Los retos de vivir “unidos como pueblo” y “unificados como personas” en Rally Round the Flag, Boys! (Un marido en apuros, 1957) de Leo McCarey: una lectura desde La agonía del Eros de Byung-Chul Han

Cartel de Rally’ Round the Flag, Boys!
Resumen

Rally ‘Round the Flag, Boys! (1958) es el penúltimo largometraje de Leo McCarey. Para realizar una correcta lectura de él encontramos una ayuda muy eficaz en la obra de Byung-Chul Han La agonía del Eros, tal y como presentamos en el primer apartado.

En el segundo apartado nos ocupamos de la difícil recepción que ha tenido la película. Apuntamos a la necesidad de mirarla con simpatía, como hiciera Jacque Lourcelles y a considerar el paralelismo que se establece a lo largo de la trama entre vivir unidos como pueblos y unificados como personas.

En el tercer apartado suministramos, para hacer más fácil el seguimiento de nuestra exposición, una sinopsis algo extensa de la película.

En el cuarto apartado comenzamos con el texto filosófico fílmico y nos ocupamos de los títulos de crédito, la presencia de la voz del narrador omnisciente, y la aparición de Harry Bannerman (Paul Newman) con algunos de los rasgos del antihéroe de McCarey.

En el quinto apartado, seguimos con el texto filosófico fílmico y así asistimos a las contradicciones de Harry Bannerman, como ese marido feliz que no esquiva algo de flirteo con su vecina Angel Hoffa (Joan Collins).

En el sexto apartado continuamos con el texto filosófico fílmico y asistimos a las dificultades de relación de Harry Bannerman con su esposa Grace (Joanne Woodward).

En el séptimo apartado el análisis del texto filosófico fílmico nos permite detenernos en los intentos de los Bannerman para superar las dificultades y por encontrar tiempo para una segunda luna de miel.

En la conclusión consideramos que Rally ‘Round the Flag, Boys! nos suministra una vivacidad en las relaciones matrimoniales, que parece querer poner al día la screwball comedy en los tiempos del color de luxe. Parece querer resistir a la constatación de Byung-Chul Han: “Los tiempos en los que existía el otro se han ido”.  Parece que entre Harry y Grace se ha dado ese pugilato para que el esposo salga del narcisismo que le impide disfrutar de su mujer y de sus hijos. A Harry la rutina de lo doméstico, la reparación de la lavadora, los cumpleaños de los niños, las citas de ortodoncia … le sacan de quicio. Leo McCarey está pintando muy bien lo que con tanta frecuencia nos pasa en una sociedad del bienestar. Lo señala de nuevo acertadamente nuestra compañera Carola Minguet.

El problema es que nuestra época celebra mucho los comienzos y soporta mal las continuidades. Nos encantan las agendas nuevas, los rotuladores ordenados por colores, esa breve ilusión de que este año sí seremos personas metódicas, profundas y moderadamente admirables. Pero la vida no se juega en la emoción de estrenarla, sino en la fidelidad de sostenerla cuando ya no huele a nuevo.

Palabras clave

Eros, narcisismo, encuentro con el otro, matrimonio, flirteo, amor.

Abstract

Rally ‘Round the Flag, Boys! (1958) is Leo McCarey’s penultimate feature film. To interpret it properly, we find a very effective guide in Byung-Chul Han’s *The Agony of Eros*, as we discussed in the first section.

In the second section, we address the film’s difficult reception. We highlight the need to view it with sympathy, as Jacques Lourcelles did, and to consider the parallel drawn throughout the plot between living together as peoples and being united as individuals.

In the third section, to make it easier to follow our discussion, we provide a somewhat extensive synopsis of the film.

In the fourth section, we begin with the film’s philosophical text and examine the opening credits, the presence of the omniscient narrator’s voice, and the appearance of Harry Bannerman (Paul Newman), who exhibits some of the traits of McCarey’s antihero.

In the fifth section, we continue with the philosophical film text and thus witness Harry Bannerman’s contradictions, such as his role as a happy husband who doesn’t shy away from a bit of flirting with his neighbor Angel Hoffa (Joan Collins).

In the sixth section, we continue with the philosophical film analysis and observe the difficulties in Harry Bannerman’s relationship with his wife, Grace (Joanne Woodward).

In the seventh section, the analysis of the philosophical film text allows us to focus on the Banners’ attempts to overcome these difficulties and find time for a second honeymoon.

In conclusion, we believe that Rally ‘Round the Flag, Boys! brings liveliness to marital relationships that seem want to bring the screwball comedy up to date in the era of deluxe color. It seems to resist Byung-Chul Han’s observation: “The times when the other existed are gone.” It seems that between Harry and Grace, there has been this struggle to pull the husband out of the narcissism that prevents him from enjoying his wife and children. For Harry, the domestic routine—fixing the washing machine, the children’s birthdays, orthodontic appointments…—drives him up the wall. Leo McCarey paints a very accurate picture of what so often happens to us in a welfare society. Our colleague Carola Minguet aptly points this out once again.

The problem is that our era celebrates beginnings so much and has a hard time dealing with continuity. We love new planners, color-coded markers, that brief illusion that this year we’ll finally be methodical, profound, and moderately admirable people. But life isn’t about the thrill of starting something new; it’s about the commitment to sustaining it once it no longer smells new.

Keywords

Eros, narcissism, encounter with the other, marriage, flirting, love.

1. LA AGONÍA DEL EROS DE BYUNG-CHUL HAN, UN TRAMPOLÍN PARA LEER ADECUADAMENTE RALLY ‘ROUND THE FLAG, BOYS (1958)

Un trampolín para valorar mejor lo que se está poniendo ante nuestros ojos

En breve justificaremos de modo más extenso que Rally ‘Round the Flag, Boys! (Un marido en apuros, 1957) no es una película que haya sido acogida fácilmente por lo estudiosos de la obra de McCarey. Con la excepción de Jacques Lourcelles.

Creemos que nuestro estudio filosófico/antropológico del cine puede dar alguna luz desde el personalismo fílmico. Y la obra del filósofo coreano, afincado en Alemania, La agonía del Eros (Agonie des Eros, publicado con ese título en alemán en 2012), puede hacernos como de trampolín para valorar mejor lo que se está poniendo ante nuestros ojos.

El amor, entendido en el sentido fuerte que una larga tradición histórica le otorga, está amenazado, tal vez muerto, o en todo caso bastante enfermo

La agonía del Eros de Byung-Chul Han, un trampolín para interpretar Rally ‘Round the Flag, Boys! (Un marido en apuros, 1957) de Leo McCarey

Alain Badiou en su espléndido prólogo a esta obra nos pone acertadamente en la pista de lo que pretende su autor.

Lo que Byung-Chul Han atestigua vigorosamente en este libro es que el amor, entendido en el sentido fuerte que una larga tradición histórica le otorga, está amenazado, tal vez muerto, o en todo caso bastante enfermo: La agonía del Eros es justamente el título que el autor da a su libro.  (Badiou, 2025: 9)

A continuación añade con penetración la pregunta esencial que el filósofo coreano nos está planteando, y la responde con claridad.

¿Quién es, pues, ese enemigo bajo cuyos golpes el verdadero amor sucumbe? Es el invidualismo contemporáneo, la preocupación por referirlo a todo a su precio en el mercado, la dimensión del interés con el que hoy se organiza el comportamiento de los individuos. (Ibidem)

El amor no es un simple pacto de coexistencia agradable entre dos personas, sino la experiencia radical, tal vez única que puede serlo hasta tal punto, de la existencia del otro

El amor va a aparecer entonces como ese lugar de resistencia y rebeldía frente a lo que se nos impone de un modo inexorable como la lógica indiscutible del progreso y del bienestar.

El amor, en el fondo de su verdad, es en efecto rebelde a todas esas normas del mundo contemporáneo —el mundo del capitalismo globalizado—, por la simple razón de que no es, en absoluto, un simple pacto de coexistencia agradable entre dos personas, sino la experiencia radical, tal vez única que puede serlo hasta tal punto, de la existencia del otro. (Ibidem)

Leo McCarey lo iba a contar sobre todo a través de las peripecias que sufre Harry Bannerman, el marido en apuros de la versión castellana

Así podemos reconocer que a finales de los años cincuenta del siglo pasado, cuando el bienestar se estaba extendiendo en los Estados Unidos de la era Eisenhower, lo iba haciendo a precio de un creciente individualismo.

Y con la fuerza singular que tienen la comedia, Leo McCarey lo iba a contar en Rally ‘Round the Flag, Boys! sobre todo a través de las peripecias que sufre Harry Bannerman (Paul Newman), el marido en apuros de la versión castellana. Lo vemos a la búsqueda equivocada de una coexistencia agradable, y en consecuencia tentado por las artes seductoras de su vecina Angela Hoffa (Joan Collins). Sólo podrá ser rescatado por el eror que le viene de su esposa Grace Bannerman (Joanne Woodward) que le conduce hacia el reconocimiento de la alteridad.

En tiempos recientes se ha proclamado con frecuencia el final del amor

Byung-Chul Han lo explica de una manera conceptual, pero no podemos ignorar esa convergencia que existe con la experiencia humana que el director refleja en su película.

En tiempos recientes se ha proclamado con frecuencia el final del amor. Se piensa que hoy el amor perece por la ilimitada libertad de elección, por las numerosas opciones y por la coacción de lo óptimo y que, en un mundo de posibilidades infinitas, no es posible el amor. (Han, 2025: 19)

El apunte es fecundo. Si el final del amor tiene que ver con la posibilidad de ampliar nuestras posibilidades de elección, pronto se estaría a considerar que se trata de un progreso. ¿Pero lo es?

Lo que más ataca al amor:  la erosión del otro en todos los ámbitos de la vida, unida a un excesivo narcisismo de la propia mismidad

Han encuentra un juicio análogo en la escritora franco-israelí Eva Illouz (n. en 1961), de orientación marxista cuando “denuncia el enfriamiento de la pasión” (ibidem). Así, en ¿Por qué duele el amor?  (Illouz, 2012) “atribuye este enfriamiento a la racionalización del amor y a la ampliación de la tecnología de la elección» (ibidem). Pero observa – y no podemos estar más de acuerdo- la insuficiencia de un enfoque sociológico[1] para abordar todas las dimensiones del amor.

Pero estas teorías sociológicas desconocen que hoy está en marcha algo que ataca al amor más que la libertad sin fin o las posibilidades ilimitadas. No solo el exceso de oferta de otros otros conduce a la crisis del amor, sino también la erosión del otro, que tiene lugar en todos los ámbitos de la vida y va unida a un excesivo narcisismo de la propia mismidad. (Han 2025: 19)

Que el otro desaparezca es un proceso dramático, que progresa sin que, por desgracias, muchos lo adviertan

Erosión del otro y narcisismo caminan juntas y las vemos representadas en el personaje del marido en apuros de McCarey. Tras una jornada de trabajo presuntamente agotadora no quiere sino tener compensaciones emocionales, como le ocurre con el alcohol. Cuando su propia esposa e incluso los hijos le ofrecen la resistencia de su otredad, reacciona con ira.

Lo que le ocurre a este personaje, Han lo diagnostica con precisión:

En realidad, el hecho de que el otro desaparezca es un proceso dramático, pero se trata de un proceso que progresa sin que, por desgracia, muchos lo adviertan. (ibidem)

El Eros se dirige al otro en sentido amplio, otro que no puede alcanzarse bajo el régimen del yo

El rescate frente a esa desaparición procede, señala Han, del Eros, del amor que nos lleva a reconocer al otro como otro, a dejar ser al otro que sea como es.

El Eros se dirige al otro en sentido amplio, otro que no puede alcanzarse bajo el régimen del yo. Por eso, en el infierno de lo igual[2], al que la sociedad actual se asemeja cada vez más, no hay ninguna experiencia erótica. Esta presupone la asimetría y la exterioridad del otro. (Han 2025: 19-20)

… el sujeto narcisista no puede fijar claramente sus límites. De esta forma, se diluye el límite entre él y el otro

De este modo se supera el espejismo de relación, que es propio de la personalidad narcisista.

… el sujeto narcisista no puede fijar claramente sus límites. De esta forma, se diluye el límite entre él y el otro. El mundo se le presenta solo como proyecciones de sí mismo. No es capaz de conocer al otro en su alteridad y de reconocerlo en esta alteridad. Solo hay significaciones allí donde él se reconoce a sí mismo de algún modo. Deambula por todas partes como una sombra de sí mismo, hasta que se ahoga en sí mismo. (Han 2025: 20-21).

Harry Bannister, como vamos a comprobar, será ese sujeto narcisista que tendrá que debatirse entre el rescate que le ofrece la relación con su esposa y la proyección de sí mismo con la que puede seducirle su atractiva vecina. La película nos irá suministrando reflexiones encarnadas a través de la pantalla para tener una mejor visión de las repercusiones de estos conceptos.

2. LA ÚLTIMA COMEDIA DE RENOVACIÓN MATRIMONIAL DE LEO McCAREY CON UNA DIFÍCIL RECEPCIÓN POR PARTE DE LOS ESTUDIOSOS

Despedida del género de la comedia por parte de Leo McCarey

Rally ‘Round the Flag, Boys! (Un marido en apuros, 1957), la última screwball comedy de McCarey de difícil recepción

Rally ‘Round the Flag, Boys! (Un marido en apuros, 1957) es el penúltimo largometraje estrenado por Leo McCarey. Tiene algo de despedida del género de la comedia. McCarey de un modo intermitente lo había venido cultivando desde su colaboración con Charley Chase (Peris-Cancio, Marco, & Sanmartín Esplugues, 2022: 85-120), al comienzo de su carrera como director. Con The Awful Truth (La pícara puritana, 1937) (Peris-Cancio, Marco, & Sanmartín Esplugues, 2024: 295-536) Stanley Cavell consideró que McCarey había entrado de lleno en el género que el calificó de “remarriage comedy” (1981: 229-263); 1999: 235-268) y que nosotros tradiciomos como comedia de “renovación”, “refundación” o “reafirmación” matrimonial.

Sin embargo, para la mayor parte de los estudiosos de la obra de McCarey se trata de una obra incómoda. Leland Poague (1980: 171-314), apenas la aborda más que en breves referencias con ocasión del análisis de otras películas y en la bibliografía final (1980: 313).

