2.2. Determinación política de la confesionalidad. El registro civil
§ 21. Providencia divina y estado social de bienestar. Clérigos y funcionarios
De los tres modelos de estado que se han señalado antes, el modelo norteamericano es el más frágil y menos competente en orden a velar por los individuos y protegerlos[15]. Los estados europeos tienen un origen y un sentido diferente del de los Estados Unidos. Su constitución se inicia de modo reflexivo y autoconsciente en Roma, como un modo en que la comunidad toma conciencia de su propia grandeza militar y urbana, expresándola y afirmándola.
Ese es el sentido de la organización militar y las conquistas, a la vez que el de los acueductos, termas, calzadas, servicios de correos, escuelas públicas, etc. También en las personas jurídicas la dinámica de la realidad es un crecimiento “hacia sí mismo y hacia el acto”[16].
Tras la caída de Roma, y antes de la formación de las naciones europeas, es la Iglesia, a través de sus instituciones primarias como las diócesis y parroquias, y a través de sus funcionarios fundacionales, como los obispos, presbíteros, diáconos, diaconisas, etc., quien se ocupa de atender a las necesidades espirituales y materiales de los fieles, y, al mismo tiempo, súbditos.

Con el desarrollo organizativo de la Cristiandad, estas necesidades son atendidas cada vez más por las instituciones secundarias como abadías, monasterios, órdenes de caballería, órdenes mendicantes, y por funcionarios de institución no fundacional, como monjes, frailes y religiosos de diversa índole, como se ha dicho (RORPEH § 7).
Todos ellos, junto con los funcionarios primordiales, forman el conjunto de los clérigos, que se ocupan de todas las tareas de asistencia espiritual y de no pocas de asistencia material. Para ello obtienen financiación de sus propias posesiones, de las que adquieren mediante herencias y donaciones, y de lo que obtienen mediante la limosna, como también se ha señalado.
Los clérigos forman la protoestructura del cuerpo de funcionarios y profesionales civiles, como queda reflejado en las lenguas de la cristiandad. En inglés, Clerck, oficinista, burócrata, administrativo (white-collar worker), deriva de clergy, es decir, clérigo[17]. En alemán Beruf significa a la vez “vocación” y “profesión”.
En español, italiano y francés, profesional, professionista y professionnel, respectivamente, significa actualmente sujeto que desempeña una actividad para la que se requiere una preparación especial, trabaja para el servicio del público y se rige por un código ético.
El término proviene del latín professio, que a partir del siglo III designa la ceremonia por la cual un hombre o una mujer se dedican al servicio divino mediante unos votos públicos[18]. En la Edad Media y comienzos de la modernidad se reconocen tres profesiones, a saber, clérigos, médicos y juristas. El comercio y la industria no son profesiones[19].
Uno de los modos de comprender el poder es considerarlo desarrollado en función de tres factores, a saber, la personalidad del jefe, la propiedad y la organización. En el tránsito del medievo a la modernidad, el papel primordial pasa de la personalidad y la propiedad a la organización[20]. La Iglesia crea muy pronto cuerpos de funcionarios y establece cuidadosos procedimientos para su selección y preparación, mientras que el Estado no emprende esa tarea hasta después de la caída del Antiguo Régimen.
En la época histórica, durante el desarrollo de la cristiandad, por debajo y por encima de los conflictos entre la Iglesia y el Estado, hay una unidad y continuidad en la tendencia reflexiva e integrativa de la totalidad en las organizaciones, operativa al margen de la conciencia humana, y a partir de la modernidad, un crecimiento organizativo que no da lugar a estratificaciones sino a diferenciaciones[21]. Los sistemas institucionales diferenciados se ocupan del bien común, ya se entienda como afirmación de la vida en el orden sobrenatural, ya se entienda como afirmación de la vida en el orden de la supervivencia física natural. En ambos casos, ese cuidado se realiza a través de cuerpos de funcionarios. Independientemente de las ideologías políticas e independientemente de la base cristiana de los estados europeos del XIX, la historia de la dinámica organizativa es la historia de la burocracia[22].
