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Reconocimiento y derecho contra la obsolescencia humana. Salvar las diferencias. Acabar con las desigualdades.

 

Resumen:  El articulo analiza tres causas de la tendencia actual  a considerar a los seres humanos como superfluos. En primer lugar, la teoría económica neoclásica, que postula la sustitución de la naturaleza y el trabajo por el capital/tecnología. En segundo lugar, el predominio de la razón calculadora, que reduce toda realidad a “material manipulable”. Por último la digitalización del mundo que ve el tiempo como adición y caducidad y no como narración y madurez.  Recuperar la dignidad humana implica restaurar la primacía de la naturaleza y el trabajo sobre el capital, del pensamiento sobre el cálculo, y considerar que todo ser humano tiene “derecho a tener derechos”. 

1. LOS PASOS HACIA LA OBSOLESCENCIA HUMANA.

Historia económica : la sustitución de la naturaleza por trabajo y del trabajo por capital

La idea de la sustitución del trabajo humano por capital/tecnología va unida a los conceptos de capital natural y  especialmente de capital humano. En ambos casos, parece valorarse la naturaleza y el ser humano, pero lo que verdaderamente se valora es el capital capital, que se cree susceptible de sustituir tanto a la naturaleza como al trabajo humano.

Como ha sido observado por diferentes autores, entre otros, por J. M. Naredo[1], la evolución de la economía puede caracterizarse como el paso de la época de la primacía de la naturaleza (que culmina en la fisiocracia) con  el reconocimiento de lo dado, el agradecimiento y el cuidado de la naturaleza a la época del dominio del trabajo. Hay una etapa intermedia de colaboración entre naturaleza y trabajo, como la que representa William Petty (“La naturaleza es la madre de la riqueza, y el trabajo es el padre”). A partir de Adam Smith y especialmente desde David Ricardo y Carlos Marx, comienza a despreciarse la naturaleza, considerando que el trabajo puede sustituir enteramente a la naturaleza. De acuerdo con el prometeismo, el esfuerzo humano se ve capaz de sojuzgar a la naturaleza.

Con la introducción de la idea de capital humano culmina la reducción del ser humano a material utilizable. Como escribe Alain Supiot[2]:

La idea de capital humano, popularizada por Iosif Stalin antes de ser formalizada por la ciencia económica contemporánea, sirvió como equivalente comunista a la noción nazi de “material humano”. Procede de una visión cientificista del mundo que reduce al hombre al estado de recurso económico.   

Por su parte Maurice  Legendre[3] afirma que la base del capitalismo es la primacía del capital, en cuanto cuantificable. El cuantitativismo explica la supremacía del  capital capital, sobre el capital natural y el capital humano, no tan cuantificables.  Esta idolatría del dinero es responsable asimismo del fenómeno de la “maldición de los recursos”, relacionable con lo que Dupuy llama el “infierno de las cosas”[4] cuyo origen antropológico estriba en adoptar ante los bienes una actitud de dominio producida por la soberbia, que les reduce a simples objetos manipulables.    La idea básica es   que todo, incluido el ser humano, es homologable, fungible, consumible, sustituible, caducable (gastable, agotable) superfluo, desechable, prescindible,  y que todo tiene un precio.

Historia del pensamiento:

a) el triunfo de la razón calculadora y la reducción del ser humano a material de trabajo (Heidegger).

Son varios los momentos en los que se evidencia la pérdida del reconocimiento de la dignidad de la persona humana y su reducción a simple material, al servicio de otra realidad y por tanto su carácter sustituible, eliminable en cuanto no cumple esta función. En 1922  el poeta ruso Osip Mandelstam escribe “hay épocas que dicen: no nos preocupa el ser humano, el hombre es usado como ladrillo, como cemento, pero no se construye para él, él es el que se convierte en material de construcción”[5].

Martin Heidegger ha descrito en diferentes artículos desde 1939 publicados en Vorträge und Aufsätze[6] y en Holzwege[7], como la reducción del ser humano a material de trabajo va unida simultáneamente al triunfo de la técnica, y de la voluntad de poder, tal como aparece en la obra de Hegel y de Nietzsche. Lo que implica el desplazamiento de la verdad por la voluntad, la certeza y el cálculo[8] .