… la sexualidad y la sociedad son, en última instancia, cuestiones inseparables en el universo de McCarey

Sin embargo una de sus aportaciones resulta a nuestro juicio muy clarificadora,

… la sexualidad y la sociedad son, en última instancia, cuestiones inseparables en el universo de McCarey. Las comedias sexuales de McCarey suelen centrarse, por lo general, en diversas actitudes y situaciones sociales y sexuales convencionalizadas que se interponen en el camino de la sexualidad auténtica y la verdadera conducta sexual. En todos los casos hay una pareja protagonista, dos personas que muestran una evidente unidad en cuanto a estilo personal y objetivos emocionales. En cada caso, su unidad se ve amenazada o puesta en duda. Y en cada caso, la amenaza sirve para poner de manifiesto el valor emocional que se encuentra en la unión sexual. (Poague 1980: 225)

Un guion con demasiadas pelotas en el aire

Wes D. Gehring tan sólo le dedica algo más de dos páginas (Gehring 2005: 224-226) de su monografía, recogiendo críticas negativas del momento de su estreno. Incluso cita de las memorias de McCarey un diagnóstico de por qué no había funcionado del todo bien: el guion tenía “demasiadas pelotas” en el aire (p. 225), siguiendo el símil del malabarismo.

¿La menos atractiva de las obras mayores de Leo McCarey?

Miguel Marías, por su parte, en su monografía sobre Leo McCarey mantiene una actitud que podríamos calificar de ambivalente, si bien predominando el tono de la decepción.

Un marido en apuros, aunque brillante de ritmo y factura clásicamente ejemplar, hasta el punto de ser una de las películas que inicialmente me llamaron la atención acerca de McCarey y me convencieron de su grandeza, se me antoja hoy, tras numerosas revisiones, quizás la menos atractiva —aunque puede que dentro de unos años recobre algunas de sus facetas más apreciables— de las obras mayores del cineasta— (Marías M. , 2023: 230).

Aunque el crítico de cine y economista no deje de reconocer sus posible méritos[3], la encuentra contradictoria con respecto al modo habitual de proceder del director.

Rally ’Round The Flag, Boys! oscila entre The Awful Truth y Good Sam, dos de las películas más alejadas entre sí que llevan la firma y la impronta personal de McCarey: de ahí cierta esquizofrenia o hibridez, que se traduce en una comparativa falta de continuidad y fluidez, y, en algunos momentos, en la aparente pérdida de control por parte del director… (Marías M. , 2023: 233).

Dos toques de anarquía

Como veremos, en Rally ’Round The Flag, Boys! no sólo hay reflejos de estas dos películas de McCarey, sino de bastantes más. El propio Miguel Marías la pone en paralelo con Duck Soup (Sopla de ganso, 1933) porque considera que ambas se ven unidas por lo que designa como “dos toques de anarquía” (Marías M. , 2023: 215)[4]. También nosotros apreciamos que hay en Duck Soup un precedente de la figura de la seductora vecina Angela Hoffa (Joan Collins), que pone en apuros a Harry Bannerman (Paul Newman) y a su esposa Grace (Joanne Woodwar) en el personaje de Vera Marcal (Raquel Torres).

Se trata de un apunte que a nosotros nos marca una senda que creemos fructífera: descubrir con paciencia y detenimiento los muchos antecedentes con los que cuenta Rally ’Round The Flag, Boys! en la filmografía anterior de McCarey.

La superioridad de McCarey sobre novela de Max Shulman

A diferencia de Gehnring o Marías, Robin Wood sí reaiza una abierta defensa de Rally ’Round The Flag, Boys! (Wood, 1998: 164-173). Considera que con frecuencia ha sido juzgada como una obra fallida (p. 164) con base a dos posibles argumentos, uno equivocado y otro acertado.

El primero es considerar que McCarey no acierta al llevar a la pantalla la novela del mismo nombre de Max Shulman[5] (Shulman, 1957) que había sido un éxito de ventas el año anterior[6]. Frente a ello Wood argumenta su desacuerdo, de una manera que nos parece acertada.

Para mí ese veredicto no es simplemente inaceptable, sino incomprensible. La sátira de la novela es, a la vez, demasiado “obvia” y demasiado presuntuosa, y su actitud es totalmente mezquina, cayendo de lleno en esa trampa tan habitual entre los aspirantes a satíricos de tener que recordar constantemente al lector la superioridad del autor sobre sus personajes. (Wood, 1998: 164)

Valora, en consecuencia, que hay una superioridad del tratatamiento de la película de McCarey[7] frente a la novela de Shulman.

La película de McCarey consigue ser, a la vez, más radical y más generosa, y todo lo mejor que tiene (incluida, sorprendentemente, la secuencia del desfile del Día de Acción de Gracias, hacia la que se encamina toda la película) no aparece en la novela. (Ibidem)

Un defensor de la libertad de las personas para dar un sentido de la sexualidad desde el amor

Con respecto al segundo argumento para considerar la película como fallida, Wood cree que es más razonable. Considera que McCarey se deja llevar por criterios de la censura que esatban siendo superados a finales de los años cincuenta. Y así la escena de mutua seducción entre Harry y Angela  debería haber acabado cosumando el adulterio, y no con la saluda brusca de él de la casa de ella. (Wood 1998: 165)

Sin embargo, las screwball comedies habían sido concebidas siempre como “sex comedy without sex” (Gehring 2005: 225), comedias de sexo sin sexo. Y todavía más agudamente, Stanley Cavell consideraba que en las comedias de renovación matrimonial el acento nunca estaba en el adulterio, sino en el concflicto de fidelidades. (Cavell 1981, 1999).

Vemos, por tanto, que Wood sigue desarrollando su concepción de la película (Wood 167-173) desde un presupuesto que difícilmente armoniza con la pretensión de McCarey que venimos defendiendo[8]. Donde Wood lo ve como un crítico de la familia y un defensor de la desinhibición libertina, nosotros lo vemos  como un defensor de la libertad de las personas frente al puritanismo, para dar un sentido de la sexualidad desde el amor.

Los personajes aquí caricaturizados son todos muy simpáticos y no tienen ni una pizca de maldad

Para encontrarnos una toma de postura sobre Rally ’Round The Flag, Boys! que le haga justicia —porque la entienda una manera integral— hemos de acudir a Jacques Lourcelles y su documentadísimo diccionario sobre el cine. Allí, tras resumir, como hace habitualmente, la trama, comienza a señalar los méitos de la película.

Esta penúltima película de McCarey, centrada por completo en el presente, sin nostalgia ni anhelo del pasado (a diferencia de An Affair to Remember), es una alegre sátira del american way of life. Su maravilloso éxito se debe a que McCarey camina constantemente por la cuerda floja, ya que los personajes aquí caricaturizados son todos muy simpáticos y no tienen ni una pizca de maldad. (Lourcelles, 1992: 178)

Creemos que acierta Lourcelles al señalar esta inocencia de los personajes. Ninguno obra con malicia. A lo más que llegan es a una imprudencia en el coqueteo, o a un excesivo celo en el cumplimiento de sus deberes. Sólo de este modo McCarey puede conseguir que sus películas tengan el tono agradable al que aspiraba habitualmente. Esto sucede tanto en los personajes de los hombres como de las mujeres.

Lo burlesco reaparece en pequeñas dosis en el personaje del torpe capitán Hoxie

Comienza señalándolo en los primeros, a continuación de subrayar la sutileza de su trabajo tanto en los gags, como en el ritmo y en la partición coral de los personajes.

McCarey trabaja con delicadeza, presenta sus gags, de una inspiración muy pura, con un ritmo y una elegancia coreográfica que se ven aún más resaltados por la sobriedad casi desnuda de los decorados. Lo burlesco reaparece en pequeñas dosis en el personaje del torpe capitán Hoxie, interpretado, en perfecta complicidad con el director, por el excelente Jack Carson. Paul Newman, en su primera comedia, muestra dotes de humorista que alguna que otra de sus películas anteriores dejaba entrever de forma muy esporádica. (Ibidem)

Joanne Woodward como ama de casa imbuida de un sentido de la responsabilidad social; Joan Collins, exquisita tentadora que no logrará sus fines

Es cierto que otros comentaristas no estarían tan de acuerdo sobre este juicio sobre Jack Carson y Paul Newman. Nosotros nos sentimos más inclinados a identificarnos con Lourcelles. También en el caso de los personajes de las mujeres.

Por último, tres retratos de mujeres enriquecen una trama perfectamente dominada y que sabe tomarse su tiempo: Joanne Woodward como ama de casa imbuida de un sentido de la responsabilidad social; Joan Collins, exquisita tentadora que no logrará sus fines; y Tuesday Weld, una adolescente hiperactiva presa de sus primeros impulsos sexuales. (Ibidem)

En la sociedad americana de finales de los años cincuenta se escondían dos retos: vivir unido el pueblo americano y vivir unificadas las personas en el matrimonio y la familia

¿Cómo creemos que debe leerse debe leerse Rally ’Round The Flag, Boys! (Un marido en apuros, 1958). Reconocemos nuestra inclinación por las tesis de Lourcelles. Parece que quien capta con simpatía el significado de una película puede encontrarse más cerca de interpretarlo bien. Y eso sostenemos que sucede aquí. También nos parece adecuada la ya aludida Observación de Leland Poague (1980) acerca de que “la sexualidad y la sociedad son, en última instancia, cuestiones inseparables en el universo de McCarey” (225).

Las tramas del conflicto matrimonial de los Bannister y del conflicto de la pequeña local de Putnam’s Landing con el asentamiento secreto del Ejército de los Estados Unidos funcionan con una lógica armónica. Tras el desarrollo del bienestar en la sociedad americana de finales de los años cincuenta se escondían dos retos: vivir unido el pueblo americano y vivir unificadas las personas en el matrimonio y la familia.

El riesgo común de estos dos desafíos, la amenaza convergente, era la división. Y se cumple en esta película de McCarey lo que Cavell señalaba en sus comedias de renovación matrimonial: que el reconocimiento en la relación entre el varón y la mujer favorecía la felicidad de la sociedad civil. Y viceversa: que los miedos de una sociedad civil amenazada por un militarismo secretista que no controla hacen más problemáticos el reconocimiento y la paz familiar.

¿Un paralelismo con Ruggles of Red Gap (Nobleza obliga, 1935)?

Además del paralelismo que plantea Miguel Marías entre Duck Soup y Rally ’Round The Flag, Boys!, nosotros vemos que resulta fecunda la comparación entre este último film y Ruggles of Red Gap (Nobleza obliga, 1935).

En esta se subrayaba que el espíritu constitucional de Estados Unidos, simbolizado en el Discurso de Gettysburg, favorecía que el antiguo mayordomo inglés Ruggles (Charles Laughton) pudiera ejercer una mayor libertad civil, tener un trabajo remunerado y contraer libremente matrimonio por amor.

Ahora en Rally ’Round The Flag, Boys!, la acción política militar no favorece ese espíritu de libertad, ni el desarrollo material previene de una alienación en el trabajo, ni las familias encuentran ese aliento para crecer en confianza y deben mantenerse en guardia contra los factores de desagregación. Lo iremos viendo en el desarrollo de nuestro comentarios del texto filosófico fílmico.

La frase procede de la canción patriótica de la Unión Battle Cry of Freedom escrita en 1862

Lo que sí que conviene subrayar es que esta unión entre lo familiar y lo político está presente desde el primer momento. McCarey mantuvo el título de la novela de Max Shulman.

Resulta apropiado explicar, sobre todo al lector no completamente familiarizado con la historia de Estados Unidos que la expresión Rally ’Round The Flag, Boys! significa de un modo casi literal «reuníos alrededor de la bandera, muchachos» o «seguid unidos bajo la bandera, muchachos»[9]. Se trata de una frase patriótica y militar que invita a la unidad y la defensa de la patria en momentos de peligro. Una traducción más libre sería: “todos a una” —podemos añadir o no, según le queramos dar más forma literaria, Fuenteovejuna”—.

La frase procede de la canción patriótica de la Unión Battle Cry of Freedom escrita en 1862. En ella se animaba a los soldados a mantenerse firmes por la causa norteamericana.[10]

A lo largo de la exposición de los títulos de crédito la música que se escucha es la de America the Beautiful (América la Bella)

No acaban aquí las alusiones patrióticas. A lo largo de la exposición de los títulos de crédito la música que se escucha es la de America the Beautiful (América la Bella). La letra es de Katharine Lee Bates, profesora de inglés del Wellesley College, que la compuso en 1893. De las diferentes melodías con las que entonó, la más común frecuente es Hymn tune, compuesta en 1882 por Samuel A. Ward. Después del Himno Nacional: «The Star-Spangled Banner» («La Bandera de Estrellas Centelleantes»), quizás sea la canción patriótica a la que más se recurre. Su popularidad creció tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.[11]

La popularidad de esta canción patriótica estaba apoyada por la adhesión de las familias americanas. De ahí que la hipótesis de la que partimos sea vea también sostenida por estos elementos musicales.  Sin unidad del pueblo y sin personas unificadas el proyecto constitucional americano se tambalea.

3. UNA SINÓPSIS DE RALLY ’ROUND THE FLAG, BOYS!

Una preparación para el texto filosófico-fílmico

La película de McCarey se basa en la novela de Max Shulman del mismo título, si bien con muchas variaciones

Antes de desarrollar la reflexión de la película como si de un texto filosófico se tratara, lo que habitualmente designamos como texto filosófico fílmico, creemos que resultará útil exponer una sinopsis[12] de la película.

Los apuros de Harry Bannerman

1) Al llegar a la estación de tren de Putnam Landing, Harry Bannerman (Paul Newman), que viaja diariamente al trabajo en un tren de cercanías, en cuyo bar ha intentado inútilmente beber una copa de whisky, se pregunta por qué su mujer, Grace (Joanne Woodward) , no está allí para recogerlo, a pesar de que ella le ha explicado por teléfono que estaba intentando sacar las monedas que se ha tragado uno de sus hijos.

2) Angela Hoffa (Joan Collins), la seductora y desatendida esposa del guionista de televisión Oscar Hoffa, está esperando a su marido y, al enterarse de que no ha ido en el tren, le ofrece a Harry llevarlo a casa. Mientras Angela enumera sus problemas matrimoniales, Harry le asegura que él es un hombre felizmente casado… si bien no ha dejado de flirtear de un modo algo inconsciente con Angela. Le señala el buen olor de su perfume y le dice que la considerara una mujer con capacidad de hacer feliz a cualquier hombre.

