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La revelación originaria: la religión de la edad de los metales (II)

5.2.- Los seres espirituales y  la cosmogonía de las esferas. La ley de los tres estadios.

  • 51.- Los discursos sobre el fundamento y la ley de los tres estadios.

Durkheim
(Infografía)

Durkheim, el más hegeliano de los sociólogos y quizá el más metafísico, sostiene que el principio y fundamento último de cualquier orden de realidad es el poder, y que ese poder en el paleolítico se llama mana, en el neolítico fuerza inteligente, en el calcolítico Dios, en la antigüedad ser y en la modernidad energía[1]. Anteriormente Comte había desarrollado la ley, formulada por los antiguos egipcios, de los tres estadios, el teológico, el metafísico y el positivo, señalando como saberes propios de ellos la religión, la filosofía y la ciencia respectivamente.

Comte, y posteriormente la cultura occidental, al menos desde el punto de vista de la interpretación pública de la realidad, asume esas tesis con el sobreentendido de que las dos primeras formas de saber son imperfectas y provisionales, o sea, falsas, y la tercera es la que, además de ser verdadera, ofrece garantías de verdad.

A partir del siglo XXI, debido al influjo de la crítica de la racionalidad moderna y de la ciencia, por una parte, al principio político del respeto a las minorías, por otra parte, y a la difusión de la antropología  y del discurso etnográfico, por otra, puede hablarse de una consideración de la religión y de la metafísica, incluso de la ciencia misma, o sea los tres estadios de Comte, según las características del discurso etnográfico, es decir, suspendiendo metodológicamente la aplicación, a la cultura que se examina, de los principios de verdad y falsedad de la cultura propia.

Aquí se va a aplicar ese principio del discurso etnográfico con algún matiz. Con el matiz de la ampliación de los tres estadios a cinco, y con la precisión de que en cada uno de los cinco estadios, culturas o época, hay:

A-Diferentes referencias al fundamento o al absoluto.

B-Diferentes aparatos cognoscitivos, como dicen Vico, Rousseau, Hegel y Nietzsche.

C-Diferentes sistemas expresivos, como dicen Vico, Humboldt, Lévi-Strauss, Geertz, etc.

D-Diferentes designaciones del fundamento, como dicen Durkheim, Gadamer y otros.

E-Diferentes universos de discurso.

Debido a esas diferencias, se remite a otro tipo de estudios la correspondencia entre las formas de validación de las tesis y proposiciones de las diferentes épocas y culturas. Se supone que los cinco universos de discurso tienen sistemas de validación legítimos y que las tesis de cada uno de ellos pueden ser verdaderas[2].

Los tipos de discurso sobre el fundamento, o el absoluto, se corresponden en cierta medida con los de tipos de magia expuestos en la tabla de MORN § 43, y pueden expresarse en la siguiente tabla.

 

1-Paleolítico 2-Neolítico 3-Calcolítico 4-Antigüedad 5-Modernidad
A-Fundamento absoluto Mana Fuerza viva/inteligente Divinidades Dios                    Ser Energía
B-Aparato cognoscitivo Sensibilidad Corazón Imaginación Corazón Intelecto Corazón Intelecto espiritual Intelecto racional
C-Sistema expresivo Lenguaje Performativo Lenguaje poético/mito Lenguaje imag. conceptual Lenguaje conceptual Lenguaje matemático
D-Realidad designada Mana Fuerza viva/ inteligente Dioses antropomorfos Dios                   Ser Fuerza/      Energía
E-Universo de discurso Realidad     sentida Realidad  percibida M. espiritual     M. eidético Mundo eidético  intelectual Mundo eidético  mensurable

 

Universo 1.- Los hombres de las tribus paleolíticas relatan el origen del mundo mediante danzas, y los de los asentamientos neolíticos mediante cantos e incipientes relatos. Los primeros relatos de los orígenes del mundo y del hombre son textos sagrados de elaboración verbal neolítica y redacción escrita calcolítica y antigua.