Esto sucede especialmente “con el advenimiento de la sociedad de servicios, en la que la materia trabajada por el hombre es el propio hombre”[9]. Como  advirtió Heidegger: “la esencia del materialismo consiste en reducir todo ente a material de trabajo”[10]. De este modo, el ser humano se convierte en producto, en la medida en que la técnica, con la automación y las finanzas, y la supremacía de la especulación sobre la producción devalúa el trabajo y convierte a sectores cada vez más numerosos de la sociedad en desechos[11] y a la larga a todos, como pretende el transhumanismo, que declara obsoleta a la especie homo sapiens sapiens. En su artículo Filosofia y cibernética[12]  Heidegger había destacado como el ser humano es un factor de molestia y disturbación  en el cálculo cibernético.

b) la vergüenza prometeica: el deseo de ser producido y no engendrado (G. Anders)

En este proceso de pérdida de la conciencia de la dignidad humana, y de la diferencia ontológica entre el ser humano y las cosas hay que destacar el concepto  de “vergüenza prometeica”, que Günther  Anders analizó  por vez primera en 1956, en su libro Die Antiquiertheit des Menschen ^[La obsolescencia del hombre], para referirse al  “aborrecimiento del haber sido engendrado”.[13]

Esta vergüenza prometeica, este absurdo malestar por haber sido procreado, va acompañada por la no menos absurda  envidia de la perfección de la máquina. Este complejo de inferioridad del ser humano ante la máquina, que se inicia con el futurismo y continúa con la invención de la cibernética a finales de los años 40 del pasado siglo, se manifiesta hoy como complejo de inferioridad ante la inteligencia artificial. Se comienza por sentir envidia del ordenador, debido a la mayor velocidad y exactitud de su capacidad de procesamiento de la información;  se afirma por uno de los más influyentes defensores del tardomodernismo, Francois  Lyotard,  que “la naturaleza son hoy las bases de datos”[14] y se acaba reduciendo la humanidad a simple información genética y/o electrónica, de tal modo que todo lo humano se vuelve susceptible de manipulación y pretendida mejora por medio de las tecnologías GNR: genética, nanotecnología y robótica. De esta forma se niega la diferencia ontológica entre ser humano e inteligencia artificial, lo que conduce al transhumanismo[15].

La digitalización del mundo: La disolución de lo dado en el dato (Lyotard ) y de la narración en la adición. El tiempo como caducidad.

Un elemento decisivo en la marcha hacia el transhumanismo y la obsolescencia humana está representado por la digitalización del mundo. La sustitución de la visión analógica del mundo por la visión digital implica el desplazamiento de lo cualitativo por lo cuantitativo[16]  y del relato que busca el sentido por la adición, que se limita a acumular datos y que por ello produce adicción, en el vano empeño de que la cantidad se convierta en calidad.

Como ha escrito Byung-Chul Han, quizá el crítico más agudo y más asequible de la digitalización, no en balde deudor de Heidegger[17], en su último libro Lob der Erde. Eine Reise in den Garten [Loa a la tierra][18]. “Hoy todo se hace numerable para poder traducirlo al lenguaje del rendimiento y de la eficiencia. Además el número hace que todo sea comparable. Lo único numerable es el   rendimiento y la eficiencia. Asi es como hoy todo lo que no es numerable deja de ser. Pero ser es un narrar y no numerar. El número carece de lenguaje, que es historia y recuerdo”. Han ha insistido en el carácter humanizador de la narración y el relato frente al carácter  nihilista y deshumanizador de la adición[19]. “La aceleración total tiene lugar en un mundo en el que todo deviene aditivo y se pierde toda tensión narrativa, toda tensión vertical”. “La era del Big Data es una época sin razón[20].

El mayor riesgo actual para la dignidad humana y la libertad se encuentra hoy por tanto en el poder creciente que van adquiriendo las TICS (Las empresas de la tecnología de la Información y la Comunicación) y especialmente las llamadas GAF o FAG (Facebook, Amazon y  Google). No son solo las empresas con los máximos beneficios en bolsa y están en condiciones de hacerse con todo el negocio bancario mundial[21] sino que controlan los datos de más de 3.000 millones de personas y pueden  manipular el modo de pensar de la gente. En efecto GAF no es simplemente un montaje al servicio del lucro económico, sino que tiene a su vez una ideología, extraordinariamente conservadora en lo político y en lo económico, como se ha podido comprobar con el apoyo indirecto de Facebook a opciones tan reaccionarias como Trump,  el Brexit o Bolsonaro,  mientras que es ultramodernista en lo cultural, como revela el apoyo de Google al transhumanismo, con su Universidad de la Singularidad[22].

Como escribe Janon Lanier[23]  ”La singularidad requiere que las personas sean aniquiladas antes de que una nueva superconsciencia tome la tierra”. “En este enfoque computacional los humanos deben ser declarados obsoletos  y descartables”.  

El ser humano como superfluo. Arendt.

