La superación de los espejismos sobre el amor
en An Affair to Remember (1957) de Leo McCarey

Resumen
En esta cuarta contribución dedicada al estudio de An Affair to Remember de Leo McCarey (Tú y yo, 1957) comenzamos situando la película dentro de la propuesta personalista del amor único y exclusivo en el matrimonio como interpelación a la libertad y a la educación. La nota doctrinal Una Caro. Elogio de la monogamia confirma esta valoración, y nos pone sobre la pista de la obra de Jacques Maritain que trata sobre estos aspectos.
En el segundo apartado nos centramos en la obra de Maritain Reflections on America que nos permite indagar sobre la naturaleza del matrimonio a partir de algunos espejismos que se ha podido tener sobre ella, en la mentalidad americana y por extensión en la visión occidental. Comprobamos como la película de McCarey ayuda a corregir esa visión.
En el tercer apartado seguimos la propuesta de Maritain en Reflections on America acerca de la necesidad de superar estos espejismos con una comprensión más profunda de la misión del matrimonio, que vaya más allá de su comprensión desde el amor romántico y la visión individualista.
En el cuarto apartado comenzamos a ocuparnos de otra obra de Jacques Maritain citada por la nota doctrinal, Amour et amitié (En marge du «Journal de Raïssa»). Para precisar mejor su contenido comenzamos recogiendo las expresiones de la propia Raïssa Maritain en el Journal de Raïssa publié par Jacques Maritain.
En el quinto apartado seguimos con el análisis de Amour et amitié (En marge du «Journal de Raïssa»), en el que por medio de la diferenciación entre amor y amistad se van perfilando las distintas comprensiones del amor matrimonial hasta mostrar el amor loco como aquél que expresa su sentido más pleno. Corrige algunos aspectos que no habían sido expuestos con la debida precisión en Reflections on America.
En el sexto apartado, comenzamos con el texto filosófico fílmico de An Affair to Remember para abordar los títulos de crédito y la presentación de la figura mediática de Nickie Ferrante como un gran seductor.
En el séptimo apartado nos centramos en el primer encuentro de Nicky Ferrante (Cary Grant) con Terry McKay (Deborah Kerr) marcado por la atracción y el juego.
En el octavo apartado analizamos la profundización en la relación entre Nickie Ferrante y Terry McKay por medio de la apertura mutua a sus dimensiones biográficas y las dificultades de su relación ante la invasión frívola de su intimidad.
En la conclusión retomamos la orientación de la nota doctrinal Una Caro por medio de la Tribuna de la Dra. Carola Minguet Civera. Destacamos dos de sus párrafos que sintetizan a la perfección lo que hemos pretendido con esta contribución.
Y aquí aparece otra paradoja, aún más inesperada. Nuestra cultura, tan orgullosa de su emancipación afectiva, presume de haber superado la exclusividad como si esta fuera una superstición romántica. Y, sin embargo, las narraciones colectivas siguen exaltando el amor único. No el amor estadísticamente optimizado, sino el amor irrevocable. No el “mientras funcione”, sino el “hasta que la muerte nos separe”. Está en Netflix, en Prime, en las películas que más nos gustan, se lleven, o no, alguna nominación. […]
Una caro recuerda, en el fondo, algo profundamente humano: que la fidelidad no es una mutilación de la libertad, sino que la revela. Y que la monogamia, lejos de ser un vestigio de otra época, puede ser la más audaz de las revoluciones culturales en la nuestra. Quizá por eso no es la reliquia de un mundo superado, sino el escándalo permanente de un mundo que no se cree que el amor pueda ser intercambiable. El corazón humano puede distraerse, pero no se resigna.
Palabras clave
una caro, monogamia, centralidad del amor, tratamiento unitario, personalismo fílmico, Jacques Maritain, Raïssa Maritain, amor loco.
Abstract
In this fourth contribution dedicated to the study of Leo McCarey’s An Affair to Remember (Tú y yo, 1957) we begin by placing the film within the personalist proposal of unique and exclusive love in marriage as a challenge to freedom and education. The doctrinal note Una Caro. Elogio de la monogamia (In Praise of Monogamy) confirms this assessment and points us to the work of Jacques Maritain, which deals with these aspects.
In the second section, we focus on Maritain’s work Reflections on America, which allows us to explore the nature of marriage based on some misconceptions that may have existed about it in the American mindset and, by extension, in the Western view. We see how McCarey’s film helps to correct that view.
In the third section, we follow Maritain’s proposal in Reflections on America regarding the need to overcome these illusions with a deeper understanding of the mission of marriage, which goes beyond its understanding from the perspective of romantic love and the individualistic vision.
In the fourth section, we begin to examine another work by Jacques Maritain cited in the doctrinal note, Amour et amitié (En marge du «Journal de Raïssa»). To better clarify its content, we begin by gathering the expressions of Raïssa Maritain herself in the Journal de Raïssa publié par Jacques Maritain.
In the fifth section, we continue with the analysis of Amour et amitié (En marge du “Journal de Raïssa”), in which, through the differentiation between love and friendship, the different understandings of marital love are outlined until crazy love is shown to be the one that expresses its fullest meaning. It corrects some aspects that had not been presented with sufficient precision in Reflections on America.
In the sixth section, we begin with the philosophical film text of An Affair to Remember to address the credits and the presentation of the media figure of Nickie Ferrante as a great seducer.
In the seventh section, we focus on Nicky Ferrante’s (Cary Grant) first encounter with Terry McKay (Deborah Kerr), marked by attraction and playfulness.
In the eighth section, we analyze the deepening of the relationship between Nickie Ferrante and Terry McKay through their mutual openness about their biographical dimensions and the difficulties of their relationship in the face of the frivolous invasion of their privacy.
In conclusion, we return to the guidance provided in the doctrinal note Una Caro by Dr. Carola Minguet Civera. We highlight two of its paragraphs that perfectly summarize what we have sought to achieve with this contribution.
And here another, even more unexpected paradox arises. Our culture, so proud of its emotional emancipation, boasts of having overcome exclusivity as if it were a romantic superstition. And yet, collective narratives continue to extol unique love. Not statistically optimized love, but irrevocable love. Not “as long as it works,” but “until death do us part”. It’s on Netflix, on Prime, in the movies we love most, whether or not they get any nominations. […]
Una caro reminds us, deep down, of something profoundly human: that fidelity is not a mutilation of freedom, but rather reveals it. And that monogamy, far from being a vestige of another era, may be the most daring of cultural revolutions in ours. Perhaps that is why it is not a relic of a bygone world, but the permanent scandal of a world that does not believe that love can be interchangeable. The human heart may be distracted, but it does not resign itself.
Keywords
una caro, monogamy, centrality of love, unitary treatment, filmic personalism, Jacques Maritain, Raïssa Maritain, crazy love.
1. LA PROPUESTA PERSONALISTA DEL AMOR ÚNICO Y EXCLUSIVO EN EL MATRIMONIO COMO INTERPELACIÓN A LA LIBERTAD Y A LA EDUCACIÓN
Hay que reconocer también que las grandes narraciones colectivas (novelas, películas, canciones) siguen exaltando el mito del “gran amor” único y exclusivo

Cuanto venimos reflexionando acerca de Love Affair (1939)[1] y An Affair to Remember (1957) permite considerar que cada una de estas películas, e incluso su tratamiento conjunto como vimos en la contribución inmediatamente anterior[2] como “una de esas grandes narraciones colectivas (películas, canciones) que exaltan el gran amor “único y exclusivo”. Las expresiones entrecomilladas las hemos obtenido del documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, de la Santa Sede, titulado “Una caro. Elogio de la monogamia. Nota doctrinal sobre el valor del matrimonio como unión exclusiva y pertenencia recíproca” (Fernández-Card. & Doctrina-de-la-fe, 2025). Permítasenos citar el apartado al que no estamos refiriendo.
… nuestra época conoce diversas derivas en lo que respecta al amor: multiplicación de los divorcios, fragilidad de las uniones, banalización del adulterio, promoción del poliamor. Frente a todo ello, hay que reconocer también que las grandes narraciones colectivas (novelas, películas, canciones) siguen exaltando el mito del “gran amor” único y exclusivo. La paradoja es evidente: las prácticas sociales socavan lo que celebra el imaginario. Esto revela que el deseo de un amor monógamo permanece inscrito en lo más profundo del ser humano, incluso cuando los comportamientos parecen desmentirlo. (Fernández-Card. & Doctrina-de-la-fe, 2025: nº 106).
Las películas son una propuesta que llegan al gran público, desde el compromiso creativo de un director
En el caso del cine, nuestra visión es que las películas son una propuesta que llegan al gran público, sí. Pero a esto hay que añadir que lo hacen desde el compromiso creativo de un autor, que nosotros localizamos en la figura del director. En este caso de Leo McCarey, pero que también es perfectamente aplicable a Frank Capra (Sanmartín Esplugues, J., & Peris-Cancio, J.-A. 2017b; 2019a); 2019b y 2020a), Mitchell Leisen (Sanmartín Esplugues, J., & Peris-Cancio, J.-A.; 2019c;) Gregory La Cava (Sanmartín Esplugues, J., & Peris-Cancio, J.-A.: 2021: 57-123; Peris-Cancio, J.A.: 2017b), George Stevens (Peris-Cancio, J. A. 2012 a), Henry Koster (Peris-Cancio, J. A. 2012b) o Frank Borzage (Ballesteros, J., & Peris-Cancio, J.-A. 2021; Peris-Cancio, J.-A., Marco, G., & Sanmartín Esplugues, J. 2024: 19-47) entre otros.
Dada la maravillosa experiencia de compartir con Raïssa una búsqueda interior de la verdad y, sobre todo, de Dios, Jacques relativiza —sin excluirla— la importancia del deseo, la pasión y la sexualidad
La citada nota doctrinal, firmada por el cardenal Víctor Manuel Fernández se hace eco de un elenco amplio de teólogos, filosóficos y poetas que han reflexionado sobre este gran amor único y exclusivo. Particularmente relevantes resultan para nosotros las aportaciones que se recoge de la obra de Jacques Maritain. Vamos a realizar una reflexión más amplia sobre dos de sus obras que se recogen en sus citas. Antes queremos recoger la importancia que le concede el texto magisterial a que la escritura de Jacques Maritain sobre este tema encuentre su fuente vital más directa en el matrimonio de Jacques con Raïssa Maritain, y en la elevación con que lo vivieron.
El matrimonio de Jacques y Raïssa Maritain aparece como un caso especial de comunión intelectual, cultural y espiritual, que no puede presentarse como el único modelo, ya que las formas de unión conyugal son tan diversas como las personas. Sin embargo, su caso especial tiene mucho que decir. Dada la maravillosa experiencia de compartir con Raïssa una búsqueda interior de la verdad y, sobre todo, de Dios, Jacques relativiza —sin excluirla— la importancia del deseo, la pasión y la sexualidad. (Fernández-Card. & Doctrina-de-la-fe, 2025: nº 102).
2. LOS ESPEJISMOS SOBRE EL MATRIMONIO EN EL MENTALIDAD AMERICANA SEGÚN JACQUES MARITAIN EN EL CAPÍTULO XV DE RÉFLEXIONS SUR L’AMÉRIQUE... (1958)
Cuando Maritain emplea el término “ilusiones” se refiere a “espejismos”, falsas percepciones, no a cosas que nos hacen sentir esperanza (sentido positivo de la palabra, propio del castellano, según Marías)
En primer lugar nos detendremos en sus Réflexions sur l’Amérique… (Maritain, 1958), que seguiremos en su traducción al español como América (Maritain, 1966b). Tenemos también delante la versión en inglés, Reflections on America (Maritain, 1996) E igualmente hemos tenido en cuenta la edición en francés de sus obras completas (Maritain, J., & Maritain, R., 1985: 763-922), en la que se nos indica que es una traducción al francés de una versión originalmente escrita en inglés. Se trata de una obra del filósofo francés que recoge “tres seminarios dictados en la Universidad de Chicago, los días 6, 7 y 9 de noviembre de 1956” (Maritain 1966b: 9).
Los capítulos que a nosotros nos interesan forman parte de las dos primeras intervenciones del tercer día. Sobre todo nos interesa el capítulo XVI, “Matrimonio y felicidad” (Maritain 1966b: 119-125). Pero resulta una introducción imprescindible a este el capítulo anterior XV, “Algunas ilusiones americanas” (pp. 115-118). Aleccionados por Julián Marías sobre el sentido positivo que en castellano tiene la palabra ilusión hacemos una clara advertencia. Cuando Maritain emplea el término “ilusiones” se refiere a “espejismos”, falsas percepciones, no a cosas que nos hacen sentir esperanza (sentido positivo de la palabra, propio del castellano según Marías)..
En el capítulo XIV se refiere a siete ilusiones (espejismos). Todas ellas van conformando un cierto desequilibrio antropológico. Y podremos comprobar cómo películas como An Affair to Remember (1957) introducen una complejidad en la descripción de los procesos humanos que en cierto modo preserva o redime de este simplismo reduccionista.
Ilusión número uno. En algunos aspectos, la concepción americana de la vida parece ser una continuación de los conceptos optimistas del siglo dieciocho sobre El Hombre y la Naturaleza

Vayamos con la primera de las siete ilusiones (espejismos) que apunta al núcleo antropológico que está en la raíz de todas ellas. Advirtamos que cuando esa falsa percepción se desvanece se corre un severo riesgo de oscilar al polo opuesto, a posturas puritanas completamente pesimistas.
Ilusión número uno. En algunos aspectos, la concepción americana de la vida parece ser una continuación de los conceptos optimistas del siglo dieciocho sobre El Hombre y la Naturaleza. […]. La suposición (más general en nuestro mundo moderno) es que el hombre alcanzará un estado de perfección y beatitud meramente naturales, y triunfará sobre el mal, por la sola instrumentalidad de la energía humana y la ciencia humana, y que él es su propio Salvador (con la garantía adicional si uno necesita el solaz de la religión, de la aprobación y el estímulo de Dios). (Maritain 1966b: 115-116).
El auténtico “éxito” en el sentido metafísico, feliz y auténticamente humano, es interno, y consiste en tener, como decía Sócrates, “un alma buena y hermosa”
Los espejismos segundo y tercero tienen que ver con una reducción en la concepción de cuáles son las metas que realmente ennoblecen la vida humana y contribuyen al bien común. Una reducción excesivamente utilitaria o meramente pragmática del sentido de la vida humana es como una vertiente aplicada de la ilusión anterior y conduce a los mismos derroteros de decepción.
Ilusión número dos. En general se cree que el éxito es algo buen en sí, y que desde el punto de vista ético, es imperativo luchar por conseguirlo. […]. Es ésa una ilusión muy antigua, enunciada ya por Sócrates: confundir el éxito exterior, que depende de muchos ingredientes ajenos a la vida ética —buenas conexiones, habilidad, buena suerte, falta de escrúpulos y de más— con el auténtico “éxito” en el sentido metafísico, es decir, con el hecho feliz y auténticamente humano, que es interno, y consiste en tener, como decía Sócrates, “un alma buena y hermosa”. (Maritain 1966b: 116-1117).
Ilusión número tres… dado un objetivo particular … que considerado en sí mismo es, además, moralmente bueno, algunos hombres responsables convierten este bien particular en un bien universal o absoluto, pasando por alto el bien superior y más general del cual depende, dadas las circunstancias, la rectitud de nuestra conducta.
Entonces creen que lo que es bueno para su negocio, o para el trabajo determinado que se les ha confiado es bueno para América y para la humanidad. (Maritain 1966b: 117).
Una cantidad de americanos parece pensar que el matrimonio debe ser tanto la realización del amor romántico como la busca de la autorrealización individual completa de las partes interesadas
Los siguientes espejismos son enunciados por Maritain de una manera más telegráfica. El número cuatro es abominar “de cualquier clase de jerarquía, aun cuando se trate de grados de conocimiento (Maritain 1966b: 118). El número cinco es creer que “si uno es un pensador debe ser un individuo aburrido y ceñudo, porque pensar es condenadamente serio” (Ibidem). El número seis es considerar que no se obedece a hombre alguno, sino que se es gobernado “por la Ley en sí, con “L” mayúscula, por una entidad abstracta que no tiene ni alma ni manos”. (Ibidem).
