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BLADE RUNNER 2049: LOS REPLICANTES Y LA LUCHA DE ESPECIES

Blade Runner 2049, una película neo-noir de Denis Villeneuve

Esta entrada es la apertura de una serie de varias que tendrán como centro la historia de Blade Runner. En la entrada anterior  se trataban los símbolos y las ideas filosóficas del primer filme de Blade Runner. En ésta se va a analizar la secuela dirigida por Denis Villeneuve: Blade Runner 2049. Para hacer más asequible la lectura y la reflexión filosófica, se ha optado por fraccionar los temas en diferentes publicaciones que verán la luz más adelante.

SINOPSIS DE BLADE RUNNER 2049

Año 2049. Después de que la Corporación Tyrell desapareciera con su tecnología de biología sintética, la Corporación Wallace —dirigida por Niander Wallace— toma el relevo en la producción de los replicantes. Los replicantes de Wallace mejoran las versiones realizadas por Tyrell. Poseen una vida longeva, altas capacidades y un diseño más minucioso que evita los desequilibrios emocionales de los Nexus de Tyrell.

La tecnología desarrollada por Wallace, además, no se limita únicamente a los proyectos de biología sintética: es un genio de los transgénicos y gracias a ello ha salvado a la Humanidad de la hambruna producida por la decadencia ecológica de la Tierra. Los conocimientos científicos del biodiseñador y la exclusividad en la producción de sus diseños le han otorgado una posición privilegiada dentro del contexto social de esta historia.

La gran diferencia

Pero los nuevos replicantes parecen tener una limitación, que los diferencia claramente de los seres humanos: no pueden reproducirse como éstos. Son entes artificiales que tienen productores, pero no progenitores en el sentido estricto del término. La diferencia esencial, en consecuencia, entre los humanos naturales y los replicantes —o entes posthumanos— consiste, en consecuencia, en la filiación.

Dentro de este contexto, la historia comienza con un hecho sorprendente: el agente K, un replicante diseñado para ser blade runner, encuentra unos huesos enterrados en la granja de Sapper Morton, replicante fugitivo recién retirado[1] por él. Las alarmas en el Departamento de Policía de Los Ángeles saltan en el instante en el que se descubre que los huesos pertenecen a una mujer que murió al dar a luz. Esa mujer era una replicante.

La misión de K, desde entones, es dar caza al replicante nacido para evitar que las reglas de juego social se rompan y se abra paso a la anarquía de los replicantes.

LA LUCHA ENTRE REPLICANTES Y HUMANOS

El aspecto más significativo de Blade Runner 2049 es que, en la sociedad representada en la película, hay dos grupos de seres claramente diferentes. Uno es el integrado por los humanos generados de manera natural. Otro, el formado por entes posthumanos artificiales. Ello hace que la realidad plasmada sea claramente posthumanista, pues los replicantes son un icono perfecto de los entes que pueden llegar a construirse mejorando capacidades y eliminando taras que se supone —enfermedades, vida corta, la misma muerte, etc.— que afectan a los seres humanos (Diéguez Lucena, 2017).

¿Por qué la diferencia social en Blade Runner 2049 es una lucha entre especies?

A primera vista no es así, puesto que los replicantes del año 2049 están diseñados exclusivamente para ser esclavos de los humanos y no tienen alternativa. El poder que tienen los humanos sobre los bioartefactos radica en que no están diseñados para reproducirse entre ellos. De hecho, se desconoce la tecnología necesaria para que ello sea posible. Sin embargo, a pesar de que Wallace no pueda diseñar replicantes que simulen la reproducción humana hay un hecho que lo cambia todo: al comienzo del filme, el agente K encuentra los restos óseos de una replicante que murió al dar a luz.

El biodiseñador Eldon Tyrell logró que una de sus replicantes fuera fecunda. La precisión de los diseños de Tyrell, en este aspecto, es superior a la de Wallace. El nuevo imperio biotecnológico de 2049 carece de uno de los avances que introdujo la vieja Corporación Tyrell. Por ello ambiciona Wallace encontrar al replicante nacido. Gracias al hallazgo de K podrá perfeccionar sus replicantes como nunca antes se había hecho.

Lucha de especies

Esta es la cuestión que introduce la lucha de especies en el año 2049. Si los replicantes son capaces de reproducirse, adquieren una autonomía vital que los emancipa del poder que tienen los humanos sobre ellos. Acontece una igualdad biológica que acaba con el orden social establecido.

La igualdad biológica que proporciona la reproducción plantea una cuestión importante. Si seguimos la definición clásica de especie biológica, debida principalmente a Dobzhansky (1937), por tal entenderemos un grupo de individuos que son biológicamente capaces de fecundarse recíprocamente, pero están genéticamente aislados de otros grupos. Entonces,  ¿los replicantes constituyen una nueva especie o forman parte de la especie humana? Los replicantes son un producto más de la tecnología humana que ha logrado —al menos, en una ocasión— reproducirse a través de un proceso similar al propiamente humano. Si ese proceso se generaliza, dando lugar a una población reproductivamente aislada, nada impediría —siguiendo los planteamientos clásicos en genética, paradigmáticamente representados por la definición dada arriba— hablar de una nueva especie.