Como hemos visto, la  devaluación del trabajo humano a simple  capital humano, que puede ser sustituido  por  simple capital vuelve superfluos a algunos seres humanos  y con el transhumanismo  acaba considerando a toda la   especie homo sapiens sapiens como algo  anticuado, y obsoleto, en cuanto es el fruto del nacimiento y de la evolución natural y no de la fabricación[24].

Por otro lado, la primacía moderno/ idealista de la subjetividad absoluta conduce de modo paradójico hacia la plasticidad humana, al carácter sustituible y divisible (dividuo) bizcochable del ser humano,  a la disolución de las  fronteras con el verdadero otro (el animal, la máquina) y a su progresiva hibridación  con  ellos. Esta pérdida de la conciencia de la diferencia, de la frontera, entre el ser humano y las otras realidades va unido contradictoriamente al fortalecimiento de las fronteras que incrementan las   desigualdades con los que son idénticamente humanos (los migrantes, los pobres)[25].  

Esta disolución de lo humano conduce a la pérdida de la misma noción de individuo, como algo indivisible y continuo en el tiempo, que viene a ser sustituido por la categoría del dividuo, el ser humano fragmentado en función de sus tendencias, que son vistas como el criterio clave de la liberación. En esta línea se sitúan los autores que pueden ser considerados exponentes del posthumanismo nómada y zoologizante como  Braidotti[26], Haraway[27] o  Strathern[28] .

El gran acierto de Arendt en su libro The Origins of Totalitarianism  [Origenes del totalitarismo][29], radica en haber visto como raíz conjunta de todos los inhumanismos, capitalista, comunista y nacionalsocialista, lo que ella designaba como mal radical: la consideración de  los seres humanos como superfluos. “El mal radical consiste en esta creencia en que los seres humanos se han vuelto igualmente superfluos”[30].  En un caso, son excluidos del empleo, en otros, excluidos de la consideración de ciudadanos.

Tanto el fenómeno de acumulación de capital como el principio de movimiento totalitario, el primero tímidamente y el segundo sin ambages, suponen una imitación de fenómenos naturales, destruyendo lo específicamente humano. Estos procesos conducen en primer lugar a la atomización de la humanidad como mera especie biológica, para más tarde lograr la superfluidad de los seres humanos[31].

Quizá la primera declaración de sobrantes o superfluos de los seres humanos  sea la obra de Malthus,[32] que es al mismo tiempo una implícita critica a la creación por proporcionar solo una progresión aritmética a la producción de alimentos, frente a la progresión geométrica en la procreación de seres humanos. Aunque Arendt no menciona explícitamente a Malthus, se alejará de él al rechazar como especialmente nociva la idea del animal laborans, del ser humano reducido a comer y a satisfacer necesidades efímeras. Por otro lado su radical oposición a los totalitarismos es en el fondo una crítica al utilitarismo maltusiano: “Con el aumento de la población y de los desarraigados se tornan superfluas masas de personas, si seguimos pensando en términos utilitarios”.  Por ello: “los nazis y los comunistas constituyen la respuesta más eficiente desde el punto de vista utilitario al problema de la superpoblación y la miseria”.

En 1958, Arendt, en su libro La condición humana, destaca cómo el animal laborans está dominado por el afán de consumir y de convertir toda la realidad en objeto comestible.  El animal laborans no dispone de objetos suficientes junto a si para hacer frente a la necesidad,  a diferencia del  homo faber, pero cree poder crearse a sí mismo[33].  Según Arendt, el triunfo del modelo del naturalista animal laborans con su pérdida del mundo, y de las instituciones contribuirá decisivamente a la creencia en el carácter superfluo del ser humano[34].  Supiot, en su gran libro Homo juridicus[35] seguirá a Arendt destacando que la pérdida del ser humano como imago Dei conduce a la obsolescencia del mismo.

El triunfo de la razón calculadora, del algoritmo  implica en la actualidad un retorno de la visión de  Saint Simon en el Sistema industrial[36], que imponía el gobierno de ingenieros, banqueros e industriales, y la exclusión de juristas, filósofos y teólogos y con ello la eliminación del valor de la argumentación y de la acción humana.[37]

 

2. LA RECUPERACIÓN DE LA DIGNIDAD HUMANA PERDIDA.

La irreductibilidad de la naturaleza y el trabajo al capital: L. Bruni.

Ha  afirmado Luigino  Bruni que “la perfecta intercambiabilidad entre el trabajo y el capital es uno de los grandes males de nuestro tiempo[38].