Así se llega a la última ilusión, la que a nosotros más nos interesa porque hace de gozne con respecto al ya mencionado capítulo XV. “Ilusión número siete. Una cantidad de americanos parece pensar que el matrimonio debe ser tanto la realización del amor romántico como la busca de la autorrealización individual completa de las partes interesadas». (Ibidem).
Antes de pasar a ese capítulo conviene considerar que lo que Maritain estaba planteando en la Universidad de Chicago en 1956 servía como una generalización aplicable a Estados Unidos. Pero que rápidamente iba a ser una mentalidad muy extendida en el mundo occidental en la medida que se iba extendiendo un desarrollo económico y un bienestar de contorno análogos. Y ahí, el cine podía ser un mero difusor de estos espejismos o una conciencia crítica frente a ellos proponiendo una luz mayor. El cine personalista de los McCarey, Capra, Ford, Leisen… supone claramente una alternativa del segundo tipo. Y no es casualidad que el tema del matrimonio resultara verdaderamente nuclear. Así entendía Maritain que esa última ilusión plantea “problemas particularmente importantes y merece una atención especial. (Maritain 1966b: 119).
3. LA NECESIDAD DE SUPERAR ESTOS ESPEJISMOS PARA LA MEJOR COMPRENSIÓN DEL MATRIMONIO Y DE LA FELICIDAD DE LOS CÓNYUGES SEGÚN JACQUES MARITAIN EN EL CAPÍTULO XVI DE RÉFLEXIONS SUR L’AMÉRIQUE… (1958)
Este amor romántico podría definirse como una embriaguez total del ser humano producida por el deseo sexual bajo las formas más elevadas
Maritain realiza al comienzo del capítulo XVI algunas precisiones acerca de la expresión a la que se ha referido unos párrafos antes: el ‘amor romántico’. Una aclaración que resulta verdaderamente nuclear para entender el posible espejismo que muchos americanos (y occidentales) pueden tener con respecto al matrimonio.
Para mí, ‘amor romántico’ es el amor sexual cuando va más allá de la esfera de la simple animalidad (en que permanece arraigado) y florece en la esfera humana propiamente dicha, exaltando y arrebatando todo en el ser humano —sentimientos, pensamientos, actividad creadora, que de ahí en adelante estarán imbuidos y estimulados por la pasión básica del deseo.
Un amor así lleva al hombre más allá de sí mismo — en la imaginación—, a una especie de paraíso poético y le hace creer que está completa y eternamente dedicado al ser amado, y que vive y respira sólo para él, mientras que en la realidad tal apasionado sentimiento hacia el ser amado es, antes que nada, obra del deseo sexual y de la posesión, que siguen siendo el esencial incentivo primario.
Este amor romántico podría definirse como una embriaguez total del ser humano producida por el deseo sexual bajo las formas más elevadas, disfrazado como amor hacia otro ser, puro y absolutamente desinteresado, puro y eterno. (Maritain 1966b: 119-120).
Fundar un matrimonio en el amor romántico, y creer que el matrimonio debe ser la completa realización del amor romántico, es, como ya dije, una gran ilusión
Una caracterización realizada de este modo de lo que constituye el amor romántico fácilmente induce a considerar según el razonamiento de Maritain, que constituye un espejismo, podemos anticipar, si se deja abandonado a sí mismo.
Puesto que la atracción y la satisfacción sexuales siguen siendo el incentivo esencial y el objetivo principal, debe decirse que el amor romántico —l’amour passion— no siendo más que una trascendente expresión humana del más fuerte instinto animal, por naturaleza: primero, carece de permanencia y es susceptible de desaparecer; segundo, es infiel y susceptible de desplazarse de uno a otro objeto; y tercero, se ve dividido intrínsecamente entre el amor por otro, que él ha despertado, y su propia naturaleza básicamente egoísta.
En consecuencia, fundar un matrimonio en el amor romántico, y creer que el matrimonio debe ser la completa realización del amor romántico, es, como ya dije, una gran ilusión. (Ibidem).
El amor personal mutuo y un elemento de amor romántico son al menos requisitos necesarios para la dignidad y la felicidad intrínsecas del matrimonio
Sin embargo, Maritain se encuentra completamente lejos de considerar que haya que expulsar el amor romántico del matrimonio. Cuando se ha optado por ello, y la alianza matrimonial ha sido un mero acuerdo, gestionado deliberadamente al margen del amor de los esposos —matrimonios acordados por los padres, o de conveniencia— , el resultado no ha sido el deseable. Maritain designa a esta visión del matrimonio como una mera concepción social (no personal) de éste.
… en la proporción en que, en el curso de la historia, el ser humano fue adquiriendo creciente conciencia de su propio valor y de su propia importancia, la mera concepción social del matrimonio, a la que acabo de aludir, pareció más inhumana y más nociva[3]. Porque especialmente en los tiempos modernos, uno de los resultados era que en muchos casos hombres y mujeres buscaba el amor personal mutuo y romántico (que es un sueño inherente al ser humano) fuera del matrimonio. Así la gente llegó a advertir que si bien el amor personal mutuo, y, aun en los comienzos, un elemento de amor romántico, no son requisitos necesarios para la validez del matrimonio, son al menos requisitos necesarios para su dignidad y felicidad intrínsecas. (Maritain 1966b: 121).
El amor como deseo o pasión y el amor romántico deben siempre que sea posible, estar presentes en el matrimonio como primer incentivo y punto de partida
Sobre esta base Maritain sintetiza su propia propuesta acerca de la correcta relación entre amor romántico y matrimonio. El primero debe estar presente como primer incentivo y punto de partida del matrimonio.
… la verdad de la cuestión, como yo la veo, es, primero, que el amor como deseo o pasión y el amor romántico —o por lo menos un elemento de él— deben siempre que sea posible, estar presentes en el matrimonio como primer incentivo y punto de partida. De otra manera, sería muy difícil para el ser para el ser humano resistir la tentación, en caso de aparecer después una oportunidad de encontrar el amor romántico fuera del matrimonio; porque lo que hace más desdichado al hombre es verse privado no de lo que tuvo, sino de lo que no tuvo y no llegó a conocer. (Ibidem).
El matrimonio debe realizar una labor bastante distinta en los corazones humanos: una operación de alquimia infinitamente más profunda y misteriosa
El segundo aspecto que Maritain había localizado en la séptima ilusión (espejismo) es, recordamos, considerar el matrimonio como “la busca de la autorrealización individual completa de las partes interesadas”. (Maritain 1966b: 118) Y este es el que pasa a revisar a continuación, con notable contundencia.
El segundo punto es que, lejos de tener como principal objetivo el perfecto cumplimiento del amor romántico, el matrimonio debe realizar una labor bastante distinta en los corazones humanos —una operación de alquimia infinitamente más profunda y misteriosa—: quiero decir que debe efectuar la trasmutación del amor romántico, o lo que de él existía en un principio, en amor humano real e indestructible, amor realmente desinteresado, que no excluye el sexo, por supuesto, pero que se independiza del sexo cada vez más y en sus formas más elevadas, puede hasta estar desprovisto de deseo e intercambio sexual porque en su naturaleza es esencialmente espiritual: la ofrenda absoluta e irrevocable del uno al otro, por amor al otro. (Maritain 1966b: 121-122).
El cine personalista encuentra aquí una de las claves más explícitas para justificar el encuentro con el otro en el matrimonio. La obra de Stanley Cavell resulta una aliada decisiva para leer adecuadamente estas películas desde el punto de vista de la renovación matrimonial
Hacemos aquí un breve paréntesis sobre los comentarios de Maritain para comprobar cómo encajan perfectamente en lo que estamos analizando en An Affair to Remember. Como hiciéramos con Love Affair. Se cumple a la perfección esa consideración del amor romántico como punto de partida del matrimonio, que está llamado a crecer en intensidad a quienes se desean comprometerse mutuamente. La atracción mutua que Terry y Michel/Nickie estará llamada a dar un paso adelante para dar lo mejor de sí mismos. El testimonio de Janou, con su fidelidad matrimonial y su visión más elevada del amor y de la vida será el catalizador que les ayude a mejorar en la calidad interna de su mutua entrega.
El cine personalista encuentra aquí una de las claves más explícitas para justificar el encuentro con el otro en el matrimonio. La obra de Stanley Cavell resulta una aliada decisiva para leer adecuadamente estas películas desde el punto de vista de la renovación matrimonial (Cavell 1981; 1999) que exige madurez y perseverancia en los propósitos. Igualmente la antropología cinematográfica de Julián Marías[4] corrobora esta misma dirección y certifica la autoridad del cine para educar la afectividad. (Marías, 1992).
En un flujo y reflujo libre e incesante de emoción, sensación y pensamiento, cada uno participa verdaderamente, en virtud del amor, de esa vida personal del otro que, por naturaleza, es la posesión intransferible del otro
Hecha esta obvia advertencia, comprobamos que las consideraciones de Maritain concuerdan a la perfección con lo que McCarey nos muestra en estas películas. Hay una plena coincidencia en su visión del matrimonio como una relación que hace crecer a los cónyuges —o a los que a mayor o menos distancia inician un recorrido para serlo—porque responde a una profunda realidad humana, que cuenta con la lógica de la entrega y del don.
Es así como[5] el matrimonio entre hombre y mujer puede ser una verdadera comunidad de amor, construida no sobre arena, sino sobre roca, porque se ha edificado sobre amor auténticamente humano, no animal, y auténticamente espiritual, auténticamente personal —mediante la dura disciplina del autosacrificio y mercede a renunciamientos y purificaciones. Entonces, en un flujo y reflujo libre e incesante de emoción, sensación y pensamiento, cada uno participa verdaderamente, en virtud del amor, de esa vida personal del otro que, por naturaleza, es la posesión intransferible del otro. Y entonces cada uno puede convertirse en una especie de Ángel Guardián del otro —dispuesto, como tienen que estar los ángeles guardianes, a perdonar mucho al otro: porque la ley evangélica de la tolerancia mutua expresa, creo yo, una fundamental exigencia, válida no sólo para el orden sobrenatural sino para el orden terrestre y temporal, y para sociedades básicamente naturales como la sociedad doméstica y hasta la sociedad política. Cada uno, en otras palabras, estaré entonces verdaderamente dedicado al bien y la salvación del otro. (Maritain 1966b: 122).
El problema de las relaciones entre ambos sexos me parece aún más importante y más dramático en este país que el de las relaciones entre dirección y clase obrera y hasta el de las relaciones interraciales
Con la voluntad de ajustar más sus palabras a la sociedad americana (estadounidense) del momento, Maritain alude a la obra de David Lewis Cohn, Love in America. An informal study of manners and morals in American marriage (Cohn, 1943). Ella le suministra una serie de observaciones interesantes, que le permiten extraer dos consideraciones generales sobre la vida americana.
… el problema de las relaciones entre ambos sexos me parece aún más importante y más dramático en este país que el de las relaciones entre dirección y clase obrera y hasta el de las relaciones interraciales… los hombres y las mujeres americanos han tratado, con gran valor y buena voluntad, de fundar el matrimonio sobre el mutuo amor (más que en consideraciones de posición social, intereses de clases, esperanzas de herencias, etc). y de hacer que el matrimonio depare felicidad a marido y mujer como personas especialmente iguales en derechos y dignidad. (Maritain 1966b: 123).
El amor más profundo y más duradero se arraiga y desarrolla en el nivel humano y espiritual en que uno acepta que se le confíe la revelación y el cuidado de todo aquello que el otro es en su más recóndita profundidad humana
Se trata de dos apreciaciones muy acertadas que permiten de este modo valorar cómo géneros cinematográficos como la comedia y también el melodrama podían sintonizar con los intereses y expectativas del gran público. Maritain valora la realidad que reflejan como beneficiosa (matrimonio fundado sobre el mutuo amor, matrimonio que depare felicidad a marido y mujer como personas iguales en dignidad y derechos) pero sin mucho éxito en conseguir el cumplimiento de ese ideal. Y eso le hace pensar en que se ha cometido algún error al interpretarlo, “si por amor se entiende amor romántico y por felicidad, la autorrealización individual”. (Maritain 1966b: 123). Su observación final es que sólo se conseguirá verdadero éxito en la interpretación de ese ideal “cuando la mentalidad americana llegue a comprender dos verdades básicas. “(Maritain 1966b: 124).
La primera verdad es que el amor no es sexo, y que la clase de amor en que debe estar fundado el matrimonio no es primariamente la pasión sexual… ni el amor romántico… sino un amor más profundo y duradero en el que debe transmutarse, como dije hace un momento, el amor romántico, y en el cual sexo y pasión no son más que incentivos primarios. Este amor más profundo y más duradero se arraiga y desarrolla en el nivel humano y espiritual en que uno acepta que se le confíe la revelación y el cuidado de todo aquello que el otro es en su más recóndita profundidad humana, y donde la voluntad está completamente dedicada al bien y felicidad del ser amado. (Ibidem).
Si uno espera del matrimonio, en nombre de la igual dignidad de cada uno, una aserción y realización final de una individualidad egocentrista, se está preparando a sí mismo un infierno de desencanto y amargura
Se trata del argumento personalista. El enamoramiento que sigue al amor romántico es como una chispa que enciende un argumento que no se agota en sí mismo sino en el otro, y que nos hace salir de nosotros mismos para descubrir mejor esa realidad. Y eso se desarrolla en la segunda verdad a la que debe llegar la mentalidad americana.
La segunda verdad es que si uno espera del matrimonio, en nombre de la igual dignidad de cada uno, una aserción y realización final de lo que uno cree que es su personalidad, y que en realidad no es más que individualidad egocentrista, se está preparando a sí mismo un infierno de desencanto y amargura: porque sin amor, auténtico amor humano, el matrimonio es un estado de servidumbre, y porque el amor auténtico, el amor humano, es esencialmente la ofrenda de uno mismo, es decir, precisamente lo opuesto a cualquier aserción y disfrute egoísta y egocéntrico de la propia individualidad. (Ibidem).
En contraposición al amor como deseo o pasión, tenemos aquí, diría yo, en el sentido etimológico de la palabra, amor con éxtasis, que hace que el ser humano trascienda y existe fuera de sí mismo
Todavía lo señala a continuación Maritain con una mayor contundencia, como si de sus anteriores expresiones hubiese podido quedar algún cabo suelto, o alguna escapatoria dialéctica.
… es sólo mediante la renuncia a esa autorrealización como[6] el amor verdadero lleva al hombre y a la mujer a una forma superior de libertad y de felicidad, que está purificada, y que es de naturaleza espiritual y en la que la personalidad de cada uno se agranda y eleva, estando a partir de allí cada uno centrado primeramente en el otro, o teniendo en el otro lo más querido. En contraposición al amor como deseo o pasión, tenemos aquí, diría yo, en el sentido etimológico de la palabra, amor con éxtasis, que hace que el ser humano trascienda y existe fuera de sí mismo. (Maritain 1966b: 124-125).
Nos indican el único camino en que es posible realmente que tenga éxito el fundar el matrimonio sobre el amor mutuo exclusivamente y hacer que brinde felicidad a marido y mujer como personas humanas esencialmente iguales en derecho y dignidad
Termina este capítulo Maritain advirtiendo que no se trata de dos verdades que estén mejor implantadas en otras partes del mundo, ni mucho menos que sean de fácil vivencia en el matrimonio. Más bien lo que arcan es una senda, una dirección.
Sugiero sí que esas dos verdades nos indican el único camino en que es posible realmente que tenga éxito el intento americano de fundar el matrimonio sobre el amor mutuo exclusivamente, y hacer que brinde felicidad a marido y mujer como personas humanas esencialmente iguales en derecho y dignidad.
En otras palabras, expresan el único significado verdadero y realmente humano del ideal porque lucha el concepto americano de matrimonio. (Maritain 1966b: 125).