¿Es posible crear una especie nueva?

Asimismo, surge otra cuestión: ¿realmente es posible crear una nueva especie? (Sanmartín Cava, Mestre, Monterde, Aparici, & Querales, 2018)[2]. Al parecer, no.

No parece factible crear ex novo una especie. Para diseñar a los replicantes es necesario dotar de una carga genética humana que convierte a los replicantes en herederos genómicos de los humanos. Por tanto, propiamente no puede crearse una especie nueva. Si acaso, la palabra adecuada para designar ese hecho sería diseño o producción. Aún así, ¿qué son los replicantes? ¿pueden ser considerados humanos? Ya expuse en una entrada anterior cuál es mi opinión: no son humanos; son entes artificiales que reproducen funciones humanas, incluso mejoradas. Son un producto; un algo, no un alguien. En cualquier caso, se trata de una pregunta compleja y como no quiero dar una respuesta superficial aquí, postergo la respuesta a ulteriores reflexiones[3].

Las especulaciones posthumanistas

De todas formas, a pesar de que la pregunta por la naturaleza de los replicantes parezca estar en los confines de la ciencia ficción, lo cierto es que no es así. En la actualidad, los avances en biología sintética han llevado a los teóricos del posthumanismo (Bostrom, 2011) a especular sobre la posibilidad de sustituir al ser humano, precario y necesitado, por un ente libre de sus poblemas.

Lamentablemente hay quien en este contexto utiliza los términos “transhumanismo” y “posthumanismo” como sinónimos. Los posthumanistas no sostienen la necesidad de mejorar al ser humano: lo que hay que hacer es, sin más, reemplazarlo. Los transhumanistas, por su parte, estarían —aunque sean renuentes a reconocerlo— en línea con los planteamientos eugenésicos de Galton y sucesores: el ser humano es mejorable y hay que mejorar sus capacidades tanto físicas, como intelectuales y morales. Hoy en día, las mejoras vendrían de la mano no sólo de la genética, sino de la IA y de la nanotecnología. Pero, si se habla de mejorar, es porque se acepta que hay algo que mejorar. Ese algo es, se quiera o no, la naturaleza humana.

Obviamente, una naturaleza humana mejorable responde a un concepto moderado de naturaleza humana. Por eso, los transhumanistas niegan la existencia de un concepto fuerte de naturaleza humana, considerando que no está integrada por aspectos absolutamente esenciales, sino que hay aspectos en ella no deseables y, en consecuencia, mejorables e, incluso, erradicables. De ahí la pertinencia de las palabras de Alfredo Marcos:

Nunca ha sido tan urgente, en consecuencia, la tarea filosófica de pensar la propia naturaleza humana. Será esto lo que nos permitirá aplicar con criterio las antropotecnias. Lo erróneo no son las nuevas tecnologías, sino su orientación utópico-futurista. Nunca ha sido más urgente pensar la naturaleza humana para evitar la pérdida de la misma por la vía de los hechos. (Marcos, 2017)

La lucha de especies como remedo de la lucha de clases

Volviendo al concepto de la lucha de especies del año 2049, podemos ver que puede justificarse el término por dos razones. La primera es que los replicantes son entes artificiales y, por tanto, pueden ser considerados como cosas. La segunda es que, a pesar de ser capaces de replicar la inteligencia y la voluntad humanas, no les está permitido salirse del marco normativo de sus diseños. En caso de salirse, se les retira inmediatamente. En consecuencia, la relación de los replicantes posthumanos con los humanos es de esclavitud.

En el Derecho Romano los esclavos tenían la condición de res, cosa (Iglesias, 2015). Ahora bien, a diferencia de los replicantes, los esclavos en la Roma Antigua eran considerados humanos. Los replicantes en el universo de Blade Runner 2049 no tienen siquiera esa consideración.

Esta lucha entre humanos y posthumanos se va haciendo clara conforme se suceden los hechos en el film de Denis Villeneuve. Quienes vean la película podrán comprobar cómo los replicantes toman conciencia de su condición de esclavos y luchan por su libertad cuando tienen noticia de que hay un replicante nacido. En concreto, la transformación vital del agente K está marcada por la toma de conciencia de sí mismo como sujeto libre al pensar que es posible que él sea ese replicante nacido. La transformación de K y la lucha de los replicantes por obtener el reconocimiento de su libertad bien podría encajar en las relaciones de dominación y servidumbre (Hegel, 2009) definidas por Hegel en su Fenomenología del Espíritu.

El problema ecológico

Junto a esta lucha podemos identificar el problema ecológico como otra lucha de contrarios en Blade Runner 2049. El universo representado en la película hace un homenaje al mundo descrito en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, la novela de Philip K. Dick. En la historia de K. Dick la Tierra es un lugar desértico e inhabitable afectado por la radiactividad (Dick, 2017).