En efecto, la extensión de la robótica en el ámbito de la producción está generalizando el desempleo. Keynes había anunciado que el progreso tecnológico conduciría a la sociedad del ocio, y lo que ha surgido en cambio ha sido la sociedad del paro. Pero creo que Keynes no se equivocaba. Lo que hace falta para transformar la sociedad del paro en la sociedad del ocio es cobrar conciencia de que el beneficio creado por la tecnología se produce por el esfuerzo de la sociedad en su conjunto y, por tanto, debe extenderse a todos, y no solo destinarse a incrementar el lucro del accionista[39]. Lo que no cabe en ningún caso es perder de vista que el ser humano requiere del trabajo para su realización personal. No es en modo alguno suficiente la idea del salario universal de suficiencia, en que insisten de modo sospechoso las empresas de Silicon Valley, recordando el “soma” del que hablaba Aldous Huxley[40] . Es por ello urgente insistir en la adecuada distribución del tiempo de trabajo para que alcance a la totalidad de la población[41]. Esto exige a su vez  partir de la subordinación del capital al trabajo, frente al desorden económico y ético actual.

a) La primacía del pensamiento meditativo, del sentido y del agradecimiento. Heidegger.

Toda la obra de Heidegger debe verse como un intento de superación de Hegel, respecto a su concepción del “trabajo como proceso de la producción incondicionada, es decir, de la objetivación de lo actual por el hombre considerado como subjetividad” y por tanto de la subordinación de la naturaleza al trabajo[42]  con la que comienza la devastación de la tierra[43]. E igualmente como crítica de Niezsche, muy especialmente en lo que refiere a la voluntad de poder y el eterno retorno, que conducen al olvido y a la carencia de agradecimiento, ya que Heidegger destaca como la esencia misma del pensamiento es recordar y dar gracias[44]. Frente a Hegel y a Nietzsche, Heidegger opone la apertura a la verdad de Hölderlin, tal como aparece en Andenken, que intenta superar la Heimatlosigkeit, con la tesis de que el ser humano habita la tierra solo poéticamente[45]. En la Carta sobre el humanismo, afirma al modo de Pascal:

El hombre es más que hombre concebido como ser racional, en cuanto es menos que el hombre que se concibe desde la subjetividad. El hombre no es el déspota del ser. Es el guardián del ser. Con este “menos” no pierde nada el hombre sino que gana porque llega a la verdad del ser.

En cuanto ex sistente, habita en la proximidad del ser[46].

Para evitar la exclusión, la consideración de algunos seres humanos como superfluos y descartables, es necesario conceder la primacía a lo dado sobre lo construido. En efecto, si domina lo construido, – el “me gusta”- se impone el control de calidad y la exclusión del defectuoso. Aquí resulta conveniente recordar el distinto significado que el concepto de calidad de vida tiene en la economía y en la bioética. En la primera resulta muy positivo en cuanto se opone al de crecimiento indefinido y sirve para comprender que no hay verdadero desarrollo sin promoción integral de todas las personas, condenando precisamente el que algunas sean descartadas. Por el contrario, en la segunda su sentido tiende a ser negativo, ya que se opone al principio de la sacralidad de la vida y tiende a descartar a los considerados defectuosos[47].

Por el contrario el realismo en la medida en que reconoce la realidad como regalo, se abre también generosamente a la acogida de todos los otros, independientemente del grado de vulnerabilidad que presenten. Como decía Gabriel Marcel: “La calidad sagrada del ser humano aparece con más claridad cuando nos acercamos al ser humano en su desnudez y en su debilidad, tal como lo encontramos en el niño, el anciano, el pobre”[48]

Por otro lado, Philipp Dick  ha puesto de relieve la superioridad de los seres nacidos frente a  los construidos  oponiéndose con fuerza a la absurda teoría de la vergüenza prometeica[49]

b) El tiempo como relato con sentido y maduración personal. Han.

La digitalización del mundo es consecuencia del espíritu de la modernidad que desplaza lo oral por lo visual, lo cualitativo por lo cuantitativo, lo analógico por lo disyuntivo[50]. Por ello Heidegger destaca en la Carta sobre el Humanismo la necesidad de estar a la  escucha del ser: “Antes de ponerse a hablar , el hombre tiene que dejar que el ser lo interpele de nuevo, con el peligro de que con esta interpelación tendrá poco o rara vez algo que decir”. Siguiendo las huellas de Heidegger, Han ha destacado la necesidad de permanecer en la cercanía de la tierra. “Ser libre no significa vagar ni estar libre de compromisos”[51] . Esta atención a la realidad y al sentido permite ver el tiempo al modo bergsoniano, como durèe y proyecto, abierto al pasado y al futuro. Y por tanto contemplar la existencia como una búsqueda de la madurez, y no como algo que simplemente se extingue con la muerte. “La hora analógica representa su pasado y su porvenir: son las ocho menos cuarto, o sea, falta un cuarto para las ocho (a quarter to eight), lo que significa que albergamos alguna esperanza de que lleguen a dar las ocho”[52].