4. LA DIFERENCIACIÓN ENTRE AMOR Y AMISTAD EN EL JOURNAL DE RAÏSSA PUBLIÉ PAR JACQUES MARITAIN. (1964)
En un texto posterior se aprecia una mayor precisión filosófica. Se trata de las anotaciones que Maritain desarrolla a partir del Diario de su esposa, publicado tras la muerte de esta
La nota del Dicasterio para Doctrina de la Fe realiza una consideración prudencial acerca de si la mirada filosófica de Maritain pudiera mostrarse transfigurada por una visión sobrenatural, que pudiera dejar insatisfechas algunos modos de concebir la actividad filosófica. Conviene reflexionar sobre ella.

La mirada filosófica de Maritain se muestra en este texto completamente transfigurada por una visión sobrenatural, donde el poder del amor teologal empuja completamente a la persona que ama fuera de sí misma, en busca del bien del otro, hasta la plenitud de este bien del amado que consiste en su salvación, es decir, en su unión total con Dios. Esta visión profundamente espiritual de Maritain parece excluir un tratamiento filosófico completo del amor matrimonial que podemos encontrar en otros autores, pero tiene el gran mérito de guiar nuestra reflexión sobre el amor monógamo en un ascenso hacia los valores más elevados, donde tal amor madura en un sentido oblativo, que en el matrimonio toma la forma de una unión radical. Esta admirable unión se manifiesta en la preocupación sincera y constante por el bien del otro como movimiento sobrenatural, y en la búsqueda tierna y generosa de la realización plena y total de la persona amada en el amor salvífico de Dios.
En cualquier caso, en un texto posterior se aprecia una mayor precisión filosófica. Se trata de las anotaciones que Maritain desarrolla a partir del Diario de su esposa, publicado tras la muerte de esta. Son anotaciones completadas por el propio Maritain y publicadas por separado. (Fernández-Card. & Doctrina-de-la-fe, 2025: nº 103 y nº 104).
Expuse ya en otra parte algunas reflexiones más o menos deshilvanadas acerca del matrimonio. Me permito repetir aquí, para comenzar, algunas de ellas precisándolas un tanto
Las obras a las que alude el texto magisterial son Journal de Raïssa publié par Jacques Maritain (Maritain, 1963) (Maritain & Maritain, 1995) —cuya traducción al castellano hemos consultado (Maritain 1966a), así como la versión italiana (Maritain, 2000)— y Amour et amitié (En marge du «Journal de Raïssa») (Maritain, 1963b) (Maritain & Maritain, 1992: 701-750)[7] – cuya traducción al español (Maritain 1967) hemos seguido, consultando asimismo la versión italiana (Maritain, 1978 VI. Ed)—.
No podemos entrar para no perder nuestra orientación principal en la consideración de si se trata de un texto más filosófico o más teológico que el anterior —aunque es abundantemente citado—. Pero sí conviene seguir la indicación de la Nota doctrinal e incorporar esa mayor precisión filosófica que Maritain busca ahora con respecto a la caracterización del amor que funda su visión del matrimonio. No olvidemos que Réflexions sur l’Amérique… procede de la trascripción de unos Seminarios que Maritain dictó en la Universidad de Chicago de las que se tomó una versión taquigráfica que el filósofo pudo revisar y agregar contenidos en ese momento (Maritain 1966b). La huella de la primigenia oralidad es patente y el propio filósofo lo reconoció de una manera explícita. “Expuse ya en otra parte[8] algunas reflexiones más o menos deshilvanadas acerca del matrimonio. Me permito repetir aquí, para comenzar, algunas de ellas precisándolas un tanto”. (Maritain, 1967: 24; 1978:43).
Me han aconsejado que sustituya una de mis notas al pie de página de la edición no comercial del Diario de Raïssa, impresa en 1962, por una nota mucho más extensa y más detallada
Vayamos al origen de la nota al margen sobre el Diario de Raïssa. Maritain justifica su génesis del siguiente modo.
Algunos amigos en quienes tengo puesta una confianza especial me han aconsejado que sustituya una de mis notas al pie de página de la edición no comercial del Diario de Raïssa, impresa en 1962, por una nota mucho más extensa y más detallada que deseaban ver colocada como anexo a dicho Diario, en la edición comercial del mismo. Me he avenido a su consejo, pero no he querido poner mi nueva nota como anexo al Diario de Raïssa, no había por qué recargar con mis explicaciones, mis comentarios y mis ideas un texto tan puro, cuyo valor de testimonio directo y vivo debe ser ante todo respetado, Con todo, la larga nota en cuestión, quizá pueda tener algún interés en sí misma. La publico, pues, como un capítulo de este Cuaderno de Notas. Si algo tiene de bueno, justo será atribuirlo a lo que en el Diario de Raïssa ha nutrido mi reflexión. Si contiene algo, sea lo que fuere, de controvertible, y aun de erróneo (me molestaría mucho) sólo a mí se me deberá atribuir. (Maritain, 1967: 1; 1978: 9).
¡El Amor!, es el amor a lo que está predestinada [el alma] desde el origen del mundo. ¡El Amor!, que es comunicación en las delicias y la alegría, con plenitud de alegría en la inmutable posesión
Maritain da la referencia de esa nota en la página 149 del Journal (1964) que se corresponde con las páginas 146-148 de la edición castellana (1966a) y a las 155-157 de la edición italiana (2000). Seguiremos el texto de la versión española.
El filósofo personalista comienza por recoger una confidencia de su esposa, fechada en el domingo de Pascua de 2024, que cayó el 20 de abril. La relata como una clara vivencia de lo que significa para el alma el Amor.
Comulgo en la iglesia. La música desata un poco los lazos del espíritu y el cuerpo, y el alma entrevé, exaltándolo, el amor eterno. Se adelanta al ritmo nupcial del cortejo angélico. Presiente las delicias de las bodas espirituales.
¡El Amor!, es el amor a lo que está predestinada [el alma] desde el origen del mundo.
¡El Amor!, que es comunicación en las delicias y la alegría, con plenitud de alegría en la inmutable posesión.
El amor que es don recíproco y total, ligero, alegre, volviendo eternamente a las fuentes de la vida eterna.
(Algunos instantes de amor indecible. El corazón anonadado. Lágrimas). (Maritain 1966a: 146; Maritain 2000: 155-156).
Raïssa emplea aquí las palabras amor y amistad en el sentido que tienen en el lenguaje corriente, y que responde a realidades de experiencia manifiestas
Raïssa Maritain no se detiene en el momento cardial que se expresa como lágrimas, sino que intenta precisar intelectualmente lo que está experimentando por medio del contraste entre lo que significa el amor y lo que significa la amistad, teniendo como primer analogado el de la relación con Dios. Maritain realiza aquí la anotación que sus amigos le aconsejaron que empleara.
La esencia del amor está en la comunicación de sí, con plenitud de gozo y de delicias en la posesión del bienamado.
La esencia de la amistad reside en la benevolencia que va hasta el sacrificio de sí mismo por el amigo.
[Nota de Jacques a pie de página]: Raïssa emplea aquí las palabras amor y amistad en el sentido que tienen en el lenguaje corriente, y que responde a realidades de experiencia manifiestas.
El amor, que es eros en el mundo de las pasiones, es ya, aunque a un nivel inferior, eros-agapé en el mundo verdaderamente humano; y es también —lo digo de una manera analógica y absolutamente supereminente, en que todo lo pasional es trascendido— eros-agapé amor loco, amor de total donación mutua (cf. el Cantar de los Cantares) en el orden espiritual. (Hay sin duda una distinción de sentido entre eros y agapé, pero la oposición radical que hoy se complacen en hacer entre ellos, está desprovista de fundamento) (Maritain 1966a: 146-147; Maritain 2000: 156).
Lo que por oposición el amor concupiscientiae, santo Tomás llama amor amicitiae comporta como subdivisión ambos sentidos («amor» y «amistad» en un sentido estricto)
A continuación sigue explicando en la misma nota Jacques Maritain aquello en lo que consiste la amistad, de una manera paralela a cómo ha explicado en qué consiste el amor.
La amistad que es agapé-filia, mutuo amor de benevolencia, en nuestro mundo humano (para los griegos desviaba hacia eros-filia) es también —lo digo de una manera analógica y absolutamente supereminente—, agapé-filia en el orden espiritual.
Es importante comprender que, lo que por oposición el amor concupiscientiae, santo Tomás llama amor amicitiae comporta como subdivisión ambos sentidos («amor» y «amistad» en un sentido estricto) aquí mencionados. Cf. el capítulo «Amour et amitié» (al margen del Diario de Raïssa), en mi Carnet de Notes. (Maritain 1966a: 147; Maritain 2000: 156).
Dios nos ama con su amor haciéndonos participar en su naturaleza por la gracia, haciendo en el alma santificada su morada. Dándose a conocer a nosotros por la Revelación sobrenatural. Todo ello da testimonio de su amor
Se entiende con claridad que los amigos de Maritain deseasen que esta nota telegráfica pudiera o mejor, debiera ampliarse, y también se comprueba que era razonable la actitud de Jacques Maritain de tratarla de manera más ampliada. Pero no queremos dejar de referirnos al resto del pasaje de Raïssa, en el que su categorización teologal hace expreso y significativo el sentido diferencial de amor y amistad.
Dios nos ama con su amor haciéndonos participar en su naturaleza por la gracia, haciendo en el alma santificada su morada.
Dándose a conocer a nosotros por la Revelación sobrenatural. Todo ello da testimonio de su amor. «¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba por el camino y nos abría el sentido de las Escrituras?» (Lc. 24,32)
¿Qué nos pide Él? Nuestro corazón: Praebe mihi cor tuum[9].
La amistad se juzga suficientemente por los actos: «Si me amáis cumplid mis mandamientos.»
Sólo el Espíritu Santo puede hacer sentir al alma el amor totalmente espiritual.
¿Cómo le probaré mi amor?
Entregándome a Él desde el desde el fondo de mi corazón, de tal manera que ningún otro amor habite en él jamás. Dios es celoso en este sentido. No es celoso de nuestras amistades, por el contrario las favorece. Pero es celoso de ese don particular del corazón que es el amor, que es total y exclusivo de su naturaleza. De ahí el precio de la virginidad corporal como signo de la integridad del corazón. (Maritain 1966a: 147; Maritain 2000: 156-157).
Lo admirable es que no puedo tomar este reposo en tu corazón sin impedir para nada la acción de Dios en nosotros. Hasta tal punto Dios está contigo. Y tú eres toda mi dulzura en el mundo
Raïssa Maritain, como señala Jacques, emplea un lenguaje que se remite a realidades de experiencia. Personas con una vida interior, no solamente cristianas, pueden entender este modo de relacionarse con Dios y pueden comprobar que se trata de una dinámica que ilumina la amistad y el amor. No falta en su Diario algún pasaje en el que refleja el amor por su marido. Así se recoge en una anotación en su casa de Meudon en enero de 1936.
A Jacques.
Sigue amándome así, necesito mucho amor para vivir, y sé que yo debo amar “como no amando”, en el sentido de san Pablo, y más allá del sentido de san Pablo. ¡Qué terrible vocación! Por ello Dios ha puesto junto a mí tu maravillosa ternura. ¿Junto a quién hubiera podido yo vivir tal vocación si no junto a ti? Y, desde ahora, en un enajenamiento extraordinario de todo conocimiento. Ayer, sin embargo, sentí vivamente el amor de la Cruz de Jesús, y no quiero separarme de ella, la que reúne a justos y pecadores.
Mi bienamado, creo como tú que “es un signo de Dios estar cada vez más separados de las concepciones de las cosas de Dios. Sus pensamientos no son como nuestros pensamientos…” Pero, Jacques, vivir así es el martirio, es no tener ya donde reclinar la cabeza…
Lo admirable es que no puedo tomar este reposo en tu corazón sin impedir para nada la acción de Dios en nosotros. Hasta tal punto Dios está contigo. Y tú eres toda mi dulzura en el mundo.» (Maritain 1966a: 219-220; Maritain 2000: 245-246).
5. LA DIFERENCIACIÓN ENTRE AMOR Y AMISTAD EN AMOUR ET AMITIÉ (EN MARGE DU «JOURNAL DE RAÏSSA») (MARITAIN, 1963)
No hablo aquí, quiero que se me comprenda, ni como filósofo (que soy) ni como teólogo (que no lo soy). Solamente propongo algunas reflexiones sacadas de la experiencia de un anciano que ha visto muchas cosas
Queda así creemos que suficientemente justificado por qué Jacques Maritain consideró conveniente un complemento al Diario de Raïssa. Y también se han suministrado las indicaciones necesarias para considerar que estamos ante un desarrollo conceptualmente más cuidado, si bien Maritain lo presenta con una extremada humildad.
No hablo aquí, quiero que se me comprenda, ni como filósofo (que soy) ni como teólogo (que no lo soy). Solamente propongo algunas reflexiones sacadas de la experiencia de un anciano que ha visto muchas cosas y que recuerda lo que Aristóteles decía de los ancianos, cuyos juicios conviene tomar en consideración, incluso si no saben exponer las razones (o las dan al revés). Raïssa tenía la sabiduría del Espíritu Santo. Espero se conceda a los pensamientos aquí expresados algo de los privilegios de la sabiduría de la mucha edad. Naturalmente, he tratado de poner mis reflexiones en cierto orden lógico, pero únicamente se trata de un antiguo hábito en el que no debe uno dejarse enredar. A otros toca tratar estas cuestiones en forma sistemática y con términos técnicos apropiados. (Maritain, 1967: 2; 1978:9-10).
Nos fijaremos tan sólo en el primer apartado, titulado también AMOR Y AMISTAD (Maritain, 1967: 2-10; 1978:11-22) y en el tercero SOBRE EL MATRIMONIO CRISTIANO (Maritain, 1967: 24-37; 1978:41-58). Y dentro de cada uno de ellos tan sólo en aquellos pasajes que nos parece que mejor nos ajustan a los intereses de nuestra investigación sobre el personalismo fílmico de Leo McCacer en An Affair to Remember.
En la amistad el amigo se da a escondidas e indirectamente
El primer subapartado de AMOR Y AMISTAD presenta “Una distinción necesaria en el amor de dilección”. Comentando la ya citada página 149 del Diario de Raïssa, Maritain tras sintetizar su contenido, procura realizar algunas precisiones.
Las palabras más ricas de sentido para la vida humana son siempre difíciles de ser descascaradas, corren el riesgo de disminuir o de desbordar el pensamiento. Tratemos, pues, de adentrarnos en algunas precisiones, aunque sea al precio de alguna pesadez. Todo amor de dilección es don de sí. Pero esto mismo se entiende de dos modos típicamente diferentes; hay, por una parte, el amor de benevolencia o de abnegación, en el que el amante se da al amado dando al amado sus bienes o lo que tiene, y esto más o menos completamente hasta aquel amor perfecto de abnegación en el que se da todo lo que se tiene, todos los bienes, y la misma vida. Está la amistad[10]; y en esta amistad, el amigo dando lo que tiene, da también, sin duda, de un cierto modo, a un tiempo lo que él es, su propia persona o misma subjetividad (puesto que lo que él es necesita de lo que tiene, y puesto que puede llegar hasta dar su misma vida), se da a sí mismo, sin duda, y realmente, pero a escondidas e indirectamente, por medio de otra cosa, dicho de otro modo, por medio de los dones que ocultan bajo signos su don de sí mismo y le dividen más o menos y que le permiten reservar su propio yo más o menos mientras no haya dado absolutamente todo lo que tiene. (Maritain, 1967: 3; 1978: 13).
La diferencia entre el amor y la amistad es una diferencia en la cualidad intrínseca del amor de dilección o el nivel ontológico en el que se constituye en el alma… en el poder que posee de enajenar el alma de ella misma
Frente a este caracterización de la amistad, Maritain centra su mirada en lo propio que es diferencial del amor.
En el amor, por el contrario, en el amor de dimensión verdaderamente humana, en que el espíritu está comprometido –—hablo del amor considerado en su forma extrema y completamente absoluta (porque en su forma ordinaria, el proceso de que hablo existe, pero solamente esbozado) —, la persona o subjetividad se da ella misma directamente, abiertamente o sin reservas, sin ocultarse bajo las apariencias de ningún otro don menos absolutamente total, se da toda entera de una vez dando o comunicando al amado, extasiando en él lo que ella es. El Don simple, único y sin ninguna reserva posible, hecho al amado, es la persona misma del amante. Por eso, el amor, sobre todo en el sentido extremo en el que aquí lo tomamos, es el don de sí absolutamente y por excelencia.