3) Al llegar a casa, Harry se encuentra que sus hijos no le prestan la menor atención, absortos mirando la televisión y que su agobiada esposa, Grace, permanece absorta en el cumplimiento de sus obligaciones cívicas. Cuando Harry se queja de las constantes reuniones de Grace en el comité, y le espeta que un compañero de oficina se ha buscado un amante por una situación parecidos, ella rompe a llorar y luego seduce a Harry con la promesa de una velada romántica en el Hotel St. Regis de Nueva York el martes siguiente, tras haber ido descartando los días anteriores por diferentes razones.

La amenaza del asentamiento secreto del Ejército, la reacción del pueblo y la decepción de Harry que le lleva al disparate

4) Esa noche, durante una asamblea municipal convocada para debatir la propuesta de un vertedero de basura, Harry se deja llevar por fantasías románticas sobre su esposa hasta que su ensueño se ve interrumpido por la noticia de que el Ejército ha comprado el terreno del vertedero para un proyecto de alto secreto.

5) Cuando el pueblo decide formar un comité para detener al Ejército, Grace es nombrada presidenta y designa a Harry, experto en relaciones públicas, como su emisario en Washington. Grace le sugiere entonces que se reúna con los responsables del Ejército el martes siguiente, cancelando así de hecho su «segunda luna de miel» en Nueva York.

6) Como quiera que Grace se queda hasta tarde en la reunión, Harry lleva a Angela a casa. Tras varias copas, Angela se pone un vestido ceñido y ambos se lanzan a un baile tambaleante que termina con Harry colgado de la lámpara de araña, si bien se marcha a casa antes de que la situación le lleve a mayores consecuencias.

7) Mientras tanto, Comfort Goodpasture (Tuesday Weld), la niñera adolescente de los Bannerman descubre de repente el mundo de los chicos y permite que Grady Metcalf (Dwayne Hickman), el delincuente del pueblo, le enseñe el arte de besar.

Los contactos con el ejército y las travesuras atrevidas de Angela Hoffman

8) En Washington, Harry se reúne con el general Thorwald (Gale Gordon) y el capitán Hoxie (Jack Carson), los oficiales al mando de las tropas destinadas a Putnam’s Landing. Después de que el impulsivo Hoxie anuncie que le gustaría ejecutar a todo el pueblo, Harry balbucea y ofrece sus servicios de relaciones públicas al ejército.

9) Mientras tanto, Angela ha decidido sorprender a Harry presentándose en su habitación de hotel como la señora Bannerman. Cuando el recepcionista le informa a Harry de que su mujer ha llegado, Harry, creyendo que se trata de Grace, pide que suban caviar y champán a la suite y sube corriendo a su habitación, se quita los pantalones y se queda desconcertado al encontrar a Angela recostada con una bata rosa. Tras derramar accidentalmente el perfume de Angela sobre sus pantalones, Harry le lanza enfadado una colcha y le ordena que se vista.

10) Angela desaparece en el baño, justo cuando Grace llega para dar una sorpresa a su marido. Sin darse cuenta de la presencia de Grace, Angela sale del baño bailando, lo que hace que Grace salga furiosa de la habitación del hotel.

La separación del matrimonio Bannerman y la aparición del ejército en Putnam’s Landing

11) En casa, Harry intenta explicar la situación, y casi lo consigue. Pero cuando Grace se da cuenta de que la ropa de su marido todavía huele al perfume de Angela lo echa de casa, explicando a sus his que va a dar un largo viaje.

12) Poco después, viajando en el tren de cercanías. Hoxie y sus tropas llegan al pueblo, y los soldados, que son jóvenes, idean una estrategia para atraer a las atractivas adolescentes, a las que llaman «boojoo».

13) Mientras Hoxie intenta llevar a sus hombres a la base, Grace y su comité de mujeres con carritos de bebés bloquean el puente que cruza el río. Tras la llegada de los periodistas de televisión para cubrir la noticia, el general y Harry ven la escena por televisión mientras Hoxie arremete con su camión contra el puente y cae al río entre los abucheos de la multitud. Intuyendo que se avecina una pesadilla publicitaria, el general pide ayuda a Harry y le devuelve su rango de teniente coronel de la Marina.

14) De vuelta en Putnam’s Landing, Harry le expone su caso a Grace y le sugiere que para limar asperezas entre el pueblo y los militares utilice a los soldados en su desfile del 4 de julio —que ella ha decidido que tenga como tema el Día de Acción de Gracias— como gesto de buena voluntad y celebración de la paz. Harry se asegura la cooperación de Grace falsificando una carta del secretario del Ejército, apelando a su patriotismo.

El desfile de la paz que termina en batalla

15) Después de que Harry proponga que los soldados hagan de peregrinos, Grady, celoso de la atención que Comfort le está prestando a un soldado raso llamado Opie (Tom Gilson), convence a los chicos del pueblo para que hagan de indios y provoquen una guerra.

16) El día del espectáculo, Grace hace de narradora con el General Thorwald presidiendo el acto a su lado. Angela actúa como una Princesa India y Comfort como Pocahontas. Harry se encarga de una maqueta del Mayflower, mientras que Hoxie conduce una embarcación con peregrinos hasta la orilla en una representación del desembarco en Plymouth Rock. Cuando los «indios» atan a Opie a una estaca y le prenden fuego a sus zapatos, se desata una pelea en la orilla, mientras un grupo de indios nada mar adentro y hunde el Mayflower con Harry a bordo. Grace, que no sabe nadar, se lanza al agua para rescatar a su esposo., con lo que casi se ahoga.

El fracaso de la misión militar en el espacio y el epílogo final

17) Derrotado, el general decide finalmente revelar su proyecto secreto a los líderes de la comunidad. Tras presentarles a un chimpancé llamado Leo, el general les explica que planean lanzar a Leo al espacio y les muestra una simulación de la misión. Mientras Hoxie acompaña a Leo a la cápsula espacial, Grace llega a la base en busca del general para disculparse por el fracaso de la representación y Harry la sigue. Tras un afectuoso forcejeo, se reconcilian. Harry levanta a Grace y la coloca sobre la consola, lo que activa el control que lanza el cohete y envía a Hoxie y a Leo al espacio. El general espera que se le ocurra activar el paracaídas para formarle un consejo de guerra cuando llegue a tierra.

18) Por fin Harry y Grace tienen su luna de miel en Nueva York, aunque reciben una llamada de Angela desde la bañera, insinuante. Cuando Harry le dice a Grace que la que ha llamado es su vecina, su esposa se lo toma a broma haciendo profesión de confianza en él.

El conflicto matrimonial y la tensión con el estamento militar son dos tramas que están perfectamente entrelazadas

Creemos que la exposición de la película del modo cómo la acabamos de presentar refuerza la visión de que el conflicto matrimonial y la tensión con el estamento militar son dos tramas que están perfectamente entrelazadas. Harry es un hombre casado feliz que siente la tentación de no vivir unificado y flirtear con Angela, lo que se le trasforma en una pesadilla cuando la vecina lleva las cosas más allá de lo que él esperaba. Putnam´s Landig es un pueblo que se considera heredero de los valores de los primitivos colonos de Estado Unidos. Pero ante la duda de que la presencia de los soldados pueda suponer una amenaza para la virtud de sus hijas jóvenes, las mujeres de la pequeña localidad se oponen frontalmente al asentamiento militar.

La figura de Harry Bannerman a lo largo de la película es un emblema de esa tensión por vivir unido y unificado. Es un hombre casado feliz pero se arriesga a coquetear con su vecina. Es comisionado para representar a su comunidad ante el ejército, pero acaba situándose del bando militar que lo hace dejar la reserva para incorporarse como Oficial de Marina. Sus intentos de mediación fracasan, pero es en ese preciso instante de aparición como antihéroe —un prototipo muy querido por McCarey (Gehring, 1980) (Peris-Cancio & Prats-Arolas, 2026)

4. EL TEXTO FILOSÓFICO FÍLMICO DE RALLY ROUND THE GLAG, BOYS! (I): LOS TÍTULOS DE CRÉDITO, EL NARRADOR OMNISCIENTE Y LA PRESENTACIÓN DE HARRY BANNERMAN (PAUL NEWMAN) CON ALGUNOS RASGOS DEL ANTIHÉROE DE McCAREY

Títulos de crédito: los nombres propios se ven acompañados por dibujos en miniatura

Rally ‘Round the Flag, Boys! (Un marido en apuros, 1957) de Leo McCarey arranca con unos títulos de crédito en los que los personajes aparecen como muñecos de miniatura

Los títulos de crédito son presentados de una manera humorística y sutil, pues los nombres propios se ven acompañados por dibujos en miniatura. Mientras suena la banda musical instrumental de la canción patriótica “America The Beautiful”.

Así en el primer fotograma aparecen las letras “Leo McCarey´s”  y a la derecha la caricatura de un cohete espacial. En el segundo, con letras rojas aparece el título de la película Rally ‘Round the Flag, Boys!, y a la izquierda la miniatura de la bandera de Estados Unidos en un mástil, manteniéndose la nave espacial a la derecha.

En el tercer fotograma se indica que la película está protagonizada por Paul Newman y aparece su figurita vestido de militar junto a la bandera. En el cuarto, se anuncia a Joanne Woodward, y su miniatura la muestra saludando desde un atril, a la derecha de Paul Newam.

En el quinto aparece el muñequito de Joan Collins junto a la bandera, con ropa interior y los brazos en jarras, mirando hacia Paul Neman desde su izquierda. En el sexto fotograma aparece la figura de Jack Carson, con indumentaria de capitán del ejército, en posición firme detrás de la bandera, a la derecha de Joanne Woodward.

Una miniaturas que se siguen moviendo en el resto de los títulos de crédito

En el séptimo fotograma se anuncia a los actores y actrices secundarios, Dwayne Hickman, Tuesday Wald, Gale Gordon, Tom Wilson y O.Z. Whitehead. Menos este último, todos aparecen representados por figuritas que se sitúan detrás de los protagonistas.

En el octavo, se indica que el guion es de Claude Binyon y de Leo McCarey, desde la novela de Max Shulman. Aquí no hay ninguna miniatura nueva pero han cambiado su posición, pasando las que estaban en el plano posterior al primer plano.

Ese mismo movimiento de las figuritas sigue en el noveno fotograma en el que se indica que la música es de Cyril J. Mockridge, dirigida por Lionel Newman. También se presenta al Director de Fotografía, Leo Shamroy, A.S.C[13].

Los profesionales, algunos habituales en el trabajo con Leo McCarey

Los últimos fotogramas muestran profesionales con los que Leo Mc ya colaboró en An Affair to Remember.

En el décimo fotograma se presenta la dirección artística a cargo de Lyle Wheeler y de Leland Fuller; los decoradores, Walter M. Scott y Stuart A. Reiss, y el encargado de efectos fotográficos especiales, L.A, Abbott, A.S.C.

En el undécimo, continúa el cambio de posición de las figuras de los personales y se certifica que el montador de la película es Louis R. Loeffler, el vestuario ha corrido a cargo de Charles LeMaire, el maquillaje ha sido responsabilidad de Ben Nye S.M.A.[14] y la peluquería de Helen Turpin C.H.S, profesionales estos tres últimos con los que Leo McCarey había trabajado ya en An Affair to Remember.

En el duodécimo, con los consabidos cambios de los dibujitos de los personajes,  se acredita el Director ayudante, Jack Gertsmann, y los responsables del sonido, Eugene Grossman y Harry M. Leonard, la orquestación se atribuye a Edward B. Powell y las Lentes de Cinemascope a Busch & Lomb.

En el décimo tercero se muestra Color de Luxe, y a Leonard Doss como Consejero. En el último aparece Leo McCarey como productor y director. En estos últimos fotogramas las caricaturas han permanecido estable.

Este es el pueblo de Putnam´s Landing. Se encuentra a ochenta kilómetros al Norte de Nueva York, en Long Island Sound

Tras el fundido se escucha una voz en off, la de un narrador (con la voz de David Hedison), que hace la introducción de la película. Miguel Marías considera que se trata de uno de los “dos artificios inusuales en McCarey”. (Marías M, 2023: 237) Y a continuación lo explica.

El primero[15], bien frecuente en los mejores guiones del cine español de ese mismo decenio, así como en el italiano y, menos a menudo, en el francés y el inglés, es el empleo de una voz en off[16], perteneciente a un narrador invisible y no identificado, y a menudo omnisciente. (Ibidem)

Mientras se ve un puerto de mar con veleros cerca de la costa, con la cámara haciendo un recorrido hacia la derecha del espectador, se escucha a ese narrador.

Voz: “Este es el pueblo de Putnam´s Landing. Se encuentra a ochenta kilómetros al Norte de Nueva York, en Long Island Sound”.

Fue lo último realmente interesante que ocurrió en Putnam’s Landing en más de trescientos años

Cambio de plano. Ahora se ve una calle con un edificio histórico (al parecer un instituto), con mucho viandantes y algunos vehículos circulando por la calzada.

Voz: “Rica en historia y tradición, Putnam´s Landing se fundó en 1628 por un tal Samuel Putnam. (Una camioneta se acerca al primer plano, mientras detrás de ella unos ancianos cruzan la calle) Hay bastante poco que decir sobre Samuel Putnam”.

La cámara toma ahora la estatua de un hombre que lleva el vestido de los primeros colonos de Estados Unidos. Al fondo un edificio, pudiera ser el del ayuntamiento.

Voz: “El día que llegó le arrancaron la cabellera… Fue lo último realmente interesante que ocurrió en Putnam’s Landing en más de trescientos años.”

Si analizamos la funcionalidad que ha tenido esta presentación del narrador invisible, creemos que ha tratado de situar la acción en un pueblo ficticio, cerca de Nueva York, con raíces históricas que le vinculan a la primitiva historia de los Estados Unidos. Con ello se evitaba que ningún espectador pueda sentirse aludido por pertenecer a una población semejante, pero al mismo tiempo se conseguía trazar un tipo ideal de comunidad que es fácilmente reconocible, y que se asocia a la tradición… y al aburrimiento.

Este es el tren de cercanías de las 17:29, desde la Grand Central de New York

Junto a ese aspecto tradicional y tranquilo de la ciudad, se nos va a presentar otro rasgo que la caracteriza: es una población residencial, una ciudad dormitorio de trabajadores que están empleados en New York. Vemos el plano de unas vías y un tren que avanza desde el fondo.

Voz: “Este es el tren de cercanías de las 17:29, desde la Grand Central de New York. (El ferrocarril avanza hasta el primer término del plano) Hace todo el recorrido en una hora y diez minutos”.

Estos son los felices trabajadores. En los últimos cinco años estos satisfechos urbanitas han hecho mil doscientos cincuenta viajes de ida y vuelta

Plano de unos hombres en interior del tren. Todos van con sombrero, chaqueta y corbata. Están sentados. Parecen fumar aburridos. Dos conversan entre ellos.