A diferencia del filme de Ridley Scott de 1982, el de Villeneuve procura ser fiel a algunos aspectos ambientales de la novela de K. Dick. Para el escritor norteamericano el sentido de la existencia de los entes biológicos artificiales es que sustituyan a los naturales. La causa es que la polución radiactiva ha hecho inviable la vida natural, provocando la extinción de muchas especies animales y vegetales. Esa contaminación y desertización de la Tierra está perfectamente plasmada en Blade Runner 2049.

Así con todo, podemos decir para concluir esta entrada que la lucha de especies y de contrarios en Blade Runner 2049 es doble. Por un lado está la relación entre cultura y naturaleza, que es eminentemente dialéctica[4]. El desarrollo de la cultura tecnocrática provoca, según esta dialéctica, la eliminación del mundo natural y un desastre ecológico. Por otro lado, podemos ver que el conflicto entre cultura y naturaleza es resuelto gracias a la producción de los replicantes y de los transgénicos. Sin embargo, la introducción de los bioartefactos provoca una nueva fase dialéctica a nivel social: la lucha entre humanos y posthumanos.

El conflicto es inevitable después de la toma de conciencia por parte de los replicantes de la posibilidad de replicar la reproducción humana. La noticia de la existencia del replicante nacido llevará, inevitablemente, a la revolución de los replicantes. Seguramente será ese el tema de la tercera entrega de Blade Runner, que Ridley Scott tiene intención de producir (Cordero, 2018) y que el autor de la entrada espera con impaciencia.

BIBLIOGRAFÍA

Bostrom, N. (2011). Una Historia del Pensamiento Transhumanista . Argumentos de la Razón Técnica nº14, 157-191.

Cordero, G. (8 de Enero de 2018). Ridley Scott abre la puerta a la tercera parte de ‘Blade Runner’. Obtenido de Esquire: https://www.esquire.com/es/actualidad/cine/a14778744/blade-runner-3-nueva-secuela-ridley-scott/

Dick, P. K. (2017). ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Barcelona: Minotauro.

Diéguez Lucena, A. (2017). Transhumanismo. La búsqueda tecnológica del mejoramiento humano. Barcelona: Herder.

Dobzhansky, T. (1937). Genetics and the origin of species.  New York: Columbia Univ. Pr.

Hegel, G. W. (2009). Fenomenología del Espíritu (trad. de Manuel Jiménez Redondo). Valencia: Pre-Textos.

Iglesias, J. (25 de Diciembre de 2015). El sujeto de Derecho en Derecho romano (III): la esclavitud y la situación jurídica del esclavo. Obtenido de Derecho Romano: https://www.derechoromano.es/2015/12/sujeto-derecho-romano-esclavitud-situacion-juridica-esclavo.html

Marcos, A. (2017). Antropotecnias y naturaleza humana. En J. S. Esplugues, & R. G. Lombardo, Técnica y ser humano (págs. 101-130). México, D.F.: Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Monterde, R. (27 de Noviembre de 2017). Blade Runner: ¿los replicantes son personas? Obtenido de Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia: http://www.observatoriobioetica.org/2017/11/blade-runner-la-apoteosis-de-lo-humano/21187

Sanmartín Cava, J.F., Mestre, S., Monterde, R., Aparici, A., & Querales, Y. (13 de Abril de 2018). BLADE RUNNER 2049: ANÁLISIS SIMBÓLICO, FILOSÓFICO Y NARRATIVO. Obtenido de VERTIENTE CRÍTICA: https://vertientecritica.org/blade-runner-2049-analisis-simbolico-filosofico-y-narrativo/

 

NOTAS

[1] Retirar es el término usado para decir matar a un replicante.

[2] Como actividad del Proyecto de investigación de La Mitología en la Narrativa Audiovisual está prevista la realización de diferentes podcasts para debatir sobre las temáticas de la investigación sobre cine. Este es uno de ellos. En él debaten sobre Blade Runner 2049 Josep Sanmartín, Salvador Mestre, Alberto Aparici, Yonatan Querales y Rafael Monterde.

[3] Como referencia, se puede citar un trabajo anterior del autor, en el que analizando el primer filme de Blade Runner se preguntaba por la naturaleza personal de los replicantes: Blade Runner: ¿los replicantes son personas? (Monterde, 2017).

[4] Entendiendo el término dialéctica en sentido hegeliano, es decir, negativo. Hay una pugna de contrarios que es superada mediante la negación de uno o de otro a nivel real, puesto que la síntesis solamente es posible en el nivel especulativo.

About the author

Rafael Monterde Ferrando
Rafael Monterde Ferrando

Rafael Monterde es becario de investigación del instituto Edith Stein en la UCV San Vicente Mártir y miembro del grupo de investigación Emoción, Empatía y Conducta (Técnica y ser humano) de la misma universidad.

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