La diferencia entre el amor y la amistad no es necesariamente una diferencia en la intensidad o la grandeza del amor de dilección. Esa amistad puede ser también tan intensa o más intensa que el amor. La diferencia entre el amor y la amistad es una diferencia en la cualidad intrínseca del amor de dilección o el nivel ontológico en el que se constituye en el alma; con otras palabras, en el poder que posee de enajenar el alma de ella misma. (Maritain, 1967: 3-4; 1978:14-15).
En Dios, la amistad y el amor no son más que dos aspectos de un único y mismo amor de dilección infinitamente perfecto que es el mismo Dios transcendente… En la criatura son dos especies diferentes del amor de dilección
Y a continuación, desarrollando más lo apuntado por Raïssa, Maritain acude al analogado primero en Dios para que esta experiencia religiosa ayude a esclarecer la propia experiencia relacional humana.
En Dios, la amistad y el amor no son más que dos aspectos de un único y mismo amor de dilección infinitamente perfecto que es el mismo Dios transcendente, dos aspectos que distinguimos según nuestro modo humano de concebir y por analogía con lo que se ve en el amor de dilección humano, del que todas las cualidades y perfecciones se encuentran sobre-eminentemente contenidas en su Ejemplar increado.
En la criatura (y considerando las cosas en el orden natural), la amistad y el amor entre dos seres humanos son dos especies diferentes del amor de dilección (con amor de concupiscencia junto con amor de dilección en el amor, porque en él, en este plano totalmente humano, en el que entra en juego la diferencia de sexos, también está interesada la carne). (Maritain, 1967: 4; 1978: 15).
Hay en el hombre una especie de amor que es de orden puramente animal y no propiamente humano
El segundo apartado de AMOR Y AMISTAD se ocupa de “las diversas especies de amor humano”. Y antes de entrar en las formas de amor propiamente humano, descarta aquella que pertenece a un orden puramente animal.
Acabo de precisar que, al hablar del amor, hablaba del amor en que el espíritu está comprometido, amor al nivel del hombre y de la dignidad humana, y que hablaba de él en su forma extrema y totalmente absoluta.
Es que, en efecto, si tomamos la palabra en la acepción común del lenguaje corriente, en cuanto que distingue amor y amistad, hay en el hombre una especie de amor que es de orden puramente animal y no propiamente humano, el amor de que se trata en muchas conversaciones masculinas y en la literatura erótica, amor exclusivamente carnal o que dice relación exclusivamente al placer de los sentidos. Esta especie de amor procede únicamente del amor de concupiscencia y nada tiene que ver con el amor de dilección. No vamos a tratar aquí de él.
El amor de orden puramente humano comienza donde al atractivo de los sentidos se une, al menos esquemáticamente, ese don de la persona misma, directo y a las claras, del que hemos hablado poco antes, y que procede del amor de dilección. Puede decirse que en el momento en que este umbral ha sido franqueado, y por el hecho mismo del don por el que el amante se da a sí mismo al amado, el sentido de la palabra «existir» se desdobla: sólo el amado existe plenamente y absolutamente para el amante, quedando la existencia de todo el resto como afectada por una especie de invalidez. (Maritain, 1967: 4-5; 1978:15-16).
Es conveniente que el ser humano pase por esta exultación, que evoca los cantos nupciales y las danzas nupciales de las aves, pero a condición de que no se pretenda vivir en esa fase, porque un hombre no es un ave
A partir de aquí el filósofo personalista precisa que el amor propiamente humano incluye bastantes formas diferentes. Jacques Maritain se centra en tres, y comienza por la que designa como amor-pasión.
Hay, en primer lugar, lo que pudiéramos llamar el amor-pasión, que también pudiera llamarse, en su forma más sublimada, amor romántico. Este amor desempeña un papel central en la vida humana, es un espejismo al que va a engancharse una nostalgia inherente al ser humano, y que tiene sus iniciales entrelazadas en todos los árboles del mundo. Vive de una mentira y de una ilusión, es el espejismo o el simulacro del amor absolutamente verdadero («amor loco»). Se cree eterno y es efímero. El amante se da en él a la amada (y la amante al amado), es verdad, pero con la imaginación o en sueños más que en realidad; es el amor de concupiscencia o el deseo carnal el que en él conserva (a menudo sin advertirlo) el lugar preponderante y esencial; el don total de sí mismo que uno se imagina con la mayor sinceridad del mundo haber realizado, no es real sino soñado, y, a decir verdad, no es más que un artificio por medio del cual el espíritu encubre en nosotros con atavíos regios el deseo de los sentidos, y de los que la especie se sirve para sus propios fines engañando al individuo. Es conveniente que el ser humano pase por esta exultación, que evoca los cantos nupciales y las danzas nupciales de las aves, pero a condición de que no se pretenda vivir en esa fase, porque un hombre no es un ave. (Maritain, 1967: 5; 1978:16).
Es el amor en el que se da realmente al otro no sólo lo que se tiene, sino lo que se es (su persona misma)
La segunda forma en la que repara Maritain es el amor auténtico, el amor noble. Si es realizado hasta el fin da lugar a la tercera forma: el auténtico amor en su forma expresa o absoluta.
Hay, en segundo lugar, el amor auténtico, en el que es raro (aunque no imposible) desembocar a las primeras de cambio. El hombre no llega a él, de ordinario, sino después de cierta maduración en la experiencia de la vida y en el sufrimiento. Es el amor en el que se da realmente al otro no sólo lo que se tiene, sino lo que se es (su persona misma). Bajo la forma ordinaria de este auténtico amor (digamos: en el amor noble sin más), un don así es sin duda algo real, pero algo como comenzado o esbozado (esbozo siempre, en todos los grados de más o de menos), no como realizado hasta el fin.
Finalmente, cuando un don así está realizado hasta el fin, tenemos, en tercer lugar, el auténtico amor en su forma extrema o totalmente absoluta. Ese amor en que la persona misma de cada uno se da al otro con absoluta verdad y realidad es, en el orden de las perfecciones ontológicas de la naturaleza, la cima del amor entre el Hombre y la Mujer. Entonces el amante Se da verdaderamente a la amada, y la amada al amante, como a su Todo, dicho de otro modo, se extasía en ella o en él, se hace – aunque manteniéndose ontológica mente una persona – una parte que no existe ya sino por y en ese Todo que es su Todo. (Maritain, 1967: 5-6; 1978:16-17).
Aquí está la paradoja propia del amor: por una parte existe la dualidad ontológicamente irrompible de las personas, y, por otra, pide, y a su manera realiza la unidad sin falla, la unidad efectivamente consumada de esas mismas personas
De una manera muy expresiva Jacques Maritain designa a esta forma de amor como “el amor loco”, porque vive la paradoja de querer vivir en otro cuando ontológicamente sólo puede vivir en sí mismo.
Este amor extremo es el amor loco; y este nombre le conviene en propiedad, porque hace precisamente (en el orden especial o, si se prefiere, la magia, y la «sobreexistencia» espiritual del amor) lo que de suyo es imposible y desatinado en el orden de la simple existencia o del ser sin más, en el que cada persona sigue siendo un todo y no podría convertirse en una simple parte de otro todo. Aquí está la paradoja propia del amor: por una parte existe la dualidad ontológicamente irrompible de las personas, y, por otra, pide, y a su manera realiza la unidad sin falla, la unidad efectivamente consumada de esas mismas personas («en un solo espíritu y amor», dirá San Juan de la Cruz a propósito de la unión mística sobrenatural, pero esto es ya verdad, en otro plano muy distinto y en un sentido analógico, de la unión natural entre el hombre y la mujer[11] en el amor loco). (Maritain, 1967: 6; 1978:17).
El que ama con amor loco se da totalmente; el objeto de su amor es una criatura limitada, frágil y mortal
Maritain considera que el amor loco es una perfección ontológica de la naturaleza. Sin embargo, desde un punto de vista moral puede ser utilizada para lo mejor o para lo peor. Se trata, por tanto, de no demonizar ni tampoco sacralizar el amor loco humano.
En el plano que nosotros consideramos ahora, que es el plan terrestre, el amor loco (humano), a diferencia del amor loco por Dios, depende del orden simplemente natural; más aún, en este mismo orden, como ya lo he señalado más arriba, es una perfección ontológica de la naturaleza, disponible desde el punto de vista moral para lo mejor o lo peor. De ahí su esplendor y su ambigüedad. Su objeto es un objeto creado. El que ama con amor loco se da totalmente; el objeto de su amor es una criatura limitada, frágil y mortal. Sería desconocer las grandezas de nuestra naturaleza el creer que esta criatura amada con amor loco se convierte necesariamente para el amante en un ídolo y que necesariamente es amada por él más que Dios. Pero sería desconocer las miserias de nuestra naturaleza el creer que no pueda ser amada más que Dios por el que la ama con amor loco, y que no pueda convertirse en un ídolo para él. El amor loco humano puede brillar en el seno de una vida moralmente recta y sumisa al orden de la caridad. Puede brillar igualmente (y no sólo fuera del matrimonio, sino también en el estado de matrimonio) en el seno de una vida de pecado. (Maritain, 1967: 6-7; 1978: 17-18).
Una persona humana no puede darse a otra o extasiarse en otra, hasta el punto de hacer de ésta su Todo, más que si le da o está dispuesta a darle todo su cuerpo al darle su alma
Para acabar de perfilar el amor loco humano, Maritain realiza tres observaciones. La primera es sobre la relación con el amor de abnegación y la amistad, y la segunda acerca de su nivel más profundo y radical en el alma , que le lleva a la disposición de quererse dar en el cuerpo.
Ahora, tres observaciones: 1ª El amor loco implica y presupone siempre (no necesariamente como anterior en el tiempo, sino como anterior necesariamente en el ser) el amor de abnegación o la amistad, pero [12]va muy por delante de la amistad.– 2ª El amor va por delante de la amistad porque se constituye a un nivel más profundo –—absolutamente radical—, en el alma, por el mero hecho de que es don directo, al descubierto, al desnudo, de la persona misma toda entera, haciéndose uno en espíritu con el otro. Pero en virtud de la misma naturaleza y del ser humano, que es carne y espíritu, supone también por sí mismo[13] la unión en la carne, al menos de deseo, con el goce carnal, placer de los sentidos por excelencia, que les está vinculado. Una persona humana no puede darse a otra o extasiarse en otra, hasta el punto de hacer de ésta su Todo, más que si le da o está dispuesta a darle todo su cuerpo al darle su alma. (Maritain, 1967: 7; 1978: 18).
La persona es ante todo y principalmente espíritu, y, por lo mismo, ante todo y principalmente se da como espíritu dándose todo entero
La tercera observación —que viene a reforzar lo expuesto en la nota 5— incide en que a pesar de esa implicación del cuerpo que tiene el amor loco, es sobre to amor de dilección, porque la persona es ante todo y principalmente espíritu.
3ª Con todo, el amor loco es infinitamente más que el deseo de los sentidos. Es por esencia, primordialmente y principalmente, amor de dilección; el amor de concupiscencia (por el interés o el goce del mismo sujeto amante, no de la cosa amada) es ahí secundario, enteramente subordinado al amor de dilección. La persona es ante todo y principalmente espíritu, y, por lo mismo, ante todo y principalmente se da como espíritu dándose todo entero. Cuanto más se levanta el espíritu por encima de la carne, tanto más el amor loco, el auténtico amor en su forma extrema, se levanta por encima del amor-pasión. (Ibidem).
El amor de que hablo aquí es, ante todo, un amor de dilección. No es necesariamente el amor loco; pero sí es necesariamente y primordialmente el amor de abnegación y de amistad
Dejamos ya el primer apartado de esta nota separada de Jacques Maritain y pasamos al tercero SOBRE EL MATRIMONIO CRISTIANO (Maritain, 1967: 24-37; 1978:41-58). De aquí lo que más nos interesa reflejar es que Maritain complementa lo escrito sobre el matrimonio en Réflexions sur l’Amérique… (Maritain, 1958; 1966b; 1996), incidiendo más en el aspecto corporal de la entrega matrimonial. Nos centramos sólo en el primer subapartado, “Matrimonio, amistad y amor” (Maritain, 1967: 24-26; 1978: 44). El amor matrimonial es un amor de dilección, aunque no sea necesariamente un amor loco
El amor de que hablo aquí es, ante todo, un amor de dilección. No es necesariamente el amor loco; pero sí es necesariamente y primordialmente el amor de abnegación y de amistad, esa amistad entre esposos completamente única, uno de cuyos fines esenciales es el compañerismo espiritual entre el hombre y la mujer para ayudarse uno al otro y realizar aquí abajo su destino; y es también un amor (hablo del amor en su forma ordinaria, de lo que al comienzo he llamado el «amor noble» sin más) que está en verdad a la medida del hombre y al que el alma, como los sentidos, es impulsada[14], de manera que en ese amor, en el que el deseo está presente con todo su poder, sin embargo, la dilección supera realmente a la concupiscencia. Finalmente, el comercio carnal efectivo está también implicado en ello[15], puesto que el otro fin esencial del matrimonio es la perpetuación de la especie humana, razón por la cual cada esposo tiene derecho sobre el cuerpo del otro. (Maritain, 1967: 24-25; 1978:44).
El amor loco viene entonces como añadidura, pero como respuesta a un deseo radical inscrito en el ser humano
En sus precisiones Maritain perfila el amor conyugal como una amistad única y sagrada a la que se suma el amor único y sagrado, como ya había expuesto en Réflexions sur l’Amérique, que puede culminar con el amor loco.
La esencia del amor conyugal consiste en la amistad única y sagrada de que acabo de hablar, más el amor (cuando está presente), el amor noble igualmente único y sagrado que a ella se junta o debiera normalmente juntarse. […]. A esta amistad fundamental y primordialmente exigida, a este amor de entera abnegación, con el comercio carnal implicado por el matrimonio, y con el amor de los sentidos y del alma, el amor noble que incluye o debería normalmente incluir, puede añadirse el amor loco, en el que el don directo es llevado a su forma extrema y absolutamente plena, al descubierto y al desnudo, de la persona o subjetividad entera –y no solamente en su cuerpo, sino absolutamente en todo lo que ella es –, de manera que la personalidad se hace verdaderamente parte de la otra como de su Todo. El amor loco viene entonces como añadidura, pero como respuesta a un deseo radical inscrito en el ser humano, puesto que, como lo hemos visto antes, el amor loco, en el que el amante se extasía en la amada, y la amada en el amante, y se hace carne de su carne y un solo espíritu con él, es la cima y la perfección del amor entre el Hombre y la Mujer. Es, pues, por esto mismo, la cima de la perfección del amor entre esposos. (Maritain, 1967: 25-26; 1978:44-45).
Esta cima es un don especial y gratuito, es la gloria y el cielo de aquí abajo, donde se hace realidad un sueño del fondo de los siglos consustancial con la naturaleza humana
A modo de conclusión, Maritain señala que no cree que una plenitud semejante sea algo muy frecuente, pero que cuando se alcanza es un verdadero don del cielo.
No creo que esta cima sea alcanzada a menudo, ¡ni mucho menos! Pero cuando es alcanzada en virtud de una fortuna extraordinaria que es un don especial y gratuito, es la gloria y el cielo de aquí abajo, donde se hace realidad un sueño del fondo de los siglos consustancial con la naturaleza humana, y cuya nostalgia, inherente a la pobre humanidad, manifestaban todos los cantos de himeneo cantados a lo largo de los siglos anteriores. (Maritain, 1967: 26; 1978:45).
Por eso, una película como an Affair to Remember (Tú y yo, 1957) nos cautiva, porque con la magia del mejor cine es capaz de captar ese sueño “consustancial con la naturaleza humana y cuya nostalgia” no ha dejado de cantar, y sigue cantando, la humanidad. Vayamos por tanto a comenzar sin más dilación el texto filosófico-fílmico.