Voz: “Estos son los felices trabajadores[17]. En los últimos cinco años estos satisfechos urbanitas han hecho mil doscientos cincuenta viajes de ida y vuelta. (Un tercer viajero, con la mano en la cara tiene la mirada perdida y bebe un trago) Eso significa que cada uno ha gastado un total de dos mil novecientas veinte y dos tercios de las horas de un hombre en este tren.” (La cámara se centra en un cuarto viajero que bebe serio).

Páseme uno de esos. Que sea doble. Se está haciendo tarde

La voz en off enmudece para dar paso al protagonista de la película. Se ve un plano general del vagón del bar en el tren. Se oye que al fondo uno de los viajeros pide con algo de desespero que le sirvan una bebida.

Viajero: “¡Ey, un whisky con soda! (A continuación vemos a un viajero dando saltitos para superar la multitud y que se le vea y pronto podremos reconocer que se trata de Harry Bannerman (Paul Newman). Esta en un pasillo a la derecha de la barra. Se ven varias fila entorno al barman que va sirviendo los encargos. Como ve que no se le hace caso, Harry, al que ya vemos al fondo, saca un billete) ¡Oye! ¡Whisky con soda!”

Barman (sirviendo whiskies a los clientes que tiene justo delante): “Aquí tienen, señores.”

Harry Bannerman (en adelante HB, agarrándose a la repisa portaequipajes del tren): “Páseme uno de esos. Que sea doble. Se está haciendo tarde.” (el barman da la vuelta sin oírle)

Me ha costado todo este tiempo conseguir mi primer trago. Me va a sentar de lujo

Plano de unos cuantos pasajeros junto a la barra. El encuadre los toma cortándoles a la altura de la frente. Se hace un hueco por debajo de ellos y aparece Harry Bannerman, que saca su cabeza con el sombrero puesto. Los de su alrededor, ahora con el plano completo, se ríen por la exageración de su empeño.

HB (al barman): “Oye, estoy esperando para uno solo. (El barman, al que sólo vemos el brazo, se lo entrega) ¡Gracias! Estoy muy agradecido.” (Abre exageradamente la boca mientras le entrega el billete, Harry coge el vaso, da media vuelta y lo tapa para que no se derrame nada y camina hacia el pasillo donde se encontraba. Plano de dos de los viajeros que hablan junta una puerta. Harry, de espaldas, vemos que se suma a la conversación). Me ha costado todo este tiempo conseguir mi primer trago. Me va a sentar de lujo.”

Presenta una notoria fragilidad, y por ello transmite una humanidad que de otro modo no llegaría al espectador

Pero pronto vemos que no es así. Cuando sube el vaso para para beber, un revisor abre la puerta y le golpea sin querer a Harry en la mano, tirándole el trago)

Revisor (anuncia): “¡Putnam´s Landing! (Harry le mira con frustración, haciendo un cuenco son sus manos extendidas. Se acerca un dedo a los labios para saborear unas gotas. El revisor se dirige a él, apuntando con el dedo) No olvide sus paquetes. (sale por donde entró). Los otros pasajeros que a Harry se ríen y él les corresponde mala gana con otra sonrisa).

Harry Bannerman como antihéroe

La tarjeta de presentación de Harry Bannerman tiene algunas de las características de los antihéroes de McCarey (Gehring, 1980). No consigue satisfacer sus deseos y esta frustración no pasa desapercibida a los demás, que se burlan a su costa.

El director de este modo nos advierte pronto que nos vamos a encontrar un personaje que no tiene nada de heroico, que más bien presenta una notoria fragilidad, y por ello transmite una humanidad que de otro modo no llegaría al espectador. Es fácilmente emparentable con los personajes que Leo McCarey trabajó con Charley Chase (Peris-Cancio, Marco, & Sanmartín Esplugues, 2022: 85-120)

5. EL TEXTO FILOSÓFICO FÍLMICO DE RALLY ROUND THE GLAG, BOYS! (III): LAS CONTRADICCIONES DE HARRY BANNERMAN (PAUL NEWMAN), UNA MARIDO FELIZ… QUE SE MUESTRA AMBIGUO CON SU VECINA ANGELA HOFFA (JOAN COLLINS)

La llegada a Putnam´s Landing y el encuentro de Harry Bannerman (Paul Newman) con Angela Hoffa (Joan Collins)

Tras la escena del chasco de Harry Bannerman, la cámara muestra un plano del tren que llega a la estación de Putnam´s Landing. Unas mujeres se acercan a dar la bienvenida a los que se supone que son sus maridos. Vemos a continuación al protagonista de la película ya en el andén de la estación, con los brazos abiertos, oteando si vislumbra a su esposa. Da unos pasos con el tren todavía al fondo, cuando escucha una voz. Pronto sabremos que es la de Angela Hoffa (Joan Collins) su vecina.

Angela Hoffa (en adelante AH, sólo su voz): “¿Crees que el éxito te va a echar a perder, Harry Bannerman?”

HB (en el plano, se acaricia la nariz y saluda): “Hola, Angela. (Da unos pasos y aparece en el cuadro el descapotable de Angela, de color rojo). Oye, ¿no has visto a Grace por aquí, verdad?”

Una conversación a cuatro bandas: Angela y Harry presentes, Oscar y Grace ausentes

En seguida van a continuar una conversación que en realidad es como a cuatro bandas: los presentes, Angela y Harry, y los ausentes a los que continuamente se alude, Oscar y Grace.

AH (que ocupa el asiento del conductor): “No. ¿Has visto a mi Oscar? (Queda Harry Bannerman de perfil al lado del auto y Angela sentada mirando al frente, con un cigarrillo en la mano. Su vestido es de un llamativo color amarillo. Harry viste traje gris y sombrero, un atuendo muy homogéneo con el resto de los viajeros del tren, trabajadores que regresan a su hogar)

HB (en el mismo lugar): “No. Bueno, al menos no estaba en el coche bar”.

AH (agachando la cabeza): “Ya, pues si no estaba en el coche bar, no estaba en el tren”.

HB (asintiendo): “Sí, desde ese punto de vista sí”.

La conversación telefónica de Harry Bannerman con su esposa Grace (Joane Woodward)

Harry da unos pasos hacia la derecha del espectador y entra en una cabina de teléfono. La cámara lo enfoca en el interior de esta, de perfil. Introduce unas monedas por la ranura del aparato. Marca un número.

Al otro lado del hilo, plano de quien pronto sabremos que es Grace, su mujer (Joanne Woodward). Está cogiendo a un niño de los pies y sacudiéndolo, con la ayuda de un hombre al que se aludirá como que se trata del fontanero (Percy Helton). Con la mano que le queda libre contesta el teléfono.

Grace Bannerman (en adelante, GB, haciendo el esfuerzo por seguir sacudiendo al niño y contestar): “¿Diga?… No, cariño, es solo… No, eh, es sólo que Danny[18] se ha tragado algo. Por suerte el fontanero está aquí… Eh, cariño, mira aquí hay mucho lío. ¿Crees que podrías acoger un taxi sólo por esta vez?… De acuerdo…  (Y cuelga).

Grace está ocupada. Quiere que me coja un taxi

Desde este lado del hilo de la conversación todo ha quedado perfectamente explicado: un niño se ha tragado algo, y Grace no sabe lo que conllevará solucionarlo. Por eso le pide a Harry que tome un taxi. Pero al otro lado del teléfono parece que Harry no se ha representado la situación con la misma claridad. Vemos a Harry en la cabina que mueve la cabeza contrariado. A continuación se le va saliendo de allí, con Angela Hoffa con su coche en primer término.

AH (a Harry Bannerman): “¿Va todo bien?”

HB (mientras se acerca gesticulando con la mano): “No. Grace está ocupada. Quiere que me coja un taxi”.

Bueno, no pasa nada. Yo te llevo. Mira… No hay contador

Su declaración da a entender que Harry no ha comprendido la situación de agobio que está viviendo su esposa, y con lo que se ha quedado es con la duda de si se trata de un acto de desatención hacia él… Una mirada narcisista que se le va a repetir en varios momentos de la película.

AH (tocando a Harry en su brazo): “Bueno, no pasa nada. Yo te llevo. Mira… (Y señala hacia el salpicadero del coche) No hay contador”.

HB (mirándola): “¡Vaya, gracias!” (Se frota las manos y corre para subir por la puerta del copiloto, al otro lado)

¿Puedo hacerte un comentario? ¿Cuál es el irresistible perfume que llevas?

Un marido feliz que no esquiva las tentaciones con su vecina en Rally ‘Round the Flag, Boys! (Un marido en apuros, 1957) de Leo McCarey

Cambio de plano. Se ve a Harry Bannerman repantigado en el asiento que ocupa en el descapotable, mientras Angela que conduce mira hacia delante. De pronto, Harry se gira hacia ella, y de un modo desinhibido le huele el cuello. Vuelve a su sitio a continuación para preguntar sin demasiados miramientos.

HB (a Angela): “¿Puedo hacerte un comentario?”

AH (un poco alarmada): “Sí”.

HB (sin calibrar las posibles consecuencias de su expresión apasionada): “¿Cuál es el irresistible perfume que llevas?”

AH (halagada, se gira y pronuncia con énfasis): “Pink Boudoir”.

HB (impactado): “¡Vaya!”

AH (mirando hacia adelante, encantada con el juego que ha comenzado Harry): “¿Puedo hacer yo ahora una comentario?”

HB (de perfil, la mira sonriente): “¡Claro, adelante!”

Eso es más dulce que cualquier cosa que me haya dicho mi marido. Lo recordaré esta noche cuando esté sola emborrachándome

Quizás Harry esté contrariado por la negativa de Grace a recogerle. Y quizás también se encuentre demasiado agradecido por el favor que le estás haciendo Angela y en el que ocupa el lugar que habitualmente ocupa su esposa cada tarde. El caso es que ha abierto una espita comunicativa que puede llevarle más lejos de lo que él espera.

AH (a Harry, con mucha entonación): “Eso es más dulce que cualquier cosa que me haya dicho mi marido. Lo recordaré esta noche cuando esté sola emborrachándome.”

HB (poniéndose la mano en la barbilla, bien como no habiendo prestado demasiado atención a la explicación de Angela, o mejor, empatizando con una pequeña decepción hacia su cónyuge): “Me pregunto por qué no habrá podido venir, Grace. Algo se ha atascado.” (Mira hacia arriba con el dedo en la barbilla. De nuevo se hace patente que no ha sido capaz de entender por qué su mujer no ha venido a recogerle, a pesar de las explicaciones de ella).

Oscar siempre se toma un par de copas en el tren, para prepararse y poder enfrentarse a mí, supongo

La reacción de Angela es comedida. No hurga en la posible herida de Harry, pero sigue intentando empatizar con Harry con respecto a las dificultades de la comunicación matrimonial, y el recurso al alcohol.

AH (cálida): “¡Oh, sé positivo!… Tu problema es que tenías que haberte tomado (y le mira) … un par de copas más en el tren.”

HB (le mira irónico, se incorpora un poco más, y queda de frente con respecto a Angela): “No he bebido ni una gota.”

AH (asombrada): “¿Por qué?”

HB (poniendo un brazo en la puerta y otro en el respaldo de su asiento): “Pues… Es una larga historia con un final desgraciado…” (Y se queda mirándola)

AH (sentenciando): “Oscar siempre se toma un par de copas en el tren, para prepararse y poder enfrentarse a mí, supongo.”

HB (espontáneo): “¡Oh, no sabes lo que dices!”

No sé, los chicos de la tele siempre están yendo a algún sitio inesperadamente

No se deja entender qué tipo de enfrentamiento es el que Oscar puede temer. Pero con los datos de los que ya disponemos podemos pensar que el grado de apasionamiento de Angela quizás no sea correspondido por su marido, que todavía continúe con la cabeza puesta en los problemas de su trabajo.

AH (siguiendo con su razonamiento): “Yo me he tomado un par de dobles. (La cámara cambia y ahora se encuentra Harry en primer término de perfil y Angela de frete. Ella se gira) Porque él es dos veces más difícil de aguantar que yo. (Mira hacia el frente. Con respecto a no haber venido en el tren) No creo que lo haya perdido, por lo que me pregunto qué le habrá pasado.”

HB (restándole importancia, ahora de perfil en el plano, mirando hacia delante y Angela en primer término): “No sé, los chicos de la tele siempre están yendo a algún sitio inesperadamente.”

Lo triste es que en realidad no quiero divorciarme. Quiero decir que me gusta estar casada. Es solo que no me gusta estarlo con Oscar

La alusión un poco concesiva a que Oscar trabajo en la televisión forma parte de lo que Marías califica de “una guerra más o menos abierta entre ambos medios de comunicación” (Marías, M., 2023: 239), el cine y la televisión, en las películas de los años cincuenta del siglo pasado.  Pero Angela muestra progresivamente una mayor dosis de desencanto.

AH (amenazante): “Uno de esos días me voy a ir yo a algún sitio inesperadamente”.

HB (sorprendido, sonriendo): “¿Ah sí?”

AH (mostrando la inestabilidad de sus sentimientos): “A Reno, Nevada. Pues lo triste es que en realidad no quiero divorciarme[19]. (Cambia la cámara, Harry de espaldas en primer término, Angela de frente al fondo, girándose un poco…) Quiero decir que me gusta estar casada. Es solo que no me gusta estarlo con Oscar”.

El problema es que no hay ningún buen partido en Putnam´s Landing… el bar está lleno de hombres casados… Podría elegir a cualquiera de ellos…. ¡Ping! Cuando quisiera

McCarey está empleando aquí de nuevo el recurso de la “comunicación oblicua”[20]. Cada vez que Angela habla de Oscar, Harry tiende a pensar en Grace, por lo que se ve en la obligación de aclarar que la relación que tienen con su esposa es completamente diferente a la de sus vecinos.

HB (de nuevo en el plano, de quien se muestra la cara, con los ojos cerrados, como pensando, aunque Angela Hoffa se sitúe en primer término): “Pues Grace es una chica extraordinaria”.

AH (con mucho énfasis): “Pues Oscar es un asco. (Harry se la queda mirando muy serio) El problema es que no hay ningún buen partido en Putnam´s Landing. (Harry sonríe y mira al frente) Por supuesto que el bar está lleno de hombres casados. (Cambia la cámara y ahora se ve de lado a Angela mientras conduce) Podría elegir a cualquiera de ellos. (Harry en primer término frunce el ceño, mientras se frota la barbilla. Angela hace un gesto de disparar con los dedos en forma de pistola hacia Harry) ¡Ping! Cuando quisiera…”.