De ese modo, en el nacimiento de los estados modernos en el siglo XVI, y sobre todo a partir del estado napoleónico y el nacimiento del Derecho administrativo a comienzos del XIX, se generan cuerpos de funcionarios civiles que van sustituyendo las actividades asistenciales del clero.
El desplazamiento ya señalado del eje de la ortodoxia, de las formulaciones de los dogmas cristológicos y trinitarios en la Antigüedad y el Medievo, a la moral y especialmente a la moral sexual en la modernidad, tiene como correlato la sustitución de los clérigos por los cuerpos de funcionarios civiles.
Este desplazamiento tiene también su reflejo en el lenguaje. En efecto, la palabra latina salus, que traduce la palabra griega soteria, y que significa “salvación eterna”, pasa a significar salud en sentido físico y médico, es decir, en el sentido de las lenguas europeas actuales.
Los ministerios del Estado, empezando por el ejército, y siguiendo por la salud pública, que se crean con la Ilustración, expresan el cuidado por parte del estado del bien común, del orden público y de la ortodoxia moral, como se ha dicho anteriormente[23]. La dimensión totalitaria y autoritaria de este cuidado es lo que estudia Foucault en sus obras Historia de la locura en la época clásica (1961), El nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica (1963), Vigilar y castigar. El nacimiento de la prisión (1975), Historia de la sexualidad. 1: La voluntad de saber, (1976).
Foucault es uno de los cronistas, y uno de los notarios, que describe el desplazamiento, de la afirmación de la vida en referencia al mundo sobrenatural, a la afirmación de la vida en referencia al orden físico natural.
Esto ya se había producido en Grecia en el paso del mito al logos en el orden del saber, pero no se produce en el orden de la organización social, en el orden de las instituciones políticas y del derecho público, hasta la caída del Antiguo Régimen. Después del desarrollo organizativo de Roma y después de su caída, la caída del Antiguo Régimen es la continuidad con aquel tránsito del mito al logos de la era axial.
Por lo que se refiere a la atención al bien común en el orden educativo, Kant, que muere en 1804, es el primer pensador en la historia de la filosofía que vive de su sueldo de funcionario en Prusia.

Dese principios del siglo XIX los estados europeos empiezan a prestar a sus funcionarios la atención que la Iglesia prestaba a los suyos desde el siglo III, y, sobre todo, después de Trento, y estos funcionarios empiezan a desempeñar las funciones que antes eran desempeñadas por los clérigos, o que quedaban confiadas a la Divina Providencia. En 1789 la Divina Providencia pasa al servicio civil activo, y uno de los nombres que recibe el Estado a partir de entonces es el de “Estado providencia”[24].
Los funcionarios de la era contemporánea tienen conciencia de su confesionalidad ético-religiosa. Desde luego, la tiene Kant, pero también y más agudamente, Hegel, que considera la tarea del funcionario como específicamente sacerdotal, según la concepción luterana del sacerdocio universal, y según su propia concepción del Estado como sustancia ética de la sociedad.
En general este sentido confesional se da en los funcionarios y profesionales de todos los países de Europa, y se mantiene hasta la actualidad, ahora ya dentro de organizaciones democráticas, que tienen como prioridad la afirmación de la vida de la comunidad, en términos de libertad, igualdad y fraternidad. Al funcionario corresponde una dignidad y una ejemplaridad propia del mediador entre el ciudadano y el poder supremo del Estado, poder que no carece de dimensión religiosa[25].
Esta mediación, en cierta medida, también está en crisis a comienzos del siglo XXI, como otras. El populismo es un intento del poder supremo de conectar directamente con el ciudadano sin el estorbo de los mediadores. En parte debido a que esos mediadores incurren a veces en un clericalismo civil, o corporativismo, que pierde de vista la dimensión de servicio a la sociedad, no a sí mismos. En parte, también, porque son un contrapoder, como dejó bien claro la famosa serie de televisión “Sí, Ministro”[26].