6. EL TEXTO FILOSÓFICO FÍLMICO DE AN AFFAIR TO REMEMBER (TÚ Y YO, 1957) DE LEO McCAREY (I): LOS TÍTULOS DE CRÉDITO Y LA PRESENTACIÓN DE LA FIGURA MEDIÁTICA DE NICKIE FERRANTE (CARY GRANT)
Nuestra historia de amor es algo maravilloso, que recordaremos con alegría. Nuestro amor nació con nuestro primer abrazo. Y una página fue arrancada del tiempo y el espacio

Tras el icono y la fanfarria de la Twentieth Century Fox y a continuación de la advertencia de que es una película en CinemaScope, los títulos de crédito de An Affair to Remember (Tú yo, 1957) aparecen con letras de color rosa, sobre el paisaje del Central Pak de New York, divisándose al fondo el Empire State Building. Se escucha la canción del tema principal, música de Harry Warren (1893-1981), con letra de Harold Adamson (1906-1980) y del propio Leo McCarey, interpretada por Vic Damone (1928-2018), que reproducimos en inglés, con su traducción al español en nota a pie de página. Se repite una vez.
Our love affair is a wondrous thing
That we’ll rejoice in remembering
Our love was born with our first embrace
And a page was torn out of time and spaceOur love affair, may it always be
A flame to burn through eternity
So take my hand with a fervent prayer
That we may live and we may share
A love affair to remember.[16]
Nuestra historia de amor, que siempre sea una llama que arda por toda la eternidad
En el primer fotograma se lee: Cary Grant, Deborah Kerr en … Segundo: De Leo McCarey, An Affair to Remember. Tercero: con Richard Denning, Neva Patterson, Cathleen Nesbitt, Robert Q. Lewis, Charles Watts, Fortunio Bonanova. Cuarto: Guion de Delmer Daves y Leo McCarey[17], sobre una historia original de Leo McCarey y Mildred Dram. Quinto: canciones con música de Harry Warren y letra de Harold Adamson y Leo McCarey, y música de Hugo Friedhofer, dirigiendo Lionel Newman. Sexto: La canción que está sonando “An Affair to Remember”, cantada por Vic Damone. El director de fotografía Milton Krasner, A.S.C.[18]
En el séptimo: Los directores de Arte son Lyle R. Wheeler y Jack Martin Smith; la decoración del set de Walter M. Scott y Paul S. Fox; los efectos especiales de L.B. Anott, A.S.C. Octavo: Montaje a cargo de James B. Clark ACS; el diseño de vestuario de Charles Le Maire; Gilbert Mandelik como Ayudante de dirección; Maquillaje: Ben Nye S.M.A.[19] Peluquería, Helen Turpin, C.H.S.[20] Noveno: Departamento de Música, Ken Darby; Orquestación: Edward B. Powell; Sonido: Charles Peck y Harry M. Leonard; Lentes de CinemaScope: Bausch y Lomb.
Así que toma mi mano con una ferviente plegaria para que podamos vivir y compartir una historia de amor para recordar
Y los tres últimos textos en los fotogramas son más breves. Décimo: Color por De Luxe; Asistente de color: Leonardo Doss; Undécimo: Producida por Jerry Wald. Duodécimo: Dirigida por Leo McCarey.
La interpretación de Vic Damone ha ido acompañando todo el tiempo. Los últimos compases suenan mientras en la pantalla vemos un plano panorámico de New York que se detienen ante el Empire State Building.
La primera secuencia nos muestra un plano del estudio de la cadena de la televisión CBS. A la derecha se ve la cámara y delante, agachado, a un técnico de sonido. Vamos a asistir a la presentación indirecta del protagonista masculino, Nickie Ferrante (Cary Grant).
Nickie Ferrante, el gran mujeriego, queda fuera de circulación. Por fin habrá campanas de boda para él. Mr. Ferrante sale hoy de Europa y Miss Lois Clark le estará esperando en la pasarela de embarque de New York
En el centro del plano, sentado tras una mesa, el presentador Robert Q, Lewis (1920-1991) que se interpreta a sí mismo, con un letrero sobre la mesa que permite identificarlo. Es un hombre en la decena de los treinta años —exactamente unos 36 ó 37 cuando actúa en la película—. Lleva en las manos un lápiz y una serie de folios. A sus espaldas se ve un mapamundi y más a su izquierda hay un fichero.
Robert Q. Lewis: “Y mientras la bolsa de New York mostraba indicios de agitación, había poca o ninguna inquietud por parte de los más optimistas, (Cambia de papeles y sigue leyendo) Buenas noticias para los solteros. La competición por las chicas guapas será más fácil definitivamente… (La cámara se le acerca) puesto que Nickie Ferrante, el gran mujeriego, queda fuera de circulación. Por fin habrá campanas de boda para él. Mr. Ferrante sale hoy de Europa y Miss Lois Clark le estará esperando en la pasarela de embarque de New York. Lois y sus adorables seiscientos millones de pavos. ¡Vaya un trato! No sólo todas esas lechugas, sino también un espléndido tomate. ¡Wow!”.
Lois Clark, una heredera estadounidense… de la inmensa fortuna de 600 millones de dólares…. ¡60 millones de dólares! En liras italianas… ¿Cuántos billones de liras serían? ¡Madre mía!
Conviene resaltar que la noticia de la boda del gigoló haya sido precedida por otra que se refería a la bolsa. Y que de Lois Clark lo que sobre todo se subraye sea su fortuna económica. Desde el primer momento McCarey parece estar preguntando si hay lugar para el verdadero amor en un mundo crecientemente materialista. La escena del locutor italiano de radio va en la misma línea. Plano de una barca al atardecer en lo que parece una vista de Roma. Se escucha una voz en italiano.
Locutor italiano (Digno Bolognese): “Ecco vi una notizia extraordinaria. Nickie Ferrante, il maestro dell’arte dell’amore, e la signorina Lois Clark un’eridetera americana… [21](Plano del locutor de la RAI; está en una mesa de estudio, detrás de la cual hay en la pared relojes de Tokyo (marcando 3 y 10) y New York (1 y 10); lee con énfasis unas hojas)… dell’immensa richezza di 600 milloni di dollari…. (Deja de mirar a las hojas y lo hace al frente, hacia la cámara). 600 milloni di dollari! (vuelve a poner los ojos en los papeles). En liras italianas…Quanti billoni di lire sarebbe? Mamma mia!”.
“Seguimos con la sección de chismes. Nickie Ferrante viaja esta noche para contraer matrimonio con una de las damas de la nobleza industrial americana. Roca y gravilla, me parece”
La tercera escena en un medio de comunicación marca el interés de la noticia sentimental, si bien McCarey rebaja su tono emocional, como para hacer ver que se trata de un asunto que interesa a públicos muy amplios y sensibilidades diversas. Plano del puente de Londres, con el Big Ben y el Palacio de Westminster. Suenan las campanas del reloj. Frente al tono apasionado de la emisión italiana, McCarey subraya la característica flema británica. La cámara muestra a continuación los estudios de la BBC, con una fotografía de la reina de Inglaterra en la pared. Se exhibe una mesa austera, en la que a una lado hay una bandeja para servir el té. Habla un locutor (Jack Raine) con poco entusiasmo.
Locutor británico: “Seguimos con la sección de chismes. Nickie Ferrante viaja esta noche para contraer matrimonio con una de las damas de la nobleza industrial americana. Roca y gravilla, me parece. Es una Miss Lois…. (mira a la hoja)… Clark. Sí. Bien. (Sigue revolviendo las hojas, frunce el ceño, lee en silencio…Bueno eso es todo).
“Mr. Ferrante, ¿podría ponernos u autógrafo aquí?… Son muy amables, pero me requieren en el teléfono. Gracias”
Plano encadenado. Suena una música ligera y se ve la imagen de un transatlántico. Cambio de escena y se ve a un muchacho para los recados en el cubierta del barco, con un papel en la mano. Pasa junto a una dama y un caballero entrados en edad, ambos de espaldas a la cámara.
Muchacho (Anthony Mazzolla, dirigiéndose al caballero): “¿Signor Ferrante? (El caballero hace gestos de no serlo). No, no. (Un trávelin muestra al recadero que sigue caminando hacia el frente en dirección a la cámara. Sigue preguntando). ¿Signor Ferrante?”.
Otro caballero (En traje de etiqueta, se le acerca y pregunta): “¿Está abordo? (El muchacho asiente, mientras la amplitud del plano muestra en una escalera a la derecha a un miembro de la tripulación que baja por una escalera).
Muchacho (Mientras sigue caminando): “¡Signor Ferrante! (Avanza alegre, gira hacia un pasillo en el que hay tres damas vestidas de noche. Vuelve a llamar). ¡Signor Ferrante! (Plano del joven junto a otras escaleras a su izquierda). ¡Signor Ferrante!”. (Las damas le siguen. Se ve que alguien baja. La cámara muestra sus zapatos).
Nickie Ferrante Cary Grant, an adelante NF): “ Muchacho, aquí estoy”. (Se le ve ya de cuerpo entero).
Muchacho (Mirándole con atención): “¿Es usted el Signor Ferrante? Tengo una llamada de París para usted”.
Tres damas (Han seguido al recadero y ahora se encuentran en primer término del plano. Preguntan a Ferrante mientras le enseñan una revista del corazón): “Mr. Ferrante, ¿podría ponernos u autógrafo aquí?”.
NF (Levantando una mano): “Son muy amables, pero me requieren en el teléfono. Gracias”. (Camina de espaldas por el otro lado de las escaleras por las que ha bajado y ellas le siguen).
“¿Cómo pudiste hablarme de amor, decir las cosas que tú dijiste, estando a punto de casarte?¿Recuerdas lo que me susurraste cuando te di la cigarrera?”
Plano de Nickie Ferrante sentándose junto una mesa donde se encuentra el teléfono, en un camarote al efecto. Está decorado con una banda naranja a mitad de la pared y el cuadro de un bodegón a su izquierda. Toma el auricular con una mano, mientras la otra la mete en el bolsillo, en un gesto característico del actor.
NF (Al auricular): “Sí. Soy Ferrante. ¿Quién llama? Oh, sí. Pásemela”. (Plano de una mujer en vestido de noche amarillo con un chal. Es Gabriela con el receptor en la mano).
Gabriela (Michèle Montan,): “Eres una bestia”.
NF (Sólo su voz): “¡Hola, Gabriela!”.
Gabriela (Remedándole en un tono burlón): “¡Hola, Gabriela! No me hables a mí”.
NF (En el plano, molesto): “¿Que no te hable? ¿Entonces para qué me has llamado?”.
Gabriela (Ahora enfocada): “¿Cómo pudiste hablarme de amor, decir las cosas que tú dijiste, estando a punto de casarte?.¿Recuerdas lo que me susurraste cuando te di la cigarrera?”.
NF (En el plano): “Por supuesto, cariño… Te dije… (repite mientras piensa)… Te dije… (Al no acordarse o al no convenirle reproducirlo, finge que se corta la comunicación)… ¡Hola, hola!, ¿puedes escucharme Gabriela? Creo que se desconecta la línea”.
Gabriela: “¡No, no está desconectada!”
NF (Continuando con la farsa): “¡Operadora! ¡Operadora!… Oh, es una vergüenza!”.
Gabriela (Sólo su voz): “¡Hipócrita!. ¡Tengo un cuchillo en mi mano y ojalá estuviese clavado en su tu espalda!. (Nickie hace el gesto de lo que sentiría si eso fuese verdad). ¡Menteur! ¡Lâche! ¡Dégoûtant! Tu n’as pas honte?”.[22] (Nickie se sonríe y cuelga).
“Me preguntaba si le interesaría acompañarnos a mi esposas, mi hermana y a mí en una partida de bridge… Lo lamento, Mr. Hathaway. Hago trampas. Es una adicción”
En unos breves trazos, McCarey ha mostrado que la conducta seductora de Nickie Ferrante está cerca de lo que Maritain consideraba una conducta animal, por debajo de lo humano. Simplemente quiso pasar un buen rato recibiendo los favores de una bella dama. La cigarrera pasará a ser el emblema de ese modo de relación que Nickie estará llamado a superar.
Tras colgar vemos que el galán parece tener intención de fumar y se registra los bolsillos por encima de la chaqueta buscado la cigarrera. Se levanta, va a hacia la puerta y al abrirla se encuentra con otro pasajero que pronto comprobaremos que tienen un denodado afán por entablar relación con un personaje mediático como Nickie Ferrante.
Ned Hathaway (Charles Watts, con desenvoltura): “¡Bueno!.. Pero si es Mr. Ferrante. Me llamo Hathaway”. (Le alarga la mano).
NF (Aceptándosela obligado): “¿De veras?”.
Ned Hathaway (Avasallando): “Me preguntaba si le interesaría acompañarnos a mi esposas, mi hermana y a mí en una partida de bridge”.
NF (Rápido): “ Lo lamento, Mr. Hathaway. Hago trampas. (Sale de la habitación hacia el pasillo. Da media vuelta hacia Hathaway que se ha quedado a un lado). Es una adicción”.
7. EL TEXTO FILOSÓFICO FÍLMICO DE AN AFFAIR TO REMEMBER (TÚ Y YO, 1957) DE LEO McCAREY (II): EL PRIMER ENCUENTRO DE NICKIE FERRANTE (CARY GRANT) CON TERRY McKAY (DEBORAH KERR) MARCADO POR LA ATRACCIÓN Y EL JUEGO
“Disculpe. Creo que usted tiene mi cigarrera. Mejor que confiese. Soy ladrona de joyas. No me lo creo…»
Las dos conversaciones abortadas de Nickie Ferrante con Gabriela y con Ned Hathaway han mostrado a las claras que se trata de un personaje narcisista, que va a la suya. En casos como el de Hathaway justificadamente por preservar su libertad. En el de Gabriela prestándose a un juego peligroso. Ese es el suelo desde el que el donjuán va a presentarse ante Terry.
Tras el encuentro con Hathaway se ve a Nickie que camina por una especie de pasarela interior junto a la cubierta del barco. La cámara lo enfoca desde los ventanales, mientras él avanza, mientras sigue haciendo el gesto nervioso de buscar la cigarrera. Se detiene y mira hacia fuera con gesto perplejo. La cámara se le acerca hasta casi un primer plano. Suena la música.

NF (Se dirige hacia alguien que no vemos): “Disculpe. Creo que usted tiene mi cigarrera. (Plano más amplio en el que ya vemos a Terry McKay, de espaldas. En su vestimenta destaca un abrigo de pieles marrón rojizo, probablemente de visón. Ella se la muestra alargando el brazo y se acerca a la ventana. Sigue sonando la música).
Terry McKay (Deborah Kerr, en adelante TM, de frente con Nickie de espaldas, con una ironía que se asemeja a la practicada por Ferrante): “Mejor que confiese. Soy ladrona de joyas”.
NF (De frente, leyendo su humor). “No me lo creo”.
TM (En contraplano): “Iba a dársela al sobrecargo. La encontré en… (Y la muestra de nuevo, aunque la retira al percibir que Nickie intenta tomarla. Nickie en contraplano baja la cabeza). ¡Ah!. Un momento… ¿Cómo sé que es suya?”.
NF (Entrando en el juego): “Tiene una inscripción en el interior”.
Es terriblemente íntimo. Sé suficiente francés para avergonzarme. ¿Me lo podría refinar un poco y resumir lo que dice?… ‘Como recuerdo de tres noches inolvidables a bordo de la Gabriela’
La lectura de la inscripción va a suponer que en su primer encuentro, Nickie se va a mostrar a Terry McKay en su versión más desnuda, el don juan depredador que no teme jugar con las mujeres. De este modo ella va a ser consciente de los riesgos de una personalidad así. Lo que no se esperará es que pueda llegar a conocerle más allá de esta faceta, que en el fondo es un caricatura reductiva de la persona con respecto al personaje que se ha labrado.
TM (En el plano): “Ah… (lee) ‘Para Nicolo?. (Le mira, ladea la cabeza y continúa con ironía). Oh. No me diga que usted es el famoso. He leído tanto sobre usted en ‘Life’ y ‘Look’ y.…”.
NF (En el plano): “¿También en ‘Good Housekeeping’?… ¿Me devuelve la cigarrera?”.