No me apuntes con eso. Yo soy… Soy. Soy un hombre felizmente casado. Tengo un hogar feliz. Y una esposa feliz y dos niños felices. No podría ser más feliz

Angela ya ha traspasado la línea elíptica que mantenía la comunicación oblicua, para insinuarse a Harry, quien hace entonces una redoblada declaración de su condición de hombre casado feliz. Pero a continuación añade una concesiva sobre la capacidad de Angela de hacer feliz a alguien infeliz, que sigue manteniendo la ambigüedad.

HB (apartándole la mano): “No me apuntes con eso. Yo soy… Soy. Soy un hombre felizmente casado. Tengo un hogar feliz. Y una esposa feliz y dos niños felices. No podría ser más feliz. (Se gira y se le ve de perfil) Oh, si yo… Si alguien fuera infeliz, seguro que tú le harías feliz…”.

AH (se gira hacia él): “¡Oh…!”

HB (explicándose y dejando las cosas más turbias): “Quiero decir, que eres muy atractiva… Y, ¡Dios!, hueles realmente bien”.

AH (sonríe y se gira todavía más): “¡Gracias!”

Quiero decir que, si no fuera tan feliz como soy, eh… Quiero decir que no habría sin ninguna duda… Tú podrías hacerme… ¿sabes lo que quiero decir?

Nos parece que McCarey pone ahora ante el espectador lo que en The Awful Truth aparecía de manera elíptica. Allí el protagonista masculino, Jerry Warriner (Cary Grant) aparecía preparándose una coartada para que su mujer no sospechara de dónde había estado en realidad (Peris-Cancio, Marco, & Sanmartín Esplugues, 2024: 404-408). Ahora, en cambio, estamos asistiendo a una conversación de Harry Bannister con Angela que, de haberla conocido, hubiese podido dejar a Grace muy mosqueada.

Desde esta perspectiva Rally ’Round The Flag, Boys! permite a Leo McCarey algo así como visitar el reverso de The Awful Truth, tensar el arco de los motivos de la infidelidad.

HB (sin perder la sonrisa): “¿No crees que sería mejor que miraras por dónde vas?” (Se ha escuchado el sonido de una claxon. Ella se gira asintiendo. Harry se sigue metiendo en terreno pantanoso.) Hum, como iba diciendo, no hay duda. Quiero decir que, si no fuera tan feliz como soy, eh… Quiero decir que no habría sin ninguna duda… Tú podrías hacerme… ¿sabes lo que quiero decir?”

¿Estamos esperando por el semáforo o algo?… Aquí está tu feliz hogar

La torpeza de Harry Bannister, quizá un desmedido deseo de halagar, más que un intención aviesa, parece que le está propiciando realizar una especie de “declaración de amor de recambio”. La prueba se produce de manera inmediata. Angela para el coche y se le queda mirando muy seria.

HB (con embarazo, como dándose cuenta de que ha ido muy lejos): “No quiero decir nada. Angela en serio, yo no me refería…”.

AH (muy tranquila): “Ajajá…”.

HB (de nuevo ante la cámara, de nuevo dando muestras de hasta qué punto está alterado): “¿Estamos esperando por el semáforo o algo?”

AH (con la misma serenidad): “No. (Se acerca y abre la puerta por encima de Harry) Aquí está tu feliz hogar.” (Y se ríe).

McCarey con todo va a saber dibujar con precisión la diferencia que presenta la relación de coqueteo con Angela y la atracción que siente sor su mujer

El título de la película en su versión castellana, Un marido en apuros, recoge bien las tensiones que está viviendo Harry Bannister. McCarey con todo va a saber dibujar con precisión la diferencia que presenta la relación de coqueteo con Angela y la atracción que siente sor su mujer. Por la primera lo que hay sobre todo es una relación de juego que no lleva a las personas: Harry le dará la gracia a Angela “por las risas”; en el segundo, es la profunda implicación que le suscita su esposa la que da un sentido completamente distinto a la atracción. Acierta Miguel Marías en encuentra aquí un paralelismo con Good Sam (El buen Sam, 1948), porque en ambas encontramos a un matrimonio que se ama y siente mutua atracción, pero que encuentra enorme dificultades para tener momentos de intimidad (Peris-Cancio, Marco, & Sanmartín Esplugues, 2026: 291-639).

Gracias por traerme y por las risas, Angela… Hasta la vista, señor feliz

Nos parece muy elocuente un texto de Julián Marías que hemos citado ya en alguna otra ocasión, y que alude a que el amor lleva hacia la adivinación de que la realidad a la que se dirige sea una persona: “Creo que el origen del amor, lo que hace que las actitudes de orientación hacia el otro sexo adquieran un carácter amoroso, es la adivinación de que la realidad sobre la que se dirigen es una persona” (Marías, 2005: 128)  [21].

HB (como volviendo en sí): “Ah, sí, sí que lo es. (Se sonríe) Gracias, por, eh… Gracias por traerme y por las risas, Angela”.

AH (saludándole irónica): “Hasta la vista, señor feliz”.

HB (se le queda mirando cuando Angela arranca, subrayando la superficialidad de la relación que ha entablado con ella): “¡Oh, qué graciosa es!” (Se ajusta el sombreo y camina hacia la puerta de la casa).

6. EL TEXTO FILOSÓFICO FÍLMICO DE RALLY ROUND THE GLAG, BOYS! (II): LAS DIFICULTADES DE RELACIÓN DE HARRY BANNERMAN (PAUL NEWMAN) CON SU ESPOSA GRACE (JOANE WOODWARD) Y SUS HIJOS

No creo que se nos esté diciendo que matrimonios tan dichosos como los de estas películas prometen sean necesariamente incompatibles con los hijos

Cuando entra Harry Bannister en casa lo primero que se va a encontrar es con sus dos niños. Vemos a Danny Bannerman (Barry Livingston) y a su hermano Peter (Stanley Livinston[22]). Sentados en un sofá miran absortos la televisión. El mayor lleva una gorra de color rosa y la del menor es azul. Tienen la mano en la cara. Sí, parecen embobados.

La presencia de los hijos es ajena a los cánones de la comedia de renovación matrimonial. Cavell lo explica el sentido de esta ausencia.

No creo que se nos esté diciendo que matrimonios tan dichosos como los de estas películas prometen sean necesariamente incompatibles con los hijos, que el renunciar a los hijos sea el precio que pagar por el romanticismo del matrimonio. Pero al menos se nos está diciendo que los niños, si es que aparecen, deben aparecer como intrusos. Entonces nuestra obligación sería que se sientan bienvenidos, hacer sitio para ellos, hacer que se sientan en casa, transformando por lo tanto nuestra propia idea del hogar, mostrándoles que ellos no son responsables de la felicidad de sus padres, ni de su infelicidad. A mi modo de ver se trata de unos fundamentos muy razonables sobre los que desarrollar un futuro. (Cavell 1981: 59; 1999: 67)

¡Eh, oye!… Chicos papá está en casa. Gracias, caballeros. Estoy conmovido

Esta explicación de Cavell cuadra perfectamente con lo que McCarey pone en la pantalla Rally ’Round The Flag, Boys! A pesar de las discusiones que hay entre los padres, los pequeños Danny y Peter son acogidos por ellos mismos. “No son responsables de la felicidad de sus padres ni de su infelicidad”. 

Vemos como entra en la casa Harry Bannister dando un portazo. Mira hacia sus hijos que no se inmutan. Se oye el sonido de la televisión, donde se puede apreciar el ladrido de un perro[23]. Harry se acerca. Hace un gesto de besarlos con las manos, las extiende y les toca la cabeza.

HB (a Danny): “¡Hola, chico!”

Danny Bannister (sin mirar a su padre): “¡Sssh!”

HB (se sienta en el sofá y mira hacia Peter): “¡Eh, oye!… Chicos papá está en casa. (Los mira pero ellos no le devuelven la mirada. Se quita el sombrero, lo contempla y se lo pone en el pecho. Sigue diciendo con ironía) Gracias, caballeros. Estoy conmovido.” (Pero como ellos siguen viendo lo que emite la televisión como si nadie hubiese venido, deja el sombrero en una esquina del sofá y sale del plano caminando hacia la izquierda).

Tenemos que hacer algo con la televisión…

Hay que situar bien la escena. No está revelando un conflicto de Harry con sus hijos, pues como se verá más adelante su relación es muy buena. Lo que se quiere poner en la pantalla, probablemente en la línea de guerra entre cine y televisión en los años cincuenta, a la que aludía Marías, es otra cosa. Se denuncia más bien los efectos nocivos de este medio en el hogar sobre los niños, algo que no ha dejado de preocupar desde esos años.

Vemos a Harry Bannister en el plano y cómo alcanza hasta donde está su esposa, Grace. La vemos sentada, haciendo cuentas en una mesa. Es rubia —en contraste con Angela que es morena— y lleva gafas de medialuna, lo que le permite ver a Harry por encima de ellas.

HB (a su esposa, confirmando que el problema no es con sus hijos sino con la televisión): “Tenemos que hacer algo con la televisión… (ella no le responde: pone los labios redondos, hace un sonido y él la besa… un gesto íntimo acorde con que Paul Newman y Joanne Woodward eran ya esposos cuando filmaron esta película. Da unos pasos hacia un lado de la cocina, que se encuentra detrás de ella, abierta al salón. Toma una botella y al comprobar que está casi vacía exclama) ¡Oh, cielos…! ¿Es eso todo lo que hay?”

Una crítica humorística de las costumbres imperantes en los matrimonios americanos de finales de la Era Eisenhower

El recurso al alcohol cuando se llega a casa por parte de Harry remite a su conversación con Angela: parece que la bebida es el lenitivo que les permite hacer más suave el regreso al hogar o el encuentro con el otro cónyuge. ¿Qué se nos está apuntando? Que hombres como Harry y otros compañeros en el tren trabajan en New York con la conciencia de estar alienados. No ven a lo que hacen más sentido que ganar un sueldo, por lo que regresan a casa con el deseo de una felicidad que resulta difícil que encuentren.

McCarey está reflejando lo que se vive en muchas familias del momento. Miguel Marías concede que puede estar ahí uno de los valores de la película.

… una magnífica comedia satírica, una crítica humorística de las costumbres imperantes en los matrimonios americanos de finales de la Era Eisenhower, cuando, bajo un notable conformismo y una aparente sensación de prosperidad y felicidad, eran muchas las frustraciones latentes que súbitamente estallaban y provocaban no menos frecuentes divorcios y separaciones. (Marías M, 2023: 237)

Cuando puedas, ¿puedes apuntar que hay que comprar whisky?… ¿Qué escribes?… Una señal para la lavadora nueva

Paul Newman y Joanne Woodward, esposos en la vida real, representan con mucha intensidad las dificultades de la vida matrimonial en Rally ‘Round the Flag, Boys! (Un marido en apuros, 1957) de Leo McCarey

Ya hemos apuntado, y quizás sea ahora el momento de insistir, que la relación que Harry ha mantenido con Angela en el coche ha sido un juego, unas risas, una búsqueda narcisista de contentamiento o de placer en el otro. Y probablemente Harry se ha dejado llevar por esa misma inercia cuando ha llegado a su hogar. No es capaz de cambiar el ritmo y comprobar que los lazos que tejen aquí la convivencia están en otro orden. Ante la frustración de Harry porque no haya suficiente bebida en la botella, Grace reacciona con tranquilidad.

GB (mirándole a él): “Hmm”.

HB (con algo de exigencia, con la botella en la mano): “Cuando puedas, ¿puedes apuntar que hay que comprar whisky?”

GB: “Vale». (Y se pone a escribir con la cabeza muy agachada).

HB (como alarmado): “Un momento, un momento. Espera un momento. (Se apoya en la barra de la cocina que hay detrás de Grace) ¿Qué escribes?”

GB: “Una señal para la lavadora nueva”.

La nevera con vocación de abismo, la lavadora que recupera su autoridad, los horarios que necesitan una cumbre bilateral

La respuesta de Grace es plenamente significativa. Expresa el universo familiar de responsabilidad en el que vive, que contrasta con la necesidad de descanso del guerreo cuando llega a casa. Recientemente ha escrito acertadamente Carola Minguet en su sección La Letra Pequeña.

Y vuelve la casa. No la de la postal veraniega, sino la real. La nevera con vocación de abismo, la lavadora que recupera su autoridad, los horarios que necesitan una cumbre bilateral. Septiembre devuelve el hogar a su condición verdadera: el lugar donde la vida se ordena, o se desordena. (Minguet, 2026: 24)

¿De qué humor quieres que esté?… llego a mi casita hipotecada. Los niños no me dirigen la palabra

A continuación la cámara regresa a los niños a los que se les ve que siguen en la misma actitud de atención exclusiva a lo que ven en la pantalla del televisor. La mirada de Grace con la lavadora es la mirada responsable hacia el funcionamiento de la familia, no a su visión idealizada, sino, como señala Carola Minguet, a su visión real.

HB (su voz, mientras sus hijos están en la pantalla): “Una lavadora nueva”. (Plano de Harry llenando el vaso de whisky, mientras mueve la cabeza. Lleva una pulsera en la mano derecha).

GB (riéndose, en el plano): “Estás de un humor maravilloso”.

HB (nervioso, se escucha sólo su voz): “¿De qué humor quieres que esté? (Ya en el plano) llego a mi casita hipotecada. Los niños no me dirigen la palabra”.

Sólo vienes a casa, a tu casita hipotecada. Yo soy la casa. Yo soy la que se tienen que enfrentar a la lavadora rota…

Frente a esta descarga egocéntrica de Harry, Grace pone las cosas en su sitio. Le confronta con justicia lo que tiene diariamente que asumir como tarea suya.

GB (en el plano, con una planta a su lado y al fondo la nevera): “Sólo vienes a casa, a tu casita hipotecada. Yo soy la casa. Yo soy la que se tienen que enfrentar a la lavadora rota…. (La señala al fondo) … a Danny tragándose la paga (Da la vuelta completa).

HB (mientras comprueba el whisky que se ha servido, en un vaso casi lleno, pregunta por cuanta paga se ha tragado Danny): “¿Toda?”

GB (sólo su voz): “Los cinco peniques”.

HB (reconociendo por fin que no había entendido muy bien la situación que había tenido que afrontar Grace): “Bueno, yo, eh… Sabía que algo se había atascado”.

GB (seria). “Muy gracioso”.