No cabe por tanto recuperar la dignidad humana sin restablecer el valor de la narración. Desde este punto de vista los estudios sobre Derecho y Literatura[53] señalan la dirección correcta frente a la dictadura de lo digital. 

c) El ser humano como sujeto de derechos (Arendt, El derecho de tener derechos), y reparable.

Un autor que destacó tempranamente el riesgo de la  divisibilidad y fragmentación  del individuo humano fue  Giuseppe Capograssi[54], al afirmar que la dignidad de la persona  había  sido sustituida por su funcionalidad al servicio de algo distinto de sí mismo, puro material de trabajo (p. 160).”El ser humano es una fuerza vacía que no vale si en cuanto es adecuado a la función que un grupo u otro ha impuesto a la sociedad” (p.156). El ser humano queda reducido a esta función social impuesta por la raza, la clase o el partido.  El individuo que no participa de esta función social impuesta, debe ser eliminado[55].  El mejor ejemplo de la reducción del ser humano a simple material de trabajo es el campo de concentración[56].

De modo análogo a Capograssi, y siguiendo a Heidegger y a Lacan, Bruno Romano ha criticado el fundamentalismo funcional[57] que invade hoy la sociedad contemporánea como consecuencia del dominio de la tecnología y de las finanzas. Este funcionalismo es expresión del detenimiento en el estadio imaginario, lo que impide el reconocimiento universal del otro. Para lograr éste se requiere alcanzar el estadio simbólico, en el que aparece el tercero  y el lenguaje desplaza al número[58]. La digitalización del mundo es la muestra más radical de este detenimiento en la fase imaginaria, que impide el acceso a lo simbólico y a lo real.

Frente a esta deshumanización de la dictadura digital,  el derecho deberá evitar que las empresas tecnológicas de la información, las TICS, atenten contra la intimidad de las personas, con una legislación adecuada de protección de datos, como la que acaba de entrar en vigor en Europa y que ahora habrá que aplicar.

Por otro lado, el carácter directivo del derecho y la educación como tal debería impedir que las TICS sigan cretinizando a la población[59], y mercantilizando la atención[60] destacando que se ocupan de una dimensión (la información) radicalmente inferior respecto al verdadero conocimiento y no digamos a la sabiduría. Como recordaba con carácter premonitorio el poeta T.S. Eliot, en su poema Choruses from the Rock , de 1935[61]

 Where is the wisdom we have lost in knowledge?
Where is the knowledge we have lost in infomation?

Por ello hablará veinte años después Gabriel Marcel y otros muchos de la decadencia de la sabiduría[62]. El saber humano es más que conocimiento, porque aporta el sentido.

Hay por tanto absolutos morales tanto en la bioética como en la economía, que es necesario que el derecho siga defendiendo, luchando simultáneamente contra la ingeniería industrial en cuanto devasta el ambiente  social,  la ingeniería financiera que arruina a países enteros, la biotecnología que deja sin derechos a los más vulnerables, y la tecnología digital, que aplicada a la comunicación e información, atenta contra la intimidad e idiotiza a la población

Frente al carácter desechable del ser humano, el papel del derecho es primordial y debe comenzar por considerar a todo ser humano como sujeto de derechos. Como advirtió Arendt, hay que comenzar por reconocer a todos “el derecho a tener derechos”[63]:

Llegamos a ser conscientes de la existencia de un derecho a tener derechos y de un derecho a pertenecer a algún tipo de comunidad  organizada, solo cuando aparecieron millones de personas que habían perdido y que no podían recobrar esos derechos por obra de la nueva situación política global.

Ello va unido a la aceptación de que todo ser humano es redimible y a la importancia de la justicia reparativa, basada en la exigencia de restaurar la verdad de la relación y el  perdón. El art.2.3 del Pacto Internacional de derechos civiles y políticos señalaba que “… toda persona cuyos derechos o libertades reconocidos en el presente Pacto hayan sido violados tendrá derecho a una reparación (remmedy) efectiva”[64]

 

 NOTAS

[1] La economía en evolución. Historia y perspectivas de las categorías básicas del pensamiento económico, Madrid, siglo XXI, 1996, 2ª ed. p. 100ss. Raíces económicas del deterioro ecológico y social. Más allá de los dogmas. Madrid, siglo XXI, 2007, 162ss

[2] Espíritu de Filadelfia, Barcelona, Península, 2010,  p. 139 y 199. Sobre la crítica a la noción de capital humano de Gary Becker, como inspirada en Bentham, véase, Alain CAILLE, Critique de la raison utilitaire. Manifeste de M.A.U.S.S. París, La Decouverte, 1989 cit., p. 41ss. Dentro de la Escuela utilitarista neoclásica, junto a la pretendida   sustitución del capital natural por el capital de Solow, se da el modelo MRV (Mankiw, Romer, Vei l) de sustitución de capital humano por capital capital.

