las iglesias cristianas occidentales, no ha dejado de haber neoarrianismo, neopelagianismo, neognoticismo, etc., según la comprensión de la figura de Jesucristo, acentúe más su humanidad o su divinidad, aunque no haya referencia explícita a las doctrinas de los antiguos teólogos, y según se acentúe más o menos el protagonismo del hombre en el proceso de salvación. En el siguiente capítulo se examina el sentido teológico, epistémico, de esas determinaciones teóricas.

 Por lo que se refiere a la dimensión política de las controversias teológicas, el interés de los emperadores romanos por los concilios ecuménicos, antes y después de la división del imperio, al igual que el interés del emperador Carlos V en el siglo XVI por el Concilio de Trento, estriba en la dificultad para mantener la unidad de un imperio amplio cuando no hay unidad religiosa en sus diferentes territorios.

Alejandría es la capital intelectual del neoplatonismo, y también la capital intelectual de la provincia de Egipto. Antioquía es una de las capitales intelectuales de la provincia de Siria. Como pasa con Roma y Cartago, y más tarde con Arles y Toledo. De hecho, las áreas en las que hay diferencias y divergencias culturales, son las áreas en las que se producen las diferenciaciones religiosas y políticas en la época histórica. Oriente y occidente primero, con Teodosio, y católicos y protestantes después, con Lutero.  

Si la doctrina debatida no implica una teología del poder político, generalmente los emperadores y reyes no intentan determinar las soluciones de problemas en el orden epistémico. Intentan que se alcancen una esas soluciones y que sean propuestas y acordadas por todos para mantener la unidad política de todo el imperio.

Mapa en el que aparecen las ciudades que fueron sedes de los primeros concilios Ecuménicos: Nicea, Efeso, Calcedonia
Expansión del cristianismo hasta Concilio de Nicea

 

Para ver la entrada anterior pincha aquí

 

NOTAS de Formulación de la ortodoxia. De Nicea I (325) a Nicea II (787)

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Concilio_ecuménico

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