Ahora, por eso, apaga la televisión y coge a tu hermano… e idos arriba y mirad la radio

McCarey va a reforzar la visión de Harry como antihéroe, ahora también su casa. Vemos a Bannerman que intenta beber cuando una almohada choca contra su cabeza, le rompe el vaso y le moja el cabello. Plano de Grace que agacha la cabeza porque se está riendo. Plano de Peter, que pone la boca redonda y levanta los ojos hacia Danny. Este, de pie, parece que es el que ha lanzado la almohada contra su hermano y al fallar el tiro, el impacto ha llegado a su padre. Peter mira a Danny.

Plano de Grace que barre los vidrios del vaso roto y de Harry sacudiéndose el líquido del traje. Ella pasa la fregona para sacar el líquido en el suelo. Su esposo apoya su mano en la cara, con la botella de whisky vacía junto a él. Se expresa con voz lastimosa.

HD (a Danny): “Oye, ¿por qué has hecho esto a tu padre? (Plano de los chicos con el mismo gesto que en el plano anterior, sin decir una palabra) Ahora, por eso, apaga la televisión y coge a tu hermano… (Les señala con el dedo. Plano de Danny que apaga el televisor y de Peter que le sigue) e idos arriba y mirad la radio”.

¡Muy bien! ¡Grítales a los niños! Es el alcohol el que habla

El nerviosismo de Harry le ha inducido a pronunciar una frase sin sentido, que rápidamente la lógica con la que habitualmente funcionan los niños pequeños detecta. Grace intentará apaciguar la situación en ambas direcciones.

Danny Bannerman (descarado, pero con razón): “¿Cómo se mira la radio?”

GB ( en el plano, secando el piso con una fregona, mientras Harry está a su lado con los brazos cruzados, conteniéndose): “No respondas a tu padre”.

HB (elevando el tono de voz hasta gritar): “Ya has oído a tu madre. ¡Ahora!” (Ante la última expresión que la dice chillando, los niños suben corriendo asustados).

GB (en el plano de espaldas, dejando la fregona para reconvenir ahora a Harry): “¡Muy bien! ¡Grítales a los niños! Es el alcohol el que habla”.

HB (exasperado): “¡Qué? ¡Dónde? No he bebido nada”.

La gente está empezando a pensar que la baby-sister es mi mujer… ¿Y qué has estado haciendo para hacerles pensar eso?

Aunque la queja de Harry sea cierta, como han visto los espectadores, el reproche de Grace va más allá y apunta algo que ya había saludo en la conversación de Harry con Angela camino de casa: la necesidad del alcohol para afrontar la vuelta a casa, con todo un haz de relaciones que son radicalmente distintas a las que caracterizan el trabajo.

GB (a Harry, interpelándole): “No sé por qué lo haces. ¿Es que no puedes enfrentarte a mí cuando llegas a casa”.

HB (respondiendo al reproche con otro más profundo): “No estás aquí para tener que enfrentarme a ti. (Mientras se lo dice, abre la nevera y le pasa unas fiambreras) La gente está empezando a pensar que la baby-sister es mi mujer”.

GB (rápida, en un rasgo propio de la agilidad mental y verbal[24] de las mujeres en las comedias screwball): “¿Y qué has estado haciendo para hacerles pensar eso?” (Coge las bandejas que él estaba sosteniendo y se va).

Cariño, espera, no cambies de tema… ¿dónde estabas el lunes cuando llegué a casa?

A diferencia de la conversación con Angela, ahora Harry se da cuenta de que recibe respuestas interpelantes que pueden hacerle revisar su propia vida. Ello le lleva a estar más atento a las palabras de ambos, a una comunicación que no sea un mero juego de espejos.

HB (aturdido por la respuesta de Grace): “¡Que qué he…? (En un primer momento se queda parado, luego reacciona y va tras ella) Cariño, espera, no cambies de tema. (Se acerca a Grace que está poniendo las bandejas de congelado en el horno) Vale, ¿dónde estabas el lunes cuando llegué a casa? (lo sigue diciendo) El lunes estuviste de madre cuidadora en el bosque con un grupo de scouts, y yo tomé las sobras del domingo… Y el martes (ella sigue poniendo las cosas en el horno), el martes fue la convención para la conservación de , ¿eh?” (Se pone las manos en la frente intentando recordarlo)

GB (le apunta mientras sigue con su tarea): “Monumentos desconocidos…”.

¿Así que ahora crees que hago mal al interesarme por mi comunidad?

Claramente Harry no es capaz de mirar a Grace desde una perspectiva de igualdad. La quiere, pero le pide que esté al servicio de lo que él necesita o de sus sueños. Nos es capaz de reconocer su otredad como persona.

HB (a Grace por el apunte). “Sí, gracias. (Con ironía lo repite) ¡Monumentos desconocidos! (Auto compadeciéndose) Y yo aquí tirando con una cena fría con la tele. (Mira una de las cajas… Ella está de espaldas y él le da una palmadita en el trasero para llamar su atención, gesto que rubrica su actitud de superioridad.) ¡Oye, escucha! (ella se gira y se le queda mirando) Me resfrío todo el tiempo y creo que es por las cenas de la casa”.

GB (protestando desde una consideración de ella misma como persona con vida propia, no subordinada a Harry): “¿Así que ahora crees que hago mal al interesarme por mi comunidad?”

No, no, el interés está bien, cariño, pero este pueblo tiene más comités que las Naciones Unidas… Hacíamos más vida de pareja antes de casarnos, Grace Oglethorpe

Harry reacciona y reconoce el exceso de su comentario. Pero en la práctica sigue sin entender que Grace tenga vida propia y se interese con los aspectos de la convivencia que conllevan una mayor cara de desinterés y voluntariado. Su inmersión en el mundo del trabajo en New York le hace valorar sólo lo que traduce en dinero.

HB (cogiendo una caja y apartándola): “No, no, el interés está bien, cariño, pero este pueblo tiene más comités que las Naciones Unidas. (Ella camina hacia el salón en donde antes estaban los niños y él la sigue) Y tú parece que perteneces a todos.(Ella se acerca a la mesa, levanta un frutero que hay en el medio y se lo pasa a Harry, quien aprovecha el momento para mostrar nostalgia de la época de novios, un reproche bastante común en este tipo de dialéctica) Hacíamos más vida de pareja antes de casarnos, Grace Oglethorpe”. (Significativamente le ha llamado con su nombre de soltera).

GB (viendo que la concesiva de Harry no ha sido sincera): “¡Y ahora me atacas por cumplir con mi deber cívico!”

Cariño, ya no eres una ciudadana concienciada. Ahora eres una imbécil concienciada

Ella retira un mantel cobertor y aparece la mesa montada, con platos, vasos y cubiertos. Harry se mantiene en su postura, apelando ahora a la moderación, como si él fuera el hombre razonable y ella una mujer sin el equilibrio necesario.

HB (sosteniendo el frutero con las manos): “No. El deber cívico está muy bien, hasta un punto. (Ella le escucha seria mientras pliega el mantelillo y lo lanza hacia el Sofía que tienen en frente). Tú has ido más allá de ese punto. (Grace va retocando la mesa para que esté todo bien dispuesto. Grace no ha dejado de trabajar desde la aparición de Harry, que permanece ocioso y exigente, Continúa cada vez más mordaz) Cariño, ya no eres una ciudadana concienciada. Ahora eres una imbécil concienciada”.

GB (ofendida): “Muchas gracias.”

Tenemos un colega en el trabajo… con una mujer igual que tú: comités, comités. Se buscó otra familia lejos de su hogar y ella también era guapa

En su dialéctica exigente, Harry va a dar un paso más, y va a exponer su visión del matrimonio, carente de igualdad, presa de planteamientos machistas o patriarcales. Mientras Grace le recoge el frutero y baja la lámpara para que ilumine más cerca la mesa redonda, su marido sigue con su diatriba.

HB (como impartiendo docencia con un caso práctico): “Tenemos un colega en el trabajo… (Coge una pieza, una uva, del frutero y se da media vuelta)… con una mujer igual que tú: comités, comités. (Lanza al aire la uva y la recoge con la boca) ¿Sabes lo que hizo?  (Se pone las manos en los bolsillos, mientras ella le escucha con los brazos en jarras) Se buscó otra familia lejos de su hogar y ella también era guapa”.

GB (muy seria): “¿Dónde la viste?”

HB (dándose la vuelta con suficiencia): “Me enseñó una foto”.

Si eso es lo que quieres… ¡vete! Y búscate una ramerita. Cariño, yo no quiero eso. Cariño, yo te quiero a ti

Grace ha aguantado el ataque de Harry, pero la imagen de que él le pueda abandonar a ella por otra mujer sumisa a sus caprichos le hace quebrarse. Entonces su esposo reacciona.

GB (muy seria): “Muy, muy bien. Muy bien, Harry Bannerman. Si eso es lo que quieres… ¡vete! Y búscate una ramerita (hace un gesto moviendo las caderas) y veras sí…” (Rompe a llorar y se sienta en el sofá).

HB (dándose por fin cuenta de su exceso): “Cariño… (Plano de ella que sentada dobla sobre sus piernas y gime con fuerza) ¡Tú…! (Hace un gesto por encima de ella como conteniendo sus impulso a golpearle… Pero cambia se arrodilla y le musita) Cariño, yo no quiero eso. No podría ni… (La cámara se acerca) Cariño, yo te quiero a ti”.

7. EL TEXTO FILOSÓFICO FÍLMICO DE ‘RALLY ROUND THE FLAG, BOYS! (III): LOS INTENTOS DE LOS BANNERMAN POR ENCONTRAR UN MOMENTO PARA UNA SEGUNDA LUNA DE MIEL

¿Entonces por qué discutimos?… Harry, ¿qué te parecería salir de viaje un par de días?

La declaración de Harry va a suscitar un efecto constructivo en su esposa y Grace reacciona en consecuencia, declarando también su amor. Plano lateral con Harry de espaldas en primer término, ella de perfil…

GB (sincera): “Yo también te quiero… ¿Entonces por qué discutimos?”

HB (plano de él de frente y ella de espaldas, ligeramente ladeada. Él se muestra simple y sincero): “Porque cuando llego a casa, me gustaría… No sé…”.

GB (ahora ella de frente y él de espaldas, como con una inspiración): “Harry, ¿qué te parecería salir de viaje un par de días?”

HB (de espaldas, extrañado): “¿Yo solo?”

GB (segura): “Me refiero a nosotros”.

¡Oh, bien dicho! Muy bien dicho. Llamaré a la babysitter y llamaré a Sid Harris para que me cubra en la oficina. Tengo una idea

Leo McCarey dibuja con éxito en la pantalla unas transiciones rápidas que consiguen transmitir que el cariño entre ambos es sincero. No se trata de oscilaciones irracionales. Son procesos de corazón. Quizás ayude a ese verismo la condición de esposo en la vida real de los protagonistas. Plano de los dos de perfil.

HB (con la mano bajo la barbilla): “Cariño, ¿lo dices en serio?” (suena una música romántica)

GB (muy segura y desenvuelta): “Pues claro que lo digo en serio”.

HB (muy contento): “¡Oh, bien dicho! Muy bien dicho. Llamaré a la babysitter y llamaré a Sid Harris para que me cubra en la oficina. Tengo una idea”.

GB (en el mismo tono positivo): “¿Cuál?”

McCarey rinde un testimonio común a que hay algo más fuerte que une el matrimonio más allá de las discusiones verbales y que tiene que ver con la una caro

Miguel Marías acierta (2023: 233) cuando ve en estos rasgos una proximidad de ‘Rally Round the Flag, Boys con Good Sam (Peris-Cancio, Marco, & Sanmartín Esplugues, 2026: 291-639). Sin embargo, no vemos tan claro que haya  “cierta esquizofrenia o hibridez” (ibidem)  en el hecho de que Un marido en apuros oscile entre La pícara puritana y El buen sam. En las tres películas McCarey rinde un testimonio común a que hay algo más fuerte que une el matrimonio más allá de las discusiones verbales y que tiene que ver con la una caro (Fernández-Card. & Doctrina-de-la-fe, 2025), la unión característica que hay entre los esposos y que no reductible a ninguna otra forma de relación.

 También hay que señalar que existe una diferencia muy significativa. En Good Sam era el marido el que con su desbordante generosidad a la hora de acoger personas en su hogar dificultaba la intimidad con su esposa. En cambio ahora la imposibilidad se encuentra en la apretada agenda social de Grace, cuyos horarios parecen incompatibles con los de su esposo.

¡Oh, es una idea genial! ¿Podremos desayunar en la cama?… ¡Y comer en la cama y cenar en la cama!

Se ve con claridad en la reacción de alegría que tiene Harry ante la propuesta de Grace, lo que parece poner de relieve que más allá de las miras estrechas de Harry sobre su mujer, tienen un problema para encontrar tiempo de estar juntos.

HB (mientras sigue sonando la música romántica): “Vámonos a New York, cogeremos una suite en el hotel Saint Regis». (La cámara se retira un poco para sacarlos a los dos)

GB (ilusionada): “¡Oh, es una idea genial! ¿podremos desayunar en la cama?” (Y se repantiga en el sofá)

HB (igualmente ilusionado): “¡Podemos desayunar en la cama (Se tumba junto a ella en el sofá) ¡Y comer en la cama y cenar en la cama! (Le abraza) Incluso puede que tomemos el aperitivo en la cama… ¡Hey!” (Se levanta y corre hacia el teléfono, saliendo del cuadro). Mira, si nos vamos ahora mismo…”

Bueno, cariño, me encantaría. Pero es la votación del basurero de Betty O’Sheeh

El momento romántico comienza a entrar en crisis. Grace hace ver a Harry que resulta imposible que se vayan ya… ni tampoco en los próximos días. Sintomáticamente, ella se ha quitad las gafas. Pero no deja de llevarlas entre las manos. No abdica de sus responsabilidades.

GB (en el sofá): “Cariño, no podemos irnos ahora». (La cámara se amplia y se ve a Harry decepcionado, que baja el auricular del teléfono).

HB: “¿Por qué no?”

GB (desde el fondo): “Porque es la reunión del pueblo”.

HB (girándose): “¡Ah! ¿Y qué? ¡Sáltatela!”

GB: “Bueno, cariño, me encantaría. Pero es la votación del basurero de Betty O’Sheeh”.

Hb (en el plano, inclinándose con voz de paciencia): “Bien, ¿no podemos enviar suplentes? Quiero decir, es sólo basura…”.

GB (que sigue repantigada en el sofá): “Oh, cariño, estoy en su Comité. Necesita mi apoyo moral”.