[3] La fábrica del hombre occidental,  Buenos Aires, Amorrortu, 2008.

[4] Jean-Pierre DUPUY y Paul DUMOUCHEL René Girard et la logique de l’économie, Paris, Seuil, 1979.

[5] “Humanism and the present, Complete Critical prose, Ann Arbor, 1979 cit por  Roberto CALASSO La actualidad innombrable, Barcelona, Anagrama, 2018, p. p. 29 El mismo fue asesinado por Stalin, y solo rehabilitado en 1978.

[6] Frankfurt am Main, Vittorio Klostermann, 2000.

[7] Frankurt am Main, Vittorio Klosterman, 2003.

[8] Como escribe en Holzwege : “Ser subjectum significa tanto como ser capaz de objetivar, esto es, de visualizar objetivamente, de cuantificar con exactitud, de calcular ya que la libertad moderna de la subjetividad se resuelve íntegramente en la objetividad que le es inherente”. “Detrás de la objetividad se ocultó largamente hasta Schelling, el ser como voluntad, y la voluntad como nombre anímico espiritual que encubre el poder” en Die Geschichte der Seyns,  Frankfurt am Main, Vittorio Klostermann, 1998, ap. 64. Con razón escribiría Antonio MACHADO, en “La hora de España”, Valencia, 1936, ahora en Obras, Buenos Aires, Losada, 1973, p. 22 “El último gran filósofo de Alemania, el más escuchado por los doctos es   el casi antípoda de Nietzsche, Martin Heidegger, un metafísico de la humildad. Quienes como Heidegger creen en la profunda dignidad del hombre no piensan mejorarlo exaltando su animalidad”. P.664.

[9]  “En todas parte se está imponiendo un mundo neodarwiniano en el que los más débiles son eliminados y sometidos al desprecio de los vencedores” COHEN, Daniel, Tres lecciones sobre la sociedad postindustrial, Madrid, Katz, 2007, p. 14ss.

[10] Brief über den Humanismus, Frankfurt am Main, Vittorio Klostermann 2000, p. 340..

[11]Esto fue ya señalado por Gunnar  MYRDAL en 1963, al hablar de la clase marginada, cit por BAUMAN, Zygmunt Trabajo, consumismo, y nuevos pobres, Barcelona, Gedisa, 1999.

[12] “El final de la filosofía y la tarea del pensar, en VARIOS, Kierkegaard hoy, Madrid, Alianza, 1968.p. 133ss.

[13] Sobre esta misma idea insistirá Paul  LEGENDRE en su libro Filiation, Paris, Fayard, 1990.

[14] La condición postmoderna, Madrid, Catedra, 1987. Es decir, lo dado se reduce a los datos, en definitiva, lo real se reduce a matemáticas.

[15] Sobre ello, entre la abundantísima bibliografía, Francesco VIOLA, De la naturaleza a los derechos, Traducción e introducción de Vicente BELLVER, Granada, Comares, 1998, pp. 71-130, en especial el epígrafe “Del código genético a la inteligencia artificial”; VVAA Biotecnologia y posthumanismo, a cargo de Jesús BALLESTEROS y Encarnación FERNANDEZ, Pamplona, Thomson, 2007; Jean-Gabriel GANASCIA, Le mithe de la singularité. Faut- il craindre l´intelligence artificielle? Paris, Seuil, 2017; Thibaut GRESS et Paul MIRAULT La philosophie au risque de l´intelligence extraterrestre, Paris, Vrin, 2016, Eugeny MOROZOV, La locura del solucionismo tecnológico, Madrid, Katz, 2015.

[16] Sobre ello, BALLESTEROS, Jesús, Postmodernidad: decadencia o resistencia, nueva edición corregida y aumentada México, Tirant lo Blanch, 2019.

[17] Ya HEIDEGGER  advirtió como en nuestro tiempo la filosofía iba ser sustituida por la cibernética. “El final de la filosofía y la tarea del pensar”, cit..p. 133ss. Sobre el pensamiento de  HAN, Byung-Chul, Vease Alfonso BALLESTEROS, “A Critical Approach to Information and Communication Technologies”, Coruña. 2018, “Byung Chul- Han: del homo digitalis  al tiempo del otro”, en Ratio iuris, Universidad Panamericana, México, 2018.