TM (En el plano, levantando la mano): “ Un momento. Hmmm (comienza a leer lo que pone la inscripción. Arquea las cejas). Es terriblemente íntimo. Sé suficiente francés para avergonzarme. ¿Me lo podría refinar un poco y resumir lo que dice?”. (Claramente Terry comienza a entablar un pulso dialéctico con él, pues ya no puede tener ninguna duda de que es su cigarrera).
NF (En el plano, inclinándose hacia delante, como el que hace una confesión): “En efecto, dice… (se aclara la garganta) ‘Como recuerdo de tres noches inolvidables a bordo de la Gabriela’”. (Terry en el plano hace un gesto de estar ya segura y le devuelve la joya en disputa).
TM (De espaldas con Nicki de frente): “Oh, supongo que es suya. Está bien”. (Él la coge de su mano).
“No soy muy buena para eso. Hablo mucho. He intentado romper con ese hábito…Tiene una cara muy honesta”
El encuentro entre ambos ha sido cualquier cosa menos trivial. Era previsible que ella quedara impactada por la fama que precede a Nickie. Pero él no queda indiferente con respecto a la personalidad de Terry… y contraataca.
NF (Con ironía, mientras la mira): “Dígame, escribió la canción ‘Jamás volveré a sonreír’?”.
TM (En el plano, sonriendo con deportividad ante el golpe… y devolviéndolo): “Pero estoy pensando escribir una titulada ‘La luna sobre Gabriela’ (Pausa). ¿Cree que llegará a sustituir la noche del béisbol?. (Se va hacia una lado fuera de campo, se para y regresa. Frunce el ceño y mueve la cabeza para decir que no estaría bien. Queda Nickie en el plano, meditando. Se gira a un lado, y se le ve saliendo de la pasarela cubierta, en la que estaba la ventana desde la que hablaba. Camina hacia delante con la cigarrera en la mano. Plano de Terry en la cubierta, caminando. Aparece Nickie que la llama).
NF (Se pone a su altura): “Por favor, estoy en problemas, en serios problemas”.
TM (Se detiene y quedan los dos en un plano americano): “Se lo podría haber dicho yo… Jugueteando en yates… Pobrecito”. (Da unos pasos y él la sigue).
NF (Con voz demandante): “Debo hablar con alguien”.
TM (Sigue caminando): “No soy muy buena para eso. Hablo mucho. He intentado romper con ese hábito”.
NF (Avanzando en buscar su confianza, mirándola fijamente): “Tiene una cara muy honesta”.
TM (Que abre su polvera para mirarse por el espejito): “¿De veras?”.
NF (Con la misma actitud): “Puedo confiar en usted, ¿no?”.
TM (Un tanto sobrepasada): “Sí, supongo”.
NF : “Bien, venga conmigo”. (Y la toma del brazo). “¿Vamos a su cabina o a la mía?”.
“No es que sea una mojigata. Mi madre me enseñó a no ir a la habitación de los hombres en los meses que acaban en r”
Claramente Leo McCarey está describiendo la escena del nacimiento de una mutua atracción. Nickie es un especialista en detectar cuando ha conseguido impactar en una mujer y busca saltar las barreras. Terry, sin embargo, muestra una cautela y un dominio que no parece el habitual en las mujeres que el seductor frecuenta.
TM: “Sí, pero el capitán tiene también una cara honesta. ¿Por qué no le cuenta sus problemas?”. (Siguen avanzando y llegan al pasillo de las habitaciones).
NF (Con una explicitud que puede resultar hasta violenta): “¿Vamos a su cabina o a la mía?”.
TM (Parándolo): “A la mía”.
NF (Girándose): “La mía está aquí al lado”.
TM (Dado un paso hacia adelante y abriendo la puerta): “La mía está aquí. (Él la sigue. Ella abre la puerta. Plano desde dentro del camarote. Ella continúa con humor) No es que sea una mojigata. (Cierra la puerta). Mi madre me enseñó a no ir a la habitación de los hombres en los meses que acaban en r[23]”. (Se lo dice mientras enciende la luz).
NF (Con las manos juntas mirándole): “¿De veras?. (se gira y comienza a inspeccionar el camarote, que es de lujo. Se para junto a su sofá que hay en frente). Su madre no sólo es hermosa, sino que también es lista. (Mira hacia su derecha y se gira hacia ella). ¿Cómo se llama?”.
TM: “Terry McKay. (Avanza hacia el centro de la dependencia) Terry McKay y viajo sola. ¿Es eso, por casualidad, lo que le preocupa?”.
NF (Sonriendo). “Sí. (Ella comienza a desprenderse del abrigo y él se ofrece a ayudarle). ¿Puedo?”.
“Estaba terriblemente aburrido. No había visto ni una mujer atractiva en este barco desde que partimos. ¿No es terrible?”
La habilidad de Nickie para envolver cautivadoramente a “su presa” es notoria. Pero Terry no es un objetivo fácil. Sabe leer los gestos y ponerse en su sitio. Domina la situación, pero no deja de apreciar el encanto de su intento de cortejo.
TM: “Puede. Gracias (Nickie se queda el abrigo en el brazo y camina para dejarlo en el dormitorio. Terry lo corrige con un gesto y señala un sillón a su lado). Pienso que puede dejarlo aquí”.
NF (Regresando al otro lado de ella): “Oh, sabe. Esto no podría ser más bonito. Me ha salvado la vida. (Se da media vuelta y extiende la mano). Estaba terriblemente aburrido. No había visto ni una mujer atractiva en este barco desde que partimos. ¿No es terrible?. Estaba preocupado. Pensé: ‘¿Ya no viajan mujeres hermosas?’. Entonces (levanta la cigarrera) … la vi y eso me salvó… espero. (Se aproxima a ella. Terry no dice nada, camina hacia un sillón del fondo y se sienta en un brazo).
TM (Caustica): “Dígame , ¿le ha surtido efecto este tipo de táctica?. ¿O me sorprendería?”.
NF (Encajando el golpe, camina hacia el fondo y hace una réplica arriesgada): “Si se sorprendiera, me sorprendería”. (Se sienta en el sofá).TM (Con un ligero disgusto, al negarle la inocencia y hacerla experta en estas situaciones de flirteo): “Suena como un comentario cínico. (Se gira hacia él mientras se estira el vestido de color naranja). Yo también podría hacerlos si quisiera”.
NF (Sentado con la cigarrera en las manos): “Estoy seguro de que podría”.
TM (Firme): “Sé que puedo”.
NF (Rápido): Eso es lo que dije”.
TM (Reafirmándose): “De acuerdo. Pienso que podré”.
NF (Dócil): “La escucho”.
Este barco va demasiado rápido… Deberíamos aprovechar cada momento… ¿No cree que la vida debería ser alegre, brillante y espumosa como el champán?”
Terry se dispone a contraatacar. Sigue sacando partido a la inscripción que antes ha leído y que deja a Nickie al descubierto.
TM: “¿Su prometida conoce a la mujer del yate?”. (Plano de perfil de los dos).
NF: “¿Gabrielle?”.
Tm (Asintiendo): “Gabrielle”.
NF (Sin darle importancia a la pregunta): “¿Por qué?. Ciertamente es su mejor amiga”.
TM (Sorprendida, echándose hacia atrás): ¡Que grupito tan amigable”.
NF (Se ríe y se levanta, y vuelve al ataque. Mira por un ojo de buey y dice): “Este barco va demasiado rápido. (Ella agacha la cabeza y él se acerca más). Deberíamos aprovechar cada momento. (Se reclina un poco). ¿No cree que la vida debería ser alegre, brillante y espumosa como el champán?”.
TM (Sintonizando): “Me gusta el champán rosado”.
NF (Moviendo las manos): “A eso me refiero. (Mira hacia abajo y ella hacia el frente). ¿Hay alguna razón por la que este viaje no debiera ser como el champán rosado?. (Ella asiente para decir que sí que hay una razón). ¿Cuál?. (Ella señala hacia delante. La cámara sigue la dirección hacia la que ha apuntado su dedo, pasa por delante de Nickie Ferrante y se detienen en una fotografía en blanco y negro, puesta en un marco sobre la mesa. Más adelante sabremos que es de Kenneth Bradley (Richard Denning), su amante).
NF (Mira a la foto y luego a ella). “¿No le gustaría?”.
TM (Mirándole): “No”. (Acompaña la palabra con un gesto de negación).
NF: “¿Esposo?”.
TM: “No”.
NF: “Aún así, no le gustaría”.
TM: “No”.
NF: (Mirando hacia abajo): “¿Por qué no viaja con usted?”.
“Pensó que era una buena idea que fuera de viaje mientras él cerraba el trato, porque no tengo cabeza para los negocios”
De nuevo McCarey saca a relucir la contraposición entre amor y negocios, lo que pesa más en una relación de atracción entre un hombre y una mujer. En cierto modo es un emplazamiento a la nueva sociedad del bienestar y si está al servicio del mejor desarrollo de la persona, o, por el contrario, subordina a la persona al mejor funcionamiento económico.
TM (Con gesto de resignación): “Porque tuvo que ir a Texas para hacer un gran negocio”.
NF: “Ah”.
TM (Expresando con sencillez algunos sinsentidos del mundo económico especulativo): “Pensó que era una buena idea que fuera de viaje mientras él cerraba el trato, porque no tengo cabeza para los negocios. No entiendo por qué cuanto más dinero pierde una empresa, más gana por los remanentes y las cancelaciones de deudas. El gran secreto parece ser fusionar una corporación enferma con una gorda y saludable, y, así, todos se ponen bien”.
NF (Sin mucho entusiasmo): “Tonto, ¿no?”.
TM (Mirándolo): “No es que él crea que soy tonta, pero tampoco muy lista… para esas cosas…”.
NF (Mirándola): “No es necesario serlo”.
TM (Algo aliviada): “Gracias”.
NF (Dando vueltas a la cigarrera): “Estás bien… Bueno (mirando a la fotografía), así que él confía en usted”.
TM: “Ciegamente”. (La cámara cambia de lugar y ahora en el plano estás los dos de frente, él a la derecha y ella a la izquierda).
NF: “Sin equivocaciones, sin errores, sin pequeños resbalones”.
TM: “Cinco años de plena fidelidad”.
NF: Ah”.
TM: “Suena horrible, pero es cierto”.
NF (Reconociendo que ella le ha puesto un claro límite): “Sí, aquí está usted. (Riendo entre dientes mientras saca uno). ¿Algún cigarrillo?”.
“No, por favor. No piense en ello. Sacaré mi ego a pasear A no ser que a usted no le importe… ¿Cenar con usted? Me encantaría”
La entereza de Terry no deja de causarle admiración a Nickie. Es como si estuviera comenzando a admirar virtudes más espirituales en una mujer, lo que también le genera una mayor inseguridad.
TM: “No, gracias”.
NF (Mirando alrededor mientras se golpea el bolsillo como buscando algo para encender): “Oh… yo…”.
TM (Rápida): “Lo podría encender con la inscripción”. (Ya hace un gesto con el dedo).
NF (Se gira con el cigarro en la boca): “Esto me gusta. Debo estar alerta con usted. (La cámara cambia a la posición anterior, de lado, con él a la izquierda y ella a la derecha). Tiene mucha suerte. Debe ser un hombre extraordinario”. (Lo dice señalando su foto).
TM (Asintiendo, elogiando a Nickie de paso): “Imagínese lo atractivo que es, si puedo resistirme a alguien tan encantador como…”.
NF (Con cierta desubicación): “Sí, sí, lo comprendo. Bueno, ha sido bonito. ¿No?. (Se clara la garganta). Bueno, todavía quedan el tenis de pista cubierta, el juego de tejo o el bingo”.
TM (En el plano): “No me diga que se siente incómodo”.
NF (En el plano, señalando con el dedo): “A decir verdad, sí”.
TM (Su voz): “Lo lamento”. (Y se acerca a él que está junto a la puerta).
NF: “Está bien. No se disculpe”.
TM (Incisiva): “Espero no haber herido su ego, porque…”.
NF (Defensivo): “No, por favor. No piense en ello. Sacaré mi ego a pasear. (Sale y se detiene cuando va a cerrar la puerta). A no ser que a usted no le importe…”.
TM (Sin dejarle terminar): “¿Cenar con usted?. Me encantaría”. (Sale ella por delante y él la sigue).
8. EL TEXTO FILOSÓFICO FÍLMICO DE AN AFFAIR TO REMEMBER (TÚ Y YO, 1957) DE LEO McCAREY (II): LA PROFUNDIZACIÓN EN LA RELACIÓN DE NICKIE FERRANTE (CARY GRANT) CON TERRY McKAY (DEBORAH KERR) POR MEDIO DE LA APERTURA MUTUA A SUS DIMENSIONES BIOGRÁFICAS Y LAS DIFICULTADES QUE LES CREA LA INVASIÓN FRÍVOLA DE SU INTIMIDAD
Aquí viene mi amigo Ferrante. Mr. Ferrante, permítame presentarle a mi hermana y a mi esposa…
En el primer encuentro Nickie y Terry muestran una atracción que los lleva a un pequeño juego de fuerzas, en el que él experimenta un claro freno tras sus intentos de seducción. Pero ella, de manera literal, no cierra la puerta a lo que pudiera ser una relación más civilizada, en la que cultivasen el mutuo interés por conocerse y una incipiente amistad. McCarey y las interpretaciones de Cary Grant y Deborah Kerr lo dibujan con maestría.
Un fundido encadenado muestra al maître que va abriendo paso a Terry y Nickie por el restaurante del barco. Se encuentran ya casi todas las mesas redondas ocupadas por cuatro o cinco comensales. Pasan junto a la que ocupa Ned Hathaway, quien nada más verlos dice a su hermana y su esposa.
NH: “Aquí viene mi amigo Ferrante. (Se levanta). Mr. Ferrante, permítame presentarle a mi hermana y a mi esposa… (Pero Terry y Ferrante pasan de largo, por su espalda, y él se queda de pie haciendo las presentaciones muy optimista… pero solo. Su hermana y su esposa se ríen divertidas, mirando hacia dónde va Ferrante, quizás divertidas, quizás para disimular el azoramiento. Ned se queda desconcertado, y una de ellas con gesto jovial hace que se siente).
“Y cuando era pequeño, ¿qué le leía la niñera antes de dormir…? ¿Las memorias de Casanova?… Debió tener una infancia feliz”
Plano de Nickie Ferrante y de Terry ya sentados en la mesa. Él de frente y ella de medio lado. Ya han pasado un tiempo juntos y la conversación, sin perder el picante dialéctico de la secuencia anterior, va adquiriendo un tono más confidente.

TM (Con un gesto relajado, mediante la mano en la barbilla): “Y cuando era pequeño, ¿qué le leía la niñera antes de dormir…?”.
NF (Sorprendido): “Déjeme pensar”.
TM: “¿Las memorias de Casanova?”.
NF (Siguiendo la ironía): “Cada noche… y entonces apagábamos la luz”.
TM (Extrañada): “¿Apagábamos?».
NF (Señalando con la meno un poco por encima del asiento del diván): “Era así de alto”.
TM (Manteniendo la mano en la barbilla): “Debió tener una infancia feliz”.
NF (Agachando la cabeza mientras sonríe): “Ah, sí”.
TM: “Y mujeres… (La cámara se desplaza a un lateral. Vemos en primer término a Nickie y luego a Terry). Ha conocido a una pocas, ¿verdad?”.
NF (Evasivo): “No sé. Quizás pocas sea una palabra equivocada”.
TM (Incisiva de nuevo): “Digamos que no es precisa…”. (Aparece un maître por detrás del diván donde están sentado junto a la mesa. Se dirige a Nickie).
Maître: “Disculpe Mr. Ferrante. ¿Desea que le reserve esta mesa cada noche?”.
NF (Mira hacia ella, que levanta los hombros como diciendo que no le importa. Pausa. Por fin Nickie responde): “¿Por qué no?”.
Maître: “Gracias”. (Y se retira).
NF (A Terry): “¿Dónde estábamos?”.
TM (Con la cámara tomándole de frente): “Y yo supongo que todas estaban locamente enamoradas de usted”.