No sé si podré contenerme hasta mañana… Pues entonces tendrás que hacer un esfuerzo

Los intentos de Grace (Joanne Woodward) de encontrar tiempo para una segunda luna de miel con su marido en Rally ‘Round the Flag, Boys! (Un marido en apuros, 1957) de Leo McCarey

McCarey representa muy bien que el mundo del compromiso de Grace es muy diferente del mundo de las relaciones de que Harry. Para ella y para las otras mujeres que tejen el entramado asociativo de Putnam´s Landing. Harry se siente también celoso de esta implicación de su esposa.

HB (en el plano, con una pared al fondo, decorada con la silueta de un arquero): “Cariño, yo necesito tu apoyo también, moral y de otro tipo“.

GB (dándose la vuelta en el sofá): “Bueno, ¿qué tal mañana…?”

HB (levantando los brazos): “No sé si podré contenerme hasta mañana…”.

GB (boca arriba, en el sofá): “Pues entonces tendrás que hacer un esfuerzo”.

HB: “¡Vale! (Corre a ponerse a su lado) Mañana”. (Y se dan un beso en los labios).

GB (separándose): “Cariño… (En el plano ella de frente y él de espaldas)”.

HB (expectante). “Hmm”.

 GB: “Mañana no puedo tampoco…”.

HB (de espaldas… ladeándose un poco…): “¿Por qué no?”

GB (mirando hacia un lado con gesto de contrariedad): “He convocado una reunión para mi comité de desfile…”.

¿Crees que me gusta sentarme en esas gradas viendo a George Washington … empapado de sudor, cuando debería estar muerto de frío en Valley Forge?

Como ya hemos anticipado en la sinopsis, el tema del desfile que aparece ahora por primera vez será completamente vertebrador de la trama. Y en este primer momento va a ser blanco de las ironías de Harry.

HB (con Grace de perfil en primer plano, y él con gesto serio y de frente a su lado): “¿Es ya otra vez esa época del año?” (se da media vuelta y se queda delante de un mirador con cortinas).

GB (esperando ser comprendida): ¿Oh, Harry, sabes lo que mis desfiles significan para el pueblo. (Él se gira y mueve la cabeza sonriendo con ironía). ¿Qué harían el cuatro de julio sin ellos?”

HB (girándose para quedar frente al ventanal): “¿Podrían divertirse solos? ¿Crees que me gusta sentarme en esas gradas viendo a George Washington … (se toca la frente y se ríe, mientras se pone casi de frente) … empapado de sudor, cuando debería estar muerto de frío en Valley Forge?”

Bueno, pues este año he decidido hacer algo diferente, algo más grande y mejor

Grace aguanta bien el dardo de Harry y reacciona sin enfadarse, con dignidad y sentido del deber. Señala que tiene nuevas ideas, pero parecen más de un deseo que de algo concreto.

GB (seria, en el plano): “Bueno, pues este año he decidido hacer algo diferente, algo más grande y mejor”. (Y abre los brazos).

HB (haciendo ver que está interesado): “¿Cómo qué?”

GB (pensativa): “No sé. Aún no lo he decidido”. (Y baja las manos que tenía extendidas).

HB (su voz): “Bueno, ¿has decidido que podamos irnos el sábado?” (En el plano se acerca a ella).

Dickie Sutphen y Billy Nye tienen clase de baile los sábados, así que decidimos cambiar la fiesta al domingo

La esposa va a señalar ahora otras obligaciones que les impiden irse de casa, y que están relacionadas con el cuidado de los hijos. Lo que resulta sintomático es que es ella la que tiene presente lo que hay que hay que hacer, mientras que Harry parece escuchar algo que no va con él. Una disimetría muy elocuente.

GB (en el plano): “Harry, ¿en qué estás pensando? El sábado es el cumpleaños de tu hijo”.

HB (de espaldas, con Grace mirándolo sentada): “¿De cuál?”

GB (recriminándole la pregunta): “¡Harry Bannerman!”

HB (sin inmutarse ni avergonzarse lo más mínimo): “Oye tengo derecho a saberlo”.

GB (resignada): “Vale, el de Danny”.

HB (en el plano de pie junto a ella): “¿Y el domingo? Me encanta New York los domingos”. (Se sienta en el sofá junto a ella).

GB (apuntando): “El domingo es la fiesta de cumpleaños”.

HB (extrañado y protestando): “Creí que habías dicho que el cumpleaños era el sábado”.

GB (en el mismo plano, de espaldas): “Pero (ahora de frente, con su marido de espaldas): “Dickie Sutphen y Billy Nye tienen clase de baile los sábados, así que decidimos cambiar la fiesta al domingo”. (Hace un gesto con las manos de cambiar una cosa y otra).

Mira, yo quiero a nuestro primer hijo como si fuera humano… Pero por qué tenemos que llevarnos a ese pequeño monstruo con nosotros a nuestra segunda luna de miel

Conviene subrayar que McCarey va mostrando que el mundo de Grace es más rico. No sólo en lo relativo a los comités ciudadanos con otras mujeres. También en su consideración de sus hijos como sujetos de derechos cuyas actividades hay que respetar. No en vano la película se estrena tan sólo un año antes que se proclamara la Declaración de los Derechos del Niño de 20 de noviembre de 1959.

HB (haciendo esos mismos gestos y a continuación hablando como si estuviera participando en un concurso): “Vale, por sesenta y cuatro mil dólares, ¿por qué no podemos el lunes?” (Y se pone la mano en la frente).

GB (con voz dulce): “Eh, sí podemos”.

HB (asombrado): “¿Sí?”

GB (con algo de ironía): “Si nos llevamos a Peter con nosotros, sí».

HB (con una ironía áspera: “Cariño (mira hacia la escalera para asegurarse de que no le escuchan sus hijos) Mira, yo quiero a nuestro primer hijo como si fuera humano… Pero por qué tenemos que llevarnos a ese pequeño monstruo con nosotros a nuestra segunda luna de miel”.

… con el fin de que este pueda tener una infancia feliz y disfrutar, por su propio bien y por el bien de la sociedad, de los derechos y libertades aquí enunciados

La manera con la que Harry se ha dirigido a su hijo mayor refuerza que ese camino hacia la Declaración de los Derechos del Niños era necesario. El lenguaje que emplea el padre con su hijo no queda excusado porque le tenga cariño.

Por eso ese documento (O.N.U, 1959) realiza dos advertencias importantes. En la tercera de las consideraciones preliminares señala:

Considerando que el niño, debido a su inmadurez física y mental, necesita garantías y cuidados especiales, incluida una protección jurídica adecuada, tanto antes como después del nacimiento.

En el momento de dar solemnidad a este acto indica lo que está haciendo la Asamblea General.

Proclama la presente Declaración de los Derechos del Niño con el fin de que este pueda tener una infancia feliz y disfrutar, por su propio bien y por el bien de la sociedad, de los derechos y libertades aquí enunciados, y exhorta a los padres, a los hombres y mujeres como individuos, así como a las organizaciones voluntarias, a las autoridades locales y a los Gobiernos nacionales a que reconozcan estos derechos y se esfuercen por garantizar su observancia mediante medidas legislativas y de otro tipo adoptadas progresivamente de conformidad con los siguientes principios. (Ibid.)

Si sabías que no íbamos a poder irnos, ¿por qué me has atormentado proponiéndomelo?

El exceso de Harry es tan sólo verbal, pero a los oídos del espectador de nuestro tiempo resulta necesitado de esas matizaciones.

GB (en el plano, sonriendo): “Porque el lunes es cuando llevas a Peter a ajustarse el aparato”. (Y hace el gesto de llevarse las manos a los dientes para explicarse mejor).

HB (en el plano, de espaldas): “Oh, sí, su aparato. (Se pone la mano en la frente) Sólo una última preguntita). (La cámara cambia y se le ve en primer plano y a su mujer de espaldas) Si sabías que no íbamos a poder irnos, ¿por qué me has atormentado proponiéndomelo?” (Se pone el puño en la mejilla)

GB (en el plano, poniéndose la mano en el pecho): “Oh, no es todo culpa mía. Te quiero.” (suena una música romántica y le da un beso).

Algún día…  Algún día, Grace Bannerman, escucha bien lo que te digo… entonces te tendré

La discusión no ha sido infructuosa. Y los intentos de encontrar algún día tampoco. Harry ha sabido detectar lo que realmente importa, que se quieren, y lo que son dificultades secundarias, que no cuestionan la solidez de su relación.

HB (cerrando los ojos, ahora él en el plano): “Y yo te quiero a ti… (Se incorpora) Desde lejos.  Y algún día, algún día… (Señala con el dedo y luego mueve las manos) … cuando Dickie Sutphen y Billy Nye hayan aprendido a bailar… (Se levanta y camina hacia el mirador dando pasos con energía…) Y cuando hayan encontrado un conductor para el coche de las donaciones y no hayan convocado un comité en el que tengas que formar a las enfermeras en sexualidad y la medicina haya encontrado la cura para esos retrasados mentales (levanta un dedo) que hacen buenas obras… Algún día… (Con Grace en el plano) Algún día, Grace Bannerman, escucha bien lo que te digo… (se acerca, señalándole con el dedo, de espaldas, sin que se le vea la cabeza), entonces te tendré”.

GB (sonríe y levanta los hombros): “De acuerdo”.

8. BREVE CONCLUSIÓN

Rally ‘Round the Flag, Boys! nos suministra una vivacidad en las relaciones matrimoniales, que parece querer poner al día la screwball comedy en los tiempos del color de luxe. Parece querer resistir a la constatación de Byung-Chul Han: “Los tiempos en los que existía el otro se han ido.” (Han 2022: 9). Vemos que entre Harry y Grace se ha dado ese pugilato para que el esposo salga del narcisismo que le impide disfrutar de su mujer y de sus hijos.

A Harry la rutina de lo doméstico, la reparación de la lavadora, los cumpleaños de los niños, las citas de ortodoncia … le sacan de quicio. Leo McCarey está pintando muy bien lo que con tanta frecuencia nos pasa en una sociedad del bienestar. Lo señala de nuevo acertadamente nuestra compañera Carola Minguet.

El problema es que nuestra época celebra mucho los comienzos y soporta mal las continuidades. Nos encantan las agendas nuevas, los rotuladores ordenados por colores, esa breve ilusión de que este año sí seremos personas metódicas, profundas y moderadamente admirables. Pero la vida no se juega en la emoción de estrenarla, sino en la fidelidad de sostenerla cuando ya no huele a nuevo. (Minguet, 2026)

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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[1] En efecto, señala Eva Illouz sobre el propósito de su obra:

En consecuencia, el propósito de este libro es realizar un desplazamiento considerable del ángulo de análisis acerca de lo que falla en las relaciones contemporáneas. No se trata entonces de un problema ligado a una infancia disfuncional o a una falta de autoconocimiento psíquico, sino a un conjunto de tensiones y contradicciones culturales que actualmente estructuran la identidad y el yo. (Illouz 2012: 13-14)

[2] Un tema que Han desarrolla ampliamente en La expulsión de lo distinto (2022).

[3] Así señala un poco más adelante:

Un marido en apuros … a finales de 1963 fue la película de McCarey votada entre las diez mejores sonoras americanas por varios redactores de Cahiers du Cinéma (p. 236).

Por su parte, Wikipedia indica que Rally ‘Round the Flag, Boys! fue nominada a los Premios Golden Laurel, celebrados el 23 de septiembre de 1959, y obtuvo el cuarto puesto tanto en la categoría de Mejor Interpretación Femenina en Comedia (Joanne Woodward) como en la de Mejor Comedia. Posteriormente, el director Leo McCarey fue nominado por esta película. al Premio del Sindicato de Directores de Estados Unidos (DGA) en 1960 en la categoría de Mejor Dirección Cinematográfica, https://en.wikipedia.org/wiki/Rally_Round_the_Flag,_Boys!

[4] Lo que explica con especial énfasis.

Que a McCarey no le gustaban los reglamentos, las disciplinas, las jerarquías, la manipulación de unas personas por otras o las conspiraciones queda bastante claro en dos películas tan distintas formalmente como alejadas cronológicamente, y que tienen por común centro de interés o preocupación la militarización de la vida cotidiana, provocada en una declaración de guerra en Duck Soup (Sopa de ganso, 1933) y por la instalación de una base militar secreta, en un pueblecito tranquilo y residencia, en tiempos de paz —o, para ser más exactos, de guerra fría— en Rally ’Round The Flag, Boys!(Un marido en apuros, 1958).

[5] Maximilian Shulman (1919-1988) fue un escritor y humorista estadounidense mejor conocido por su personaje de televisión y cuentos cortos Dobie Gillis, así como por sus novelas más vendidas. Tomado de https://en.wikipedia.org/wiki/Max_Shulman

[6] Robin Wood pregunta con ironía si en 1998 hay alguien que todavía la lea (Wood 1998: 164).

[7] El director, en su entrevista en Cahiers, también defendió su no sumisión al texto de Shulman:

De hecho, escribí la historia al completo: el autor del libro estaba furioso porque sólo había mantenido de su libro el nombre de los personajes: el resto es mío. (Daney & Noames, 1965: 20)

[8] Refiere una anécdota que muestra que las demanda de una mayor erotización del cine no eran algo que fuera de su gusto, sino que se explicaba por otro tipo de presiones:

Pero déjenme que les cuente una anécdota: estaba rodando el final de la película, cuando Joanne Woodward y Paul Newman están en la cama, eligiendo un menú… En este momento, llegó un tipo muy importante al plató que se había vuelto loco con Joan Collins. Me pidió que le hiciera un favor y que rodara una escena con Joan. Como había tenido un día fácil y era el último día de rodaje, acepté. Pensé en ello unos instantes y pedí al asistente que viniera Joan y que buscasen una bañera. Este tipo estaba realmente loco por Joan. Le dije: «Quítate la ropa». Me preguntó por qué: pero comprenderán que sólo rodé esta escena para que el tipo pudiera ver a Joan medio desnuda, dándose un baño de espuma… “. (Daney & Noames, 1965: 20).

Frente a esa consideración de Joan Collins como alguien ocultado por su cuerpo seductor, a disposición de los mirones, McCarey se refiere a la relación que entabló con ella.