[18] Un viaje al jardín. Barcelona, Herder, 2019,p. 76.

[19]  Psicopolítica, cit. p. 87ss. Véase también,  Byung- Chul HAN, El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse, Barcelona, Herder, 2015.

[20]  Psicopolítica cit. p. 106s.

[21] Sobre ello, Jonathan  MCMILLAN, El fin de la banca,  Madrid, Taurus, 2018

[22] Sobre ello, Jesús BALLESTEROS, “La nueva gnosis como negación de las diferencias ontológicas y de las deficiencias inevitables”. Secolarizzazione e diritto. Studi in onore del Profesor Francesco D´Agostino Turín, Giappichelli, 2018, pp. 207-16. Micaela LATINI, “L´altra vergogna. Da Kafka a Günther Anders”, en AAVV. La vergogna, a cura di Enmmanuelle Antonelli e Marica Rotili, Milan, Mimesis, 2012

[23] Contra el rebaño digital. Un manifiesto, Barcelona, Debate, 2014 , p.43 y 45.

[24] Sobre ello, BALLESTEROS Jesús, “Biotecnología, biolítica y posthumanismo”, en Biotecnología y Posthumanismo, Pamplona, Thomson- Aranzadi, 2007, p. 21ss

[25] Sobre este tema han insistido con especial profundidad el Papa Francisco asi como los sociólogos Zygmunt Baumann y Saskia Sassen.

[26] Transposiciones, cit.  p. 18,

[27] “A Cyborg Manifesto Science, Technology, and Socialist-Feminism in the Late Twentieth Century,» in Simians, Cyborgs and Women: The Reinvention of Nature(New York; Routledge, 1991), pp.149-181.

[28] The Gender of the Gift. University of California Press, 1988.

[29]  Madrid, Alianza, 2017, p. 244ss, 305ss. 613ss

[30] Los orígenes del totalitarismo, p. 613ss.

[31] BALLESTEROS, Alfonso, Innovación versus conservación: La tensión entre la política y el derecho en la obra de Hannah Arendt, Madrid, CEPyC. 2016, p. 153.

[32] Ensayo sobre la población, Madrid, Alianza, 1968.

[33] La condición, cit.  p. 13

[34] Los orígenes del totalitarismo, cit, p.636. Esta perversión procede del olvido del hombre agonal, que lucha por la excelencia y la diferencia, y del hombre cristiano, como imago Dei así como de la visión capitalista  de que todo es sustituible, por capital.

[35] Ensayo sobre la función antropológica del derecho, Madrid, siglo XXI, 2007, passim.

[36] El sistema industrial, Madrid, Ediciones de la Revista de Trabajo, 1975.

[37] Por lo demás, hoy se dan los siete factores que según el Mahatma GANDHI destruían la humanidad: «Politics without principle, Wealth without work, Pleasure without conscience, Commerce without morality, Science without humanity, Worship without sacrifice, Knowledge without character «, Young India, 25. 10.1925

[38] “La economía de la exclusión” en Avvenire 12.12.13.  Véase también Byung-Chul  HAN, Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder, Barcelona, Herder, 2015, p. 79ss.

[39]  Sobre ello el Documento de la  Congregación de la Doctrina de la fe y el Dicasterio para el servicido del desarrollo humano integral, de 6 de enero de 2018, Oeconomica et pecuniariae quaestiones,  ap. 23.

[40] Un Mundo feliz, Barcelona, Plaza y Janés, 1990.

[41] Alain SUPIOT, La gouvernance par les nombres. Cours au Collège de France (2012-16)  París, Fayard, 2015, cap. 13: Un “regimen de travail réellement humain”, p. 35-405.

[42]Brief über den Humanismus,” en Wegmarken, Frankfurt am Main, Vittorio Klostermann, 2004, 3ª cit.   p .352.

[43]Uberwindung der Metaphysik” en  Vorträge und Aufsätze 2000, cit.  p.97s.