NF (Serio): “Lo dudo”. (la cámara vuelve a tomar desde un lado).
“He sido más que justo. La idealizo. A cada mujer que conozco la pongo aquí… Claro, que cuanto mejor la conozco… Resulta difícil mantenerlas allí. Pronto el pedestal se tambalea y después se cae”
Terry avanza en su empeño y busca que Nickie revise cuál ha sido su actitud ante las mujeres, interpelada por el hecho de que un niño feliz pueda haberse convertido en un seductor.
TM: “Pero usted no ha tenido demasiado respeto por ellas”.
NF (En el mismo tono): “Al contrario”.
TM (Señalando con el dedo): “Aun así, siempre ha sido muy justo en sus juicios”.
NF (En el plano y Terry de lado): “He sido más que justo. La idealizo. A cada mujer que conozco la pongo aquí. (Levanta la palma de la mano extendida por encima de la cabeza). Claro, que cuanto mejor la conozco…». (Hace el gesto de ir bajando la mano gradualmente, como a escalones).
TM (Siguiendo su metáfora): “Resulta difícil mantenerlas allí. (Nickie asiente). Pronto el pedestal se tambalea y después se cae”.
NF (Mirándola): C’est la vie, et cetera. Vamos, ahora hablemos de usted”. (Plano de él de espaldas y ella de frente, manteniendo la mano en la barbilla).
TM (Con sonrisa forzada, manteniendo el control): “No, no está noche. (Con Nickie de frente y ella de lado). Hablaremos de mí en otra ocasión. No tenemos planes para mañana”.
NF (Con una tacita de café en la manos): “Yo sí”.
TM (Firme): “ Oh, no. Hablaremos de mí mañana”. (Nickie en el plano con la taza de café se sonríe).
“¡Qué día tan hermoso! Hace mucho calor… Bueno, ¿por dónde íbamos? Iba a contarme dónde nació”
La cena ha podido revelar a Terry que Nickie no es un hombre tan superficial como pudiera desprenderse de su imagen mediática, o de lo que ha podido ver de él hasta el momento. Hay algo de búsqueda sin éxito en su aproximación a las mujeres. Con toda seguridad a causa de que su visión narcisista lo impide. Pero es un pequeño paso.
Un enlace encadenado nos muestra cómo avanza el transatlántico. Una música alegre acompaña el aire de la travesía. Plano de la cubierta, en un día soleado. Se ve a Nickie que va con americana y a Terry con un vestido claro y una chaqueta. Están en una terraza junto al mar a la que se accede por unas escaleras.
TM (Se quita la chaqueta y se la da Nickie): “¡Qué día tan hermoso! Hace mucho calor…”.
NF: “Bueno, ¿por dónde íbamos? Iba a contarme dónde nació”.
TM (Asintiendo): “Eso es, pues…”. (Aparece un recadero).
Recadero (Acercándose a Nickie): “¿Mr. Ferrante?… Telegrama”. (Se lo da).
NF (Al muchacho): “Gracias… (A Terry). Perdóneme, Miss McKay”.
Recadero (Que estaba bajando las escaleras, se para y pregunta): “¿Miss McKay?”.
TM (Respondiendo al joven: “¿Sí?”
Recadero: “Tengo uno para usted también”. (Y se lo entrega).
TM (A Nickie, con intención, repitiendo sus palabras de hace un momento) Perdóneme, Mr. Ferrante”. (Se ponen espalda contra espalda, y cada uno lee su telegrama).
NF (A Terry): “¿De él?” (Ella asiente).
TM (A NF): “¿De ella?” (Él asiente).
“Fui a New York y trabajé de cantante en un club, de diez a tres de la madrugada. El jefe me perseguía por la oficina hasta las cuatro, después… Me iba a casa…”
A continuación lo pliegan y se miran con una cierta tristeza, como si la presencia de sus prometidos en ese momento, a través del telegrama, no fuera bienvenida. Un primer signo de que entre ellos es fácil que se vaya labrando una intimidad… excluyente. La cámara pasa de tomarlos de frente a enfocarlos de espaldas.
NF (De perfil a Terry): “Bueno, ¿dónde estábamos?”. (La pregunta, que tanto se reitera, viene a sugerirla conciencia que tiene Nickie de que la presencia de ella es casi evanescente, de que necesita concitarla para que no se escape ni se pierda entre los dedos).
TM (Levantando el papel): “Bueno, estaba a punto de contarle dónde nací… y nací en Boston”.
NF (Con su habitual insistencia): “Estoy impaciente por que se haga mayor”.
TM (Levantando la palma de la mano): “Bueno. Tenga paciencia. Crecí… rápidamente. (La cámara los toma ahora de frente). Fui a New York y trabajé de cantante en un club, de diez a tres de la madrugada. El jefe me perseguía por la oficina hasta las cuatro, después… (Silba y levanta la mano…). Me iba a casa…”.
NF (Haciendo un gesto como para preguntarle si la alcanzó): “¿Alguna vez?”.
TM (Negando también con el gesto y el movimiento de la cabeza): “No… (Sacude el telegrama). Entonces una noche él apareció…”. (Sigue señalando el papel).
NF (Señalando también): “Este es el tipo”.
FM (Confirmándolo): “ Y me dijo: ‘Este no es un sitio para ti’». (Frunce el ceño muy seria).
NF (La cámara se mueve un poco para captarlo): “¿En serio?”.
“Buenos con eso ya estamos al día. A hora mi vida es como un libro abierto… Es sólo una página…. Bueno, es la única página”
Ahora Terry realmente va a abrir su corazón. Su relación actual la rescató de un trabajo como cantante que estaba al borde del peligro de una relación de sí misma puramente instrumental. Pero el remedio tampoco significó el bien pleno.
TF (Agachando la cabeza para mirar el papel): “Y yo dije: ¿no lo es? (Ríe). Y entonces… (A Nickie). ¿Qué?”.
NF (Extrañado por la pregunta): “¿Qué de “qué”?”.
TM (Aclarando el sentido de la pregunta): “No lo sé, pensaba que había dicho algo”.
NF (Sobrio): “No, no he dicho nada”.
TM (Humilde): “Disculpe. Tiene razón… (La cámara cambia, queda Terry de frente y Nickie de lado). Dijo que mi sitio estaba en un ático en Park Avenue, (levanta una mano y se la pone sobre las cejas) con una vista espectacular sobre el East River”.
NF (Quizás irónico): “Un lugar ideal para perfeccionarse a sí misma”.
TM (Respondiendo con seriedad): “Sí. Estudié mucho”.
NF (con la cámara que lo toma de frente y a ella de perfil): “¿Canto?”.
TM: “Y música, arte literatura…”.
NF: “Para convertirse en la esposa perfecta y encantadora”.
TM (Asintiendo): “Sí, esa era la idea general… ¿Tiene algo de malo?”.
NF: “No, nada”.
TM (Con la cámara de frente): “Eso pensaba… (Vuelve a mover el telegrama…). Bueno, con eso ya estamos al día. (Se da la vuelta y mira hacia el mar). Ahora mi vida es como un libro abierto”.
NF (De espalda a ella): “Es sólo una página”.
TM (Mirándole): “Bueno, es la única página”.
“Lo sé. Sabe, no es bueno obviamente que nos vean a cualquiera de nosotros estando juntos. Bien o mal, la gente hablará… Mejor que nos despidamos”
Terry ha expuesto con sencillez la insatisfacción que le deja su vida. Es una mantenida que en teoría se prepara para ser esposa… y madre. Pero el hecho real es que la única variable real es un presente en el que el desarrollo de su libertad ha quedado coartado por la seguridad que le genera una relación que reconoce incompleta y limitada.
Suena una campana. Cambia el enfoque. Nickie se queda serio. Aparece un fotógrafo (Marc Snow) con uniforme y una cámara de mano.
Fotógrafo: “¿Me permiten? (Se pone enfrente de ellos y les saca una foto. Nickie sonríe, está acostumbrado, pero Terry pone cara de apuro). Gracias”.
TM (Disgustada): “No, no. Mal, mal”.
NF (Al fotógrafo): “Espere un momento. Una cámara interesante. ¿Pudo verla?”.
Fotógrafo (Halagado y amable): “Oh, sí”.
NF: “Es nueva, ¿verdad?”. (La maneja, le quita el carrete y se lo pasa a Terry que lo coge y luego lo arroja por la borda).
Fotógrafo (Al percatarse del movimiento): “Oh, pare por favor. Por favor, pare”.
NF (Cínico): “¡Qué mala suerte!”.
Fotógrafo (Recupera la cámara y se marcha, bajando rápido las escaleras): “Eso no ha sido muy bonito”.
NF (Reprochando a Terry que tirara el carrete por la borda): “No debería haberlo hecho”.
TM (Con el gesto de quien ha cometido una travesura): “Lo sé. Sabe, no es bueno obviamente que nos vean a cualquiera de nosotros estando juntos. Bien o mal, la gente hablará. (Toma la chaqueta que él le había sostenido). Mejor que nos despidamos”. (Ella comienza a bajar por las escaleras).
“Quiere decir que es particularmente no bueno para usted. Sí. Ser vista con usted es noticia y no quiero ver mi foto en la prensa. Así que me iré por mi lado y usted por el suyo”
La irrupción del fotógrafo va a marcar lo que va a ser el tenor de las próximas escenas. La falta de intimidad de Nickie y Terry para tejer una amistad, porque todo lo que rodea al galán es noticia. La mirada de los otros se inmiscuye sin ningún pudor, y la prudencia de Terry le lleva a pedir a Nickie abandonar su acercamiento.
NF: “Es una lástima”.
TM: “Adiós”. (Y le da la mano).
NF: (Mientras la retiene la mano): “¿Qué le pasa? ¿Tienen miedo?”.
TM: “¿De usted?”.
NF: “Sí”.
TM: “No”.
NF: “Nos quedan varios días de viaje y no soporto la monotonía”.
TM (Dejando que le retenga la mano): “Siempre puede dar largos paseos al sol”.
NF (Infantil): “¿Y si llueve?”.
TF (Sonríe ante la ocurrencia): “No. No es bueno”.
NF: “Quiere decir que es particularmente no bueno para usted”.
TM: “Sí. (Con el fotógrafo sacándoles una toma desde la parte de debajo de las escaleras, sin que puedan verlo. Pone gesto de haberse salido con la suya). Ser vista con usted es noticia y no quiero ver mi foto en la prensa. (De nuevo la cámara frente a ellos). Así que me iré por mi lado, (y señala su mano con firmeza hacia la izquierda) y usted por el suyo. (Y hace con las mano unos cuantos zigzag, hasta que al final describe un picado. Ella baja y él se queda mirando).
“Todo el barco habla de ti. ¿En serio? ¿Qué dicen? No lo sé. Cada vez que empiezan a hablar de ti, me hacen salir de la habitación”
Fundido encadenado, que oscurece la imagen. Se ve el transatlántico. Plano de Terry que sale de una puerta interior a cubierta. Lleva un abrigo de pieles. Escucha una voz.
Niño (Brian Corcoran): “¡Socorro, socorro!”. (Se ve a un niño de unos cinco años enredado en la barandilla de una escalera, como habiendo intentado deslizarse por ella. Terry se acerca para ayudarle).
TM: “Espera. Déjame. ¡Oh, Dios mío! ¡Cómo pesas!”. (Aparece Nickie caminando por la cubierta).
Nickie (A Terry): ¿Qué pasa? ¿Está usted con algún problema?”.
TM: “Sí. Écheme una mano. Pesa un poco”.
NF (Se acerca a él y lo levanta): «¡Vamos, amigo!. (El niño queda con una pierna levantada). Ya lo tengo. Suelta». (Consigue que no se agarre).
TM (Con ironía, imaginando que sería un buen padre). “Sujételo por el otro lado, papá”. (Y ella le presta apoyo).
NF: “Oh, gracias. Es usted de gran ayuda. (Le acaba de dar la vuelta y lo sienta en un barrote. Al niño): “¿Cómo te metiste en este lío?”.
Niño (Balbuceando): “Yo, yo… me enredé”.
NF: “No podías baja, ¿eh?. (Y lo levanta amistosamente un poco, haciéndole cariñosamente cosquillas). Eres todo un muchachote”.
Niño (Con desparpajo): “Tú también eres todo un muchachote”.
NF (Asombrado por la reacción: “¿Sí? ¿Por qué?”.
Niño: “Todo el barco habla de ti”.
NF (Interesado): “¿En serio? ¿Qué dicen?”.
Niño: “No lo sé. Cada vez que empiezan a hablar de ti, me hacen salir de la habitación. (Nickie se ríe y el niño también). No lo entiendo”. (Plano de los tres. Nickie se marcha un poco contrariado por el comentario del niño).
“Sabes. Tienes que tener cuidado, amigo. Podrías hacerte daño. Cuando era pequeña como tú, me caí y me rompí una pierna… ¿Cómo la tienes ahora? Está bien. Eso creo. Entonces de qué te quejas”
La escena con el niño es como una interpolación humorística. Pero McCarey no pierde ocasión para seguir vinculando a Nickie y a Terry. El niño también se muestra irónico con ella, coinciden si saberlo tomando champán rosado… donde también reciben intentos de espiar su relación.
NF (Mientras se marcha, a Terry): “Le toca a usted”.
TM (Acercándose al niño, cayendo en el riesgo de sermonearle): “Sabes. Tienes que tener cuidado, amigo. Podrías hacerte daño. Cuando era pequeña como tú, me caí y me rompí una pierna”.
Niño (Rápido): “¿Cómo la tienes ahora?”.
TM (Mirándosela): “Está bien. Eso creo”.
Niño (Con una lógica infantil muy directa): “Entonces de qué te quejas”. (Plano de un bar del barco. Se ven algunas personas sentadas en mesas de dos. Entra Nickie, en traje de noche como en la escena anterior).
NF (Al barman): “Cóctel de champán, por favor”.
Barman (Con una leve inclinación de cabeza): “Sí, señor”.
NF (Se para, mira su cigarrera y la ve vacía): “¿Tiene usted cigarrillos?”.
Barman (Indicándoselo con la mano): “El camarero en la sala de fumadores”. (Y señala hacia la izquierda de la barras).
NF: “¿Tiene champán rosado?”.
Barman: “Por supuesto, señor”.
NF: “Póngame de ese”. (Nickie sale del plano y el barman vuelve al centro de la barra. Entra Terry).
TM: “Buenas noches. (Mientras se sienta junto a la barra). Un cóctel de champán, por favor. ¿Tiene champán rosado?”.
Barman: “Por supuesto”..
TM: “Gracias”.
“Hola. He cambiado mi mesa por una individual. Yo también. Es una lástima, después de la cena tan agradable de ayer”
El barman lo prepara. Mientras Terry se retoca el maquillaje mirándose en la polvera. El barman pone una copa y la pone delante de ella. Ella se sorprende de que ponga que ponga otra copa a su lado. Frunce el ceño y la mira. Suena la música. Ella parpadea, dando a entender que ha pensado algo. Quizás en Nickie. Luego mueve la cabeza, como descartando el pensamiento. Aparece Nickie con la cajetilla de tabaco, sacudiendo un cigarro. Se sienta también junto a la barra. Mira la copa de champán rosado y luego a ella.
NF (A Terry): “Hola. (Ella sonríe. Chocan las copas. Él también sonríe). He cambiado mi mesa por una individual”.
TM (Asintiendo). “Yo también”.
NF (Mientras él habla, una mujer se sienta junto a Terry, con intención de fisgar y escuchar lo que hablan): «Es una lástima, después de la cena tan agradable de ayer». (Una segunda mujer a se acerca con las mismas intenciones que la primera, sin ningún recato. Terry las mira con franco disgusto).
TM (A Nickie). ¿Habla gaélico?”.
NF: “Perfectamente”.
TM: «Cómo se dice: ‘salgamos de aquí”. (Mete un dedo en la copa, se pone una gota, como si fuera perfume, detrás de la oreja y luego sacude enfadada otra gota a las mujeres. Ellas se giran para ver cómo salen. La cámara los enfoca de espaldas y a la salida se encuentran con Ned Hathaway).