Enuma Elish
(Infografía)

“Hágase la luz”
(Infografía)

El Enuma Elish empieza con los versos: “Cuando en lo alto el cielo no había sido nombrado, / no había sido llamada con un nombre abajo la tierra firme”[3]. Es la epopeya sumeria y el poema babilonio de la creación (1.200 AdC), que se recita en las procesiones de las fiestas del “akitu” ya comentadas.

El Génesis hebreo empieza “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. 3. Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz.” (Génesis,1, 1-3)[4]. Se recita en las fiestas litúrgicas hebreas y cristianas.

La física y la cosmología del siglo XXI empiezan así:

En el comienzo hubo una gran explosión […] Al cabo de una centésima de segundo aproximadamente, que es el momento más primitivo del que podemos hablar con cierta seguridad, la temperatura del Universo fue de unos cien mil millones de grados centígrados […] Además de los electrones y los positrones, había cantidades similares de diversas clases de neutrinos, fantasmales partículas que carecen de masa y carga eléctrica. Finalmente, el Universo estaba lleno de luz. No debemos considerar a esta separadamente de las partículas, pues la teoría cuántica nos dice que la luz consiste en partículas de masa cero y carga eléctrica cero llamadas fotones”[5]

Hay muchas maneras de decir que en el principio era el caos y que después hubo luz. Esas muchas maneras se pueden desglosar en dos grandes géneros, a saber, las formulaciones que apelan y remiten al fundamento y las que no apelan. Entre las que apelan al fundamento, hay a su vez diversas formulaciones expresadas en términos mítico imaginativos y otras expresadas en términos conceptuales. Entre las que no apelan al fundamento se encuentran las diversas teorías científicas sobre el origen del universo.

Las que apelan al fundamento son formuladas por culturas y personas que obtienen su certeza de la vivencia y captación del ser más allá del ente. Las que no apelan provienen de culturas y personas que obtienen sus certezas del cálculo y de las relaciones mensurables entre fenómenos empíricos.

 Universo 2.-    En el neolítico el desarrollo de la aritmética y la geometría aplicada a los astros permite un desarrollo de la astronomía, que es a la vez astrología, y que en su conjunto constituyen una teología del fundamento que no deja resquicio para la duda, como se ha mostrado (MORN § 6).

La astronomía teológica calcula y predice la acción de los poderes sagrados y su eficiencia: cuándo van a aparecer los osos en los bosques y los salmones en los ríos, cuándo hay que hacer la siembra y cuándo hay que recoger la cosecha, cuándo va a haber agua para canalizarla y cuándo no. Los cálculos astronómicos no fallan, la gestación de las especies animales y la germinación y maduración de las semillas vegetales, o sea, la vida, tiene una regularidad bastante predecible. En esa época la religión tiene la forma del culto y de la moral, pero no de la fe y la revelación, no se basa todavía en la palabra.

Los actores cósmicos, vinculados al fundamento, que intervienen en tales procesos van siendo diferenciados e identificados, y constituyen esas cantidades de dioses que superan la capacidad de los antropólogos e historiadores de la religión. Pero esos actores cósmicos son representados imaginativamente en lenguaje mítico: tienen vida animal y su principio es el semen. En la antigüedad y el medievo tales divinidades cósmicas y míticas son los incontables números de ángeles y jerarquías celestes que presiden la creación. En la modernidad son las fórmulas matemáticas, físicas y químicas que describen el sistema solar, la gravedad, la fotosíntesis, los fotones, el bosón de Higgs, etc.

Universo 3.- En el calcolítico empieza la elaboración intelectual de las representaciones imaginativas del lenguaje mítico y poético. Los poderes cósmicos representados zoomórficamente, que tienen su principio en el semen, y que remiten inmediatamente al fundamento, pasan a ser representados antropomórficamente. Entonces empiezan a ser considerados como espíritus, y su acción creadora se despliega mediante la palabra, que es como el hombre se considera a sí mismo y como dirige su vida con sus congéneres sobre el planeta.