Creía que Joan se iba a convertir en una gran estrella. Habría podido ayudarla. Al principio, no tenía ninguna confianza en sí misma, y, poco a poco, empezó a fiarse de mí. Le dije que no haría esta película con ella si no dejaba a su psicoanalista y dejaba que me encargase yo. Añadí: «Si quieres tumbarte en un diván, ven al mío…». Se rio, abandonó a su psicoanalista y le dejé hacer todo lo que quiso: sus bailes extraños, por ejemplo. Rodamos muchísimas escenas para esta película. Pero todo era simple: por ejemplo, para la escena de la habitación de hotel con Paul Newman, le dije a Collins: «Estás sola con un hombre en esta habitación, y quieres que te corteje». Entonces se puso a hacerle cosquillas en la oreja con los dedos del pie… ¡Daba igual! Nos divertimos mucho… Pero el problema, ahora, es que todos intentan hacer superproducciones. No puedo decir que les falte razón. ¡Pero es horrible!” (Ibidem)

Es decir, frente a la sórdida exposición del cuerpo de la mujer, el personaje de Angela es el de una mujer sutil y con ingenio. Algo que Wood no parece apreciar.

[9] De una manera más coloquial se podría traducir por “¡a por todas, chicos!”.

[10] El texto de esta puede ser presentado así tal y como aparece en Battle Cry of Freedom – Wikipedia, la enciclopedia libre

Texto (versión de la Unión)

Original en inglésTraducción al español
Yes we’ll rally round the flag, boys, we’ll rally once again,
Shouting the battle cry of freedom,
We will rally from the hillside, we’ll gather from the plain,
Shouting the battle cry of freedom!

(Chorus)
The Union forever! Hurrah, boys, hurrah!
Down with the traitors, up with the stars;
While we rally round the flag, boys, rally once again,
Shouting the battle cry of freedom!

We are springing to the call of our brothers gone before,
Shouting the battle cry of freedom!
And we’ll fill our vacant ranks with a million freemen more,
Shouting the battle cry of freedom!

(Chorus)

We will welcome to our numbers the loyal, true and brave,
Shouting the battle cry of freedom!
And although they may be poor, not a man shall be a slave,
Shouting the battle cry of freedom!

(Chorus)

So we’re springing to the call from the East and from the West,
Shouting the battle cry of Freedom;
And we’ll hurl the rebel crew from the land that we love best,
Shouting the battle cry of Freedom.

(Chorus)
Sí, nos reunimos en torno a la bandera, chicos, nos reunimos una vez más,
Al grito de batalla de la libertad,
Nos reunimos desde la ladera, nos reuniremos desde la llanura,
¡Al grito de batalla de la libertad!

(Estribillo)
¡Para siempre la Unión! ¡Hurra, chicos, hurra!
Abajo con los traidores, arriba con las estrellas;
Mientras nos reunimos en torno a la bandera, chicos, reuníos una vez más,
¡Al grito de batalla de la libertad!

Acudimos a la llamada de nuestros hermanos que nos precedieron,
¡Al grito de batalla de la libertad!
Y llenaremos nuestras filas vacantes con un millón de hombres libres más,
¡Al grito de batalla de la libertad!

(Estribillo)

Daremos la bienvenida a nuestras filas a los leales, sinceros y valientes,
¡Al grito de batalla de la libertad!
Y aunque puedan ser pobres, ningún hombre será esclavo,
¡Al grito de batalla de la libertad!

(Estribillo)

Así acudimos a la llamada desde el Este y desde el Oeste,
Al grito de batalla de la libertad;
Y echaremos a la pandilla de rebeldes de la tierra que más amamos,
Al grito de batalla de la libertad.

(Estribillo)

Texto (versión confederada)

Original en inglésTraducción al español
Our flag is proudly floating on the land and on the main,
Shout, shout the battle cry of Freedom!
Beneath it oft we’ve conquered, and we’ll conquer oft again!
Shout, shout the battle cry of Freedom!

(Chorus)
Our Dixie forever! She’s never at a loss!
Down with the eagle and up with the cross
We’ll rally ‘round the bonny flag, we’ll rally once again,
Shout, shout the battle cry of Freedom!

Our gallant boys have marched to the rolling of the drums.
Shout, shout the battle cry of Freedom!
And the leaders in charge cry out, «Come, boys, come!»
Shout, shout the battle cry of Freedom!

(Chorus)

They have laid down their lives on the bloody battle field.
Shout, shout the battle cry of Freedom!
Their motto is resistance – «To the tyrants never yield!»
Shout, shout the battle cry of Freedom!

(Chorus)

While our boys have responded and to the fields have gone.
Shout, shout the battle cry of Freedom!
Our noble women also have aided them at home.
Shout, shout the battle cry of Freedom!

(Chorus)
Nuestra bandera está al vuelo con orgullo en la tierra y en alta mar,
¡Grita, grita el grito de batalla de la Libertad!
¡Debajo de ella muchas veces hemos conquistado, y conquistaremos muchas más!
¡Grita, grita el grito de batalla de la Libertad!

(Estribillo)
¡Nuestro Dixie para siempre! ¡Nunca está perdido!
Abajo con el águila y arriba con la cruz.
Nos reuniremos alrededor de la bandera hermosa («bonny»), nos reuniremos una vez más,
¡Grita, grita el grito de batalla de la Libertad!

Nuestros chicos galantes han marchado al son de los tambores.
¡Grita, grita el grito de batalla de la Libertad!
Y los líderes al cargo claman, «¡Venga, chicos, venga!»
¡Grita, grita el grito de batalla de la Libertad!

(Estribillo)

Se han dejado sus vidas en el sangriento campo de batalla.
¡Grita, grita el grito de batalla de la Libertad!
Su lema es resistencia – «¡Nunca os entreguéis a los tiranos!»
¡Grita, grita el grito de batalla de la Libertad!

(Estribillo)

Mientras nuestros chicos han respondido y han ido a los campos.
¡Grita, grita el grito de batalla de la Libertad!
Nuestras nobles mujeres también les han ayudado desde sus casas.
¡Grita, grita el grito de batalla de la Libertad!

(Estribillo)

Estribillo (campaña de 1864)

Original en inglésTraducción al español
For Lincoln and Johnson, ¡hurrah, boys, hurrah!
Down with the rebellion and on with the war,
While we rally round the cause, boys, we’ll rally in our might,
Singing the holy cause of freemen.
Por Lincoln y Johnson, hurra, chicos, hurra!
Abajo con la rebelión y adelante con la guerra,
Mientras nos reunimos en torno a la causa, muchachos, nos reuniremos con nuestra fuerza,
Cantando la causa sagrada de los hombres libres.

[11] Tomado de https://es.wikipedia.org/wiki/America_the_Beautiful

Letra en inglés. America the beatiful. O, beautiful, for spacious skies, For amber waves of grain, For purple mountain majesties Above the fruited plain! America! America! God shed His grace on thee, And crown thy good with brotherhood, from sea to shining sea. O, beautiful, for pilgrim feet Whose stern, impassioned stress A thoroughfare for freedom beat Across the wilderness! America! America! God mend thine ev’ry flaw; Confirm thy soul in self control, thy liberty in law! O, beautiful, for heroes proved In liberating strife, Who more than self their country loved And mercy more than life! America! America! May God thy gold refine, Til all success be nobleness, and ev’ry gain divine! O, beautiful, for patriot dream That sees beyond the years, Thine alabaster cities gleam Undimmed by human tears! America! America! God shed His grace on thee, And crown thy good with brotherhood, from sea to shining sea!  Traducción aproximada América la bella. ¡Oh, hermosa por cielos espaciosos Por olas doradas de granos Por majestuosas montañas color púrpura Sobre la llanura llena de frutos! !América! ¡América! Que Dios derrame su gracia sobre ti Y corone tu bondad con hermandad De océano a océano radiante. ¡Oh hermosa por los pies de los peregrinos Cuyos austeros y apasionados pasos Un camino abrieron para la libertad a través del desierto! ¡América! ¡América! Que Dios repare todos tus defectos Que confirme tu espíritu de auto control Y tu libertad en la ley. ¡Oh hermosa por los héroes que demostraron En la lucha liberadora Que más que a ellos mismos, a su patria amaron Y a la compasión más que a la vida! ¡América! ¡América! Que Dios refine tu oro Hasta que todos tus triunfos sean nobles Y todo logro divino. ¡Oh hermosa por el sueño patriota Que ve más allá de los años, Tus ciudades de alabastro brillan Sin empañarse con lágrimas humanas! ¡América! ¡América! Que Dios derrame su gracia sobre ti Y corone tu bondad con hermandad De océano a océano radiante.

[12] Hemos tomado libremente como referencia la sinopsis aparecido en inglés en el AFI CATALOG OF FEATURTE FILMS. THE FRIST 100 YEARS 1893-1993, https://catalog.afi.com/Film/52700-RALLY-ROUNDTHEFLAGBOYS?sid=dc2a2453-e475-476c-b024-710171cfaed8&sr=1.0994807&cp=1&pos=0&cxt=Filmography2

[13] Las iniciales A.S.C. son de la American Society of Cinematographers, asociación que reunía la élite de los directores de fotografía.

[14] Society of Makeup Artists.

[15] El segundo, lo veremos más adelante, es el de un personaje que cierra los ojos e imagina escenas.

[16] Wikipedia (https://en.wikipedia.org/wiki/Rally_Round_the_Flag,_Boys!)  recoge un testimonio de George Axelrod, al que sitúa como colaborador no acreditado en la escritura del guion con Leo McCarey, que ayudaría a entender de otro modo el origen de este narrador:

George Axelrod trabajó en el guion durante un año junto a McCarey. Más tarde recordó que se les ocurrió una forma de abordar la película, «pero era demasiado descabellada para Buddy Adler», el jefe de producción de Fox:

El libro de Max Shulman era muy divertido y muy literario, en el sentido de que utilizaba recursos literarios —que no suelen trasladarse muy bien a la pantalla—. La historia en sí era bastante aburrida, pero los comentarios del autor eran divertidos. Así que inventé un narrador, llamado Max, que servía de hilo conductor de la película. Era un guiño a los antiguos cortometrajes cómicos de Pete Smith. Pero odiaban la idea de la narración —al igual que odian la idea de la fantasía—, así que la descartaron. Y luego tuve que dedicar mucho tiempo a quitar mi nombre de los créditos, porque no quiero que mi nombre aparezca en algo que no he escrito. [Tomado de “The Hollywood Screenwriter: Take 2″. Film Comment. Vol. 14, no. 4. July–August 1978. pp. 33–47.]

[17] Esta descripción irónica parece estar avalando lo que en nuestros días ha diagnosticado Byung-Chul Han: que vivimos en la sociedad del cansancio (Han 2012).

[18] IMD señala que esta escena Danny es interpretado por Barry Livingston, https://www.imdb.com/es/title/tt0052117/fullcredits/

[19] Como sabemos, McCarey se mostraba con frecuencia escéptico e irónico con respecto al divorcio. Especialmente en The Awful Truth (Peris-Cancio, Marco, & Sanmartín Esplugues, 2024: 295-536). A pesar de todas sus debilidades y tentaciones, creía en la institución matrimonial como algo esencial para la vida de las personas y de los pueblos. Su postura estaría cercana a la del pensador suizo Max Picard y su visión del matrimonio como indestructible (Picard, 1942). Hay una reciente traducción al castellano a cargo de Julen Carreño (Picard, 2026).

[20] Cfr. “3. EL TEXTO FILOSÓFICO FÍLMICO DE AN AFFAIR TO REMEMBER (TÚ Y YO, 1957) DE LEO McCAREY (XXI): UN INESPERADO ENCUENTRO EL DÍA DE NAVIDAD Y LA ESCASA FECUNDIDAD DE LA COMUNICACIÓN OBLICUA”, en “La mirada hacia arriba y la esperanza de que todo puede suceder en An Affair to Remember, 1957 de Leo McCarey: el espíritu de la comedia en Cavell y la estructura del matrimonio en Karol Wojtyla”, https://proyectoscio.ucv.es/filosofia-y-cine/la-mirada-hacia-arriba-y-la-esperanza-de-que-todo-puede-suceder-en-an-affair-to-remember-1957-de-leo-mccarey-el-espiritu-de-la-comedia-en-cavell-y-la-estructura-del-matrimonio-en-karol-wojtyla/

[21] Ampliamos la cita Julián Marías:

Creo que el origen del amor, lo que hace que las actitudes de orientación hacia el otro sexo adquieran un carácter amoroso, es la adivinación de que la realidad sobre la que se dirigen es una persona… El hombre, ante una mujer concreta —o la mujer en presencia de un hombre— adivina o entrevé a una persona que se le presenta como tal… La persona “entrevista” despierta el apetito de seguir viéndola; la curiosidad, la avidez de aproximación, de trato, son consecuencias del descubrimiento de una realidad nueva —la persona en cuanto tal siempre lo es y lo sigue siendo toda la vida— que es huidiza y se escapa. La forma en que se da esa adivinación es la promesa. Esa persona que se anuncia se muestra de una manera esquiva y se hurta al pleno conocimiento, a la aprehensión, promete algo nuevo, una configuración de la vida humana que incita a verla, comprenderla, poseerla (Marías, 2005: 128-129.)

[22] Existe la duda acerca de que pueda tratarse de Ralph Osborn III.

[23] ¿Podrían estar viendo la serie Lassie, sobre una perra collie, que estuvo en pantalla en Estados Unidos de 1954 a 1973?

[24] Un rasgo perfectamente estudiado por Maria DiBattista en su espléndida monografía sobre estas mujeres y su manera rápida de hablar, fast-talking dames (DiBattista, 2001)

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Licenciado en Derecho y en Filosofía y Ciencias de la Educación. Doctor en Derecho con una tesis sobre el paradigma del iusnaturalismo tomista en su génesis histórica y en la actualidad. Autor de diversos artículos y publicaciones sobre derechos humanos y de la familia, así como sobre temas de biojurídica. En los últimos años ha intensificado su investigación sobre los directores del Hollywood clásico, teniendo como referencia la obra de Stanley Cavell. Ha publicado estudios sobre Georges Stevens, Henry Koster, Mitchell Leisen, Leo McCarey y Frank Capra.

Profesor de la Facultad de Filosofía y director del Máster Universitario en Marketing Político y y Comunicación Institucional de la UCV, premiado como Programa de Educación Política del Año en el certamen Napolitan Victory Awards de Washington Estados Unidos.

Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la UCV "San Vicente Mártir".
Autor, entre otras obras, de "Los Nuevos Redentores" (Anthropos, 1987), "Tecnología y futuro humano" (Anthropos, 1990), "La violencia y sus claves" (Ariel Quintaesencia, 2013), Bancarrota moral (Sello, 2015) y "Técnica y Ser humano" (Centro Lombardo, México, 2017).

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