Para ver la entrada anterior
NOTAS
[15] La sociedad civil norteamericana, falla en el intento de crear un estado completo, maduro y fuerte, y a su vez, los virreinatos españoles en América, fallan en el intento de crear una sociedad civil madura y fuerte. Estados Unidos es una sociedad civil que ha superado el Antiguo Régimen pero que no logra darse a sí misma un estado, mientras que la América española es un conjunto de estados que no logra generar una sociedad civil fuerte, es decir, que no supera el Antiguo Régimen.
[16] Aristóteles, Acerca del alma, II, 5, 417b 6-7, Madrid: Gredos, 1978. Ese es el sentido de los servicios administrativos de los virreinatos españoles en América, que fallan en el intento de crear una sociedad civil madura y fuerte, y eso es lo que no consigue la sociedad civil norteamericana, que falla en el intento de crear un estado completo, maduro y fuerte.
[17] https://en.wikipedia.org/wiki/Clerk.
[18] https://en.wikipedia.org/wiki/Religious_profession.
[19] https://en.wikipedia.org/wiki/Profession.
[20] Galbraith, J. K., La anatomía del poder, Barcelona: Plaza y Janés, 1984.
[21] Luhmann, Niklas, La sociedad de la sociedad, 4, VIII, Barcelona: Herder/Universidad Iberoamericana, 2007.
[22] Este planteamiento, propio de Weber y Luhmann, está tratado con más detenimiento en Choza, J., Prehistoria y posthistoria del derecho, en Aymerich Ojea, I., y García Cívico, J., Derecho y cultura. La norma y la imagen I., Valencia: Canibaal, 2019.
[23] Para una historia de la institucionalización del ejército, cfr., Bañón, R., y Olmeda, J.A., (eds.), La institución militar en el Estado contemporáneo. Madrid: Alianza, 1985.
[24] Fernández García-Armero, Pablo, “La función pública desde el siglo XIX”, Cadernos de Dereito Actual Nº 2 (2014), pp. 161-173 · https://www.derecho-administrativo. com/2014/09/evolucion-historica-funcion-publica.html, consultado 7-11-2019; cfr. Muñoz Llinás, Jaime Ignacio, La Función Pública en España 1827-2007, Tesis doctoral, UNED. Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid, 2016; https:// es.wikipedia.org/wiki/Estado_del_bienestar.
[25] Cfr., Gomá Lanzón, Javier, Ejemplaridad pública, Madrid: Taurus, 2009. En realidad, en este sentido del servicio a la familia y a la comunidad como una especie de sacerdocio universal, puede interpretarse la tetralogía de Gomá Lanzón, compuesta en primer lugar por Imitación y Experiencia, Valencia: Pre-Textos. 2003, en segundo lugar, por Aquiles en el gineceo (O aprender a ser mortal), Valencia: Pre-Textos, 2007, en tercer lugar por el citado libro sobre la ejemplaridad, y en cuarto lugar por Necesario, pero imposible, Madrid: Taurus. 2013. Incluso la obra más reciente, Dignidad, Barcelona: Círculo de Lectores, 2019, también se mantiene en esta línea temática y argumentativa.
[26] Agradezco a Luis Fonseca, de la Embajada de España en Ankara, esta observación sobre el populismo y sobre el corporativismo como clericalismo civil.
About the author
Jacinto Choza ha sido catedrático de Antropología filosófica de la Universidad de Sevilla, en la que actualmente es profesor emérito. Entre otras muchas instituciones, destaca su fundación de de la Sociedad Hispánica de Antropología Filosófica (SHAF) en 1996, Entre sus última publicaciones figuran, entre otras: Filosofía de la basura: la responsabilidad global, tecnológica y jurídica (2020), y Secularización (2022).