Neda Hathaway (Al verlos): “¡Vaya, vaya, vaya!”. (Ellos no se paran y salen cada uno por un lado dejando de nuevo al viajero intrusivo en evidencia).
Secuencia sin palabras: la relación entre Terry y Nickie como espectáculo

Fundido encadenado. Plano de un camarero que se le señala a Teryy una mesa en el comedor. Se ve que está al fondo del salón. El camarero se acerca con ella y hace adelante un poco el tablero para que Miss McKay se siente con comodidad. Le ofrece la carta con una sonrisa servicial. Se ve al otro lado a unos comensales. Ella deja su bolso de mano sobre el mantel, mientras lee la carta. La cámara se mueve y se ve a la espalda de Terry otra mesa, que precisamente ocupa Nickie Ferrante. Está solo e igualmente lee la carta. Plano de los dos de espaldas .
A continuación plano del salón del restaurante con los Hathaway en primer lugar, que se ríen al ver a Terry y Nickie juntos pero de espaldas, de manera inesperada. Las risas son estentóreas.
Plano de Terry y Nickie. Ella se da cuenta del origen de la hilaridad y mira hacia los comensales que tiene en frente. Terry, muy incómoda, no sabe qué hacer y se sujeta la estola de pieles. Las carcajadas aumentan. Nickie Ferrante sigue mirando la carta. Plano general del comedor. Los comensales hacen comentarios y se ríen cada vez más divertidos. La escena es típica de McCarey desde sus comedias del azoramiento con Charley Chase (Peris-Cancio, Marco, & Sanmartín Esplugues, 2022). Plano de Terry y Nickie. Ahora Ferrante se da cuenta de la situación que se ha creado y mira serio hacia los otros comensales. Vuelve a leer la carta. Ella los sigue mirando muy seria.
“A esto se le llama engañarles a todos. ¿De quién cree que se esconde? Todo el mundo nos mira. Es horrible”
Terry se gira lentamente y ve detrás suyo a Nickie. Este vuelve a mirar a los comensales de otras mesas, se gira y ve a Terry. Se cruzan las miradas.
NF: “¡Qué bien!”. (Vuelven a mirar las cartas fijamente. Ella respira hondo).
TM (A Nickie, susurrando): “A esto se le llama engañarles a todos”.
NF (También en voz baja): “¿Qué dice?”.
Terry (Susurrando, pero pronunciando más despacio): “Dije que es esto se le llama engañarlos a todos”.
NF (Poniéndose la carta delante de la cara): “No puedo oí lo que dice. ¿Qué dice?”. (Se escuchan las carcajadas).
TM (Girándose): “¿De quién cree que se esconde?. Todo el mundo nos mira. Es horrible. (Vuelvan a mirar cada uno hacia delante. Plano de los comensales y sus incontroladas risas. Plano de Nickie y Terry). Voy a irme”.
NF (Caballeroso): “No, no. Permítame”. (Ambos se levantan y coinciden, con lo que las risotadas arrecian).
TM (A Nickie): “Esto lo empeora. Siéntese. (Y le da un pequeño empujoncito con la mano. NF se queda con la cigarrera en la mano. Ve el bolso de Terry sobre el mantel).
NF (Haciendo una señal). “Se olvidó…”. (Y se lo guarda en el bolsillo. Siguen las risas. Aparece un camarero).
Camarero (Alargando la mano): “Perdón, señor, es el bolso de la dama”.
NF (Mientras lo saca): “Lo sé. Se lo iba… (El camarero lo coge enfadado y hace lo propio con la cigarrera. Las risas son cada vez más altas). No, espere un momento. Esa es…”. (Abre los brazos. Se pone la mano en los bolsillos y se vuelve a sentar en su mesa).
“¡Oh…! ¡Oh, vaya! ¡Qué piscina más pequeña, ¿no?… Ahora, no cambie de tema, tienen mi cigarrera. Ahora, no cambie de tema, tienen mi cigarrera
Fundido encadenado. Plano del transatlántico surcando entre las aguas. Plano picado de una piscina en la propia cubierta del barco. Vemos a Terry con traje de baño color amarillo que se quita el albornoz, y lo deja junto a una de las hamacas que hay en el entorno de la piscina. Se sacude las zapatillas. Suena una campana. Ella sube al bordillo, da un salto y se zambulle de cabeza en el agua.
Vemos a Nickie sonriente que camina por otro lado de la cubierta. Lleva un albornoz y un traje de baño, ambos de color azul. Da unos pasos corriendo hacia la cámara. Da unos pasos corriendo de frente a la cámara. Deja a un lado la tolla y de un salto, se mete también de cabeza en el agua. Plano del interior de piscina. Bajo el agua se ve que Nickie choca con Terry. Ella sale a la superficie sujetándose el cabello.
TM (Irritada): “¡Oh…! (Mira a Nickie y se ríe). ¡Oh, vaya!. ¡Qué piscina más pequeña, ¿no?”.
NF (Sin inmutarse): “Ahora, no cambie de tema, tienen mi cigarrera”.
TM (Sujetándose el cabello mojado): “Bueno, no la llevo encima”. (Están flotando ambos, esforzándose por no hundirse. Se oye una sirena).
Sí, voy a visitar a una dama… ¡Ah, una en cada puerto… Resulta que es mi abuela… Bueno, ¿no me cree?”
La cigarrera y su inscripción es el emblema de un tipo de relación romántica en lo que lo pasional oscurece cualquier categoría de respeto hacia la mujer. Ha sido el símbolo dominante de esta primera parte de la película. Sus intercambios entre Terry y Nickie han sido emblemas de esa relación superficial, o mejor, utilitaria, de Nickie con las mujeres. Terry le ha hecho de contrapunto desde el primer momento. Ahora, la película va a dar un giro inesperado. Ambos personajes se van a abrir a la posibilidad de un amor mejor.
NF (De espaldas a la cámara): “Vamos a tener una parada de cinco horas aquí. Estamos entrando en Villefranche[24]“.
TM: “Sí. ¿Va a bajar?”.
NF (Dando la vuelta): “Sí, voy a visitar a una dama”.
TM (Muy irónica): ¡Ah!, una en cada puerto”.
NF: “Resulta que es mi abuela… Bueno, ¿no me cree?”.
TM (Enfática, moviendo la cabeza): “Mmm… No”.
NF (Jovial): “¿Le gustaría conocerla?”.
TM (Con determinación): “Sí, me encantaría”. (Probablemente esperando que él le dijese que no con alguna excusa).
NF: “Bueno, tiene una cita. ¿Sorprendida?”.
TM (Sin echarse atrás): “De acuerdo”. (Fundido encadenado del barco y de una lancha que deja a los viajeros en tierra).
9. BREVE CONCLUSIÓN
De una manera sutil, sin desprenderse de la aparente ligereza del relato, Leo McCarey ha ido presentando distintas caracterizaciones del amor entre un hombre y una mujer. Parecía ir contando de manera encarnada las distintas delimitaciones conceptuales que hemos encontrado en los textos de Maritain. Pero aún queda mucho más por descubrir.
Merece la pena, antes de cerrar esta contribución, recuperar la nota doctrinal Una caro, con la que comenzamos, por medio de dos excelentes comentarios de la periodista, Dr. Carola Minguet Civera, recientemente publicados en su Tribuna titulada Elogio de la monogamia. No pueden sintetizar mejor lo que hemos querido exponer en esta contribución.
Y aquí aparece otra paradoja, aún más inesperada. Nuestra cultura, tan orgullosa de su emancipación afectiva, presume de haber superado la exclusividad como si esta fuera una superstición romántica. Y, sin embargo, las narraciones colectivas siguen exaltando el amor único. No el amor estadísticamente optimizado, sino el amor irrevocable. No el “mientras funcione”, sino el “hasta que la muerte nos separe”. Está en Netflix, en Prime, en las películas que más nos gustan, se lleven, o no, alguna nominación.
[…]
Una caro recuerda, en el fondo, algo profundamente humano: que la fidelidad no es una mutilación de la libertad, sino que la revela. Y que la monogamia, lejos de ser un vestigio de otra época, puede ser la más audaz de las revoluciones culturales en la nuestra. Quizá por eso no es la reliquia de un mundo superado, sino el escándalo permanente de un mundo que no se cree que el amor pueda ser intercambiable. El corazón humano puede distraerse, pero no se resigna. (Minguet Civera, 2026).
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NOTAS
[1] Hemos estudiado esta película pormenorizadamente esta película en las siguientes ocho contribuciones: “El Yo y Tú de Martin Buber y el Tú y yo de Leo McCarey en Love Affair (1939)”, https://proyectoscio.ucv.es/filosofia-y-cine/el-yo-y-tu-de-martin-buber-y-el-tu-y-yo-de-leo-mccarey-en-love-affair-1939/; “La invitación a considerar que ‘toda vida verdadera es encuentro’ en Love Affair (1939) de Leo McCarey, https://proyectoscio.ucv.es/filosofia-y-cine/la-invitacion-a-considerar-que-toda-vida-verdadera-es-encuentro-en-love-affair-1939-de-leo-mccarey/; “La presentación de Terry (Irene Dunne) y Michel (Charles Boyer) en Love Affair (1939) de Leo McCarey”, https://proyectoscio.ucv.es/filosofia-y-cine/la-presentacion-de-terry-irene-dunne-y-michel-charles-boyer-en-love-affair-1939-de-mccarey/; “Los momentos trascendentales desde la relacionalidad propia del personalismo fílmico en Love Affair (1939) de Leo McCarey”, https://proyectoscio.ucv.es/filosofia-y-cine/los-momentos-trascendentales-desde-la-relacionalidad-propia-del-personalismo-filmico-en-love-affair-1939-de-leo-mccarey/; “La integración de la persona como respuesta a su vocación en Love Affair (1939) de Leo McCarey”, https://proyectoscio.ucv.es/filosofia-y-cine/la-integracion-de-la-persona-como-respuesta-a-su-vocacion-en-love-affair-1939-de-leo-mccarey/; “Compromiso, doble prueba y purificación en Love Affair (1939) de Leo McCarey”, https://proyectoscio.ucv.es/filosofia-y-cine/compromiso-doble-prueba-y-purificacion-en-love-affair-1939-de-leo-mccarey/; “Los caminos hacia el reencuentro en Love Affair (1939) de Leo McCarey”, https://proyectoscio.ucv.es/filosofia-y-cine/los-caminos-hacia-el-reencuentro-en-love-affair-1939-de-leo-mccarey/; “El reencuentro más pleno en la debilidad en Love Affair (1939) de Leo McCarey”, https://proyectoscio.ucv.es/filosofia-y-cine/el-reencuentro-mas-pleno-en-la-debilidad-en-love-affair-1939-de-leo-mccarey/. Posteriormente han sido revisadas y publicadas en la primera parte del Tomo V de los Cuadernos de Filosofía y Cine sobre el personalismo fílmico de Leo McCarey: La relacionalidad en Love Affair: El reconocimiento del tú en el encuentro entre la mujer y el varón (Peris-Cancio, Marco, & Sanmartín Esplugues, 2025a: 19-279).
[2] Cfr. “¿Pueden ser consideradas Love Affair (1939) y An Affair to Remember (1957) como una sola obra de Leo McCarey?”, https://proyectoscio.ucv.es/filosofia-y-cine/pueden-ser-consideradas-love-affair-1939-y-an-affair-to-remember-1957-como-una-sola-obra-de-leo-mccarey/
[3] Corregimos el género masculino de la traducción castellana tras haberla contrastado con la versión en inglés (Maritain 1996b: 62).
[4] Cfr. la primera de las contribuciones dedicadas a An Affair to Remember (1957), “Julián y Miguel Marías y la centralidad del amor en el cine en An Affair to Remember (Tú y yo, 1957) de Leo McCarey”, https://proyectoscio.ucv.es/filosofia-y-cine/julian-y-miguel-marias-y-la-centralidad-del-amor-en-el-cine-en-an-affair-to-remember-tu-y-yo-1957-de-leo-mccarey/
[5] Cambiamos el “que” de la traducción por este “como” que nos parece más correcto. Así lo hace también la versión en inglés (Maritain, 1996: 62).
[6] Volvemos a corregir la traducción cambiando lo que parece como “que” por el “como”. Consultando la versión inglesa (Maritain 1996: 64).
[7] En la que se nos da cuenta de que del artículo originalmente publicado en Nova et Vetera en 1963 habían aparecido en esa fecha traducciones al inglés, el español, el italiano y el checo. En
[8] Cfr. en la obra que hemos comentado, América (Maritain 1966b:119-125)
[9] Traducción del latín: “Dame tu corazón”.
[10] Corregimos “Esta es” por “Está”, que permite entender mejor el sentido.
[11] Maritain aclara: “«En un solo espíritu», digo espíritu, no digo temperamento, carácter, gustos, etc”. (Nota 4).
[12] Hemos suprimido aquí las palabras “amor que” de la traducción castellana que deformaban el sentido de lo que Maritain buscaba señalar. Lo hemos contrastado con la versión italiana.
[13] Aquí Maritain matiza lo siguiente en la nota 5:
Lo cual no quiere decir que por un acto de su libre albedrío no pueda un hombre —del mismo modo que, si quiere, puede mutilar su cuerpo – violentar la naturaleza y separar de su amor loco el deseo carnal, sea por un motivo espiritual y renunciando a la carne, si la que él amaba, e incluso seguirá amando siempre con un amor loco, se lo pidiera, o si ambos se sienten llamados por Dios (se ha visto a novios separarse así para entrar en religión, o a esposos hacer voto de continencia), sea por algún otro motivo (si, por ejemplo, la mujer a quien ama con amor loco está casada con otro; a decir verdad, en este caso la separación se realizará más probablemente en un sentido completamente opuesto, entregándose al vicio).
Quizás sobre esto último se pueda ser más optimista y considerar que un hombre casado o una mujer casada, o ambos, puedan vivir un amor así y renunciar a él, con la ayuda de la gracia de Dios, por pleno respeto a la significación de los matrimonios contraídos. Algo que quizás convenga enfatizar en un mundo como el nuestro, en el que las protecciones sociales a la fidelidad al matrimonio han decaídos, lo que exige incrementar el sentido moral de la conciencia ante la realidad y el valor del matrimonio.
[14] Matiza Maritain en la nota 22: “Un amor así es normal en el matrimonio, pero no es necesario, falta, de hecho, en muchos matrimonios, cuyo motivo principal ha sido de orden social, no personal –—obediencia a los padres, conveniencias, sin hablar de las ventajas financieras y de las «esperanzas» del «rango» o del orgullo familiar, etc. —, en una palabra, «matrimonio a de conveniencia».
[15] Igualmente precisa en la nota 23: “Aun en los matrimonios sin amor de que se habla en la nota anterior”.
[16] Nuestra historia de amor es algo maravilloso
Que recordaremos con alegría.
Nuestro amor nació con nuestro primer abrazo
Y una página fue arrancada del tiempo y el espacio.
Nuestra historia de amor, que siempre sea
Una llama que arda por toda la eternidad.
Así que toma mi mano con una ferviente plegaria
Para que podamos vivir y compartir
Una historia de amor para recordar.
[17] Circula por internet una versión del guion firmada por el escritor y guionista Alfred Hayes (1911-1985). La hemos leído y tiene muchas semejanzas y algunas diferencias. Ninguna fuente sobre la película avala esta posible autoría. No hemos podido hacer una mejor averiguación… hasta el momento.
[18] Las iniciales A.S.C. son de la American Society of Cinematographers, asociación que reunía la élite de los directores de fotografía.
[19] Society of Makeup Artists.
[20] Corporated Hair Style.
[21] Traducimos: “Aquí hay una noticia extraordinaria. Nickie Ferrante, el maestro del arte del amor, y la señorita Lois Clark, una heredera estadounidense… de la inmensa fortuna de 600 millones de dólares…. ¡60 millones de dólares! En liras italianas… ¿Cuántos billones serían? ¡Madre mía!».
[22] Traducimos:” ¡Mentiroso! ¡Cobarde! ¡Asqueroso! ¿No te da vergüenza?”.
[23] En inglés: September, October, November, December.
[24] Se refiere a Villefranche-Sur-Mer. Situada en la Región de Provenza-Alpes-Costa Azul.