Rigveda
(Infografía)

Ese es el modo en que se da cuenta del universo, de la vida y del ser, en el Enuma Elish babilónico, en el Génesis hebreo, y en general en los mitos del origen de las culturas calcolíticas, es decir, de los pueblos que empiezan a generar las lenguas indoeuropeas y semitas, del Rig Veda hindú, del Chou King (Shujing) chino y las culturas asiáticas en general, de los textos de Huarochirí preincaicos, del Popol Vuh maya y de las culturas americanas.

Aunque en el calcolítico la creación se lleva a cabo mediante la palabra, que a partir de entonces es el modo propio de expresarse y actuar el hombre, o sea, el espíritu, todavía no hay una representación conceptual, o espiritual, del espíritu. Se va elaborando paulatinamente hasta la era axial, hasta el siglo VI AdC, en que se formulan concepciones, expresiones y representaciones del espíritu de tipo esencial, que describen su esencia, y que se mantienen desde entonces. Esas descripciones y definiciones esenciales vinculan el espíritu a la palabra, y la palabra al espíritu como dos dimensiones de la misma realidad.

Universo 4.- Con Anaxágoras empieza a haber en occidente una representación conceptual o “espiritual” de la naturaleza del Nous, y del modo en que lo mueve y lo pone en marcha todo, aunque se trata de una descripción escueta y más bien enunciativa. Parece ser Platón quien traza el primer mapa del despliegue del espíritu en su esencia, Aristóteles el que lo completa, y finalmente Proclo el que lo culmina en occidente cuando señala, para cada una de las esferas de Aristóteles, y también para el motor inmóvil interno al universo, un “espíritu” que los rige y los guarda, como se va a ver en lo que queda de capítulo[6].

Einstein
(Infografía)

Universo 5.- Cuando se inicia la ciencia moderna y se interpreta el universo según el lenguaje matemático, la totalidad de la realidad empírica queda descrita en los lenguajes de la ciencia con la fórmula de la teoría de la relatividad  E=mc², de Einstein[7]. Por su parte, la actividad esencial de los vivientes autótrofos (los vegetales, que se alimentan por sí mismos y proporcionan alimento a los demás, a los heterótrofos) se entiende y se describe empíricamente con la fórmula 6 CO2 + 6 H2O → C6H12O6 + 6 O2, la ecuación de la fotosíntesis de Sachs[8], como ya queda dicho (MORN § 6).

 

Notas

[1] Cfr. Durkheim, E. (1993). Las formas elementales de la vida religiosa. Madrid: Alianza, libro II, pp. 339 ss.

[2] No se trata de una afirmación de relativismo cultural, que ahora no se considera, sino de la afirmación de que el lenguaje performativo, el poético, el conceptual y el matemático tienen diferente alcance y diferentes sistemas de validación.

[3] Cfr, Enûma eliš y otros relatos babilónicos de la Creación. Edición y Traducción de Lluís Feliu Mateu, Adelina Millet Albà. Madrid: Editorial Trotta, 2014. https://es.wikipedia.org/wiki/Enuma_Elish.

[4] https://www.bibliacatolica.com.br/la-biblia-de-jerusalen/genesis/1/

[5] Weinberg, S. (1978). Los tres primeros minutos del universo. Madrid: Alianza, pp. 16-17.

[6] Cfr. Proclo (2012). Teología platónica. Milano: Bompiani;  https://en.wikipedia.org/wiki/Angel.

[7]  https://es.wikipedia.org/wiki/Teoría_de_la_relatividad .

[8] https://es.wikipedia.org/wiki/Fotosíntesis

About the author

Jacinto Choza
Jacinto Choza

Jacinto Choza ha sido catedrático de Antropología filosófica de la Universidad de Sevilla, en la que actualmente es profesor emérito. Entre otras muchas instituciones, destaca su fundación de de la Sociedad Hispánica de Antropología Filosófica (SHAF) en 1996, Entre sus última publicaciones figuran Antropología y ética ante los retos de la biotecnología. Actas del V Congreso Internacional de Antropología filosófica, 2004 (ed.). Locura y realidad. Lectura psico-antropológica del Quijote, 2005. Danza de oriente y danza de occidente, 2006 (ed).

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