[44] En la Brief über Humanismus  destaca como la única desgracia del presente es la cerrazón a lo sagrado, al agradecer. “Vielleicht besteht das Auszeich­ nende dieses Weltalters in der Verschlossenheit der Dimension des Heilen. Vielleicht ist dies das einzige Unheil.”(p. 351s El verdadero habitar, solo es posible desde el redescubrimiento del ser y de lo sagrado. “Erst dieser Aufenthalt gewährt die Erfahrung des Haltbaren” ( p.361)  la estancia en la verdad del ser garantiza lo sostenible

[45] Dichterisch wohnt der Mensch, 1951  Bauen, Wohnen, Denken,1951  al final

[46] La superación de la metafísica que se detiene en  la animalidad del hombre, por el pensamiento no se logra ascendiendo sino aproximandose a lo cercano. Ahí se logra pensar la humanitas del hombre.  Das Denken überwindet die Metaphysik nicht, indem es sie, noch höher hinaufsteigend, übersteigt und irgendwohin aufhebt, sondern indem es zurück steigt in die Nähe des Nächsten. Der Abstieg ist, zumal dort, wo der Mensch sich in die Subjektivität verstiegen hat, schwieriger und gefährlicher als der Aufstieg. Der Abstieg führt in die Ar­ mut der Ek-sistenz des homo humanus. In der Ek-sistenz wird der Bezirk des homo animalis der Metaphysik verlassen (p.352)

[47] Pablo REQUENA, La sacralita della vita. Serve ancora per la bioetica?, Roma, Rubertino, 2013.

[48] MARCEL, Gabriel, La dignitè humaine, Paris, Aubier, 1961, p. 168.

[49] Virginia BALLESTEROS.  “Vergüenza prometeica y ovejas eléctricas. Un dialogo antropológico entre Gunther Anders y Philip K. Dick”, en La torre del Virrey, 2017/2, n.22 y

[50] Sobre ello, BALLESTEROS, Jesús, Postmodernidad, cit. primer capítulo

[51] Loa a la tierra, cit. 147.

[52]La hora digital es una sentencia de muerte que no reconoce vínculos con el pasado ni con el porvenir, es un simple fogonazo instantáneo desprendido del tiempo, que sólo muestra el presente más exacto: 19:45, 17:10 Jose Luis PARDO, La intimidad, Madrid, Pretextos, 1997.

[53] Véase en España el libro de Pedro TALAVERA, Derecho y literatura,   Granada, Comares , 2008.

[54] en su artículo de 1950, Il diritto dopo la catástrofe en Homenaje a Carnelutti, en Opere, V, Milán, Giuffre,1959.

[55] Giuseppe CAPOGRASSI  se opone radicalmente a la ingeniería social: aunque no mencione este nombre.  “El individuo es construible a capricho, y se intenta no dejarlo vivir como quiere según las naturales y profundas intuiciones de su naturaleza, poniendo obstáculos a su naturaleza y a su desarrollo, impidiéndole pensar y vivir de acuerdo con su conciencia”.(Ibid. P.165)

[56] Ibid. p. 160 nota). En el campo de concentración el ser humano se reduce a un simple número. En la sociedad digital, todo se reduce a números.

[57]  Fondamentalismo funzionale e nichilismo giuridico. Postumanesimo, noia, globalizzazione, Turin Giappichelli, 2004.

[58] ROMANO, Bruno, Il riconoscimento come relazione giuridica fondamentale, Roma, Bulzoni, 1984, p. 119- 148; ROMANO, Bruno, Soggetto, Libertà e diritto nel pensiero contemporaneo. Da Nietzsche verso Lacan, Roma Bullzoni, 1983, p. 141ss.

[59] Jonathan TAPLIN, Move fast and break things. How Facebook, Google and Amazon cornered Culture and undermined Democracy, Little, Brown and company, New York, 2017.

[60] Lim WU, The attention merchants. The Epic Scramble to Get Inside Our Heads, London, Atlantic Books, 2018. Sobre la importancia de la atención, como clave de la existencia, véase Emilia BEA, Despertar a la belleza del mundo. Simone Weil y la responsabilidad de la literatura”, Actas I Congreso internacional de la Red española de Filosofía, Vol. XIX (2015) p. 15-28.

[61] Collected Poems, 1909-1962,  Harcourt Brace Jovanovich, 1991.

[62] Gabriel, MARCEL, Le declin de la sagesse, Paris, Plon, 1954.

[63] Los  origenes del totalitarismo, cit. p. 420ss..

[64] Sobre Justicia reparativa, ver entre la abundantísima literatura, Giustizia riparativa. Ricostruire legami, ricostruire persone a cura di  Grazia MANNOZZI, Giovanni Angelo LODIGIANI , Bolonia, Il Mulino , 2015.

About the author

Jesús Ballesteros

Catedrático Emérito de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en la Universitat de València. Director del Doctorado en "Sostenibilidad y paz en la era postglobal". El libro escrito en su Homenaje se titula, "Pensar el tiempo presente",Valencia, Tirant lo Blanch, 2018. Es   Dr.h.c.por la Universidad Panamericana de